Nada mejor para endulzar el paladar que probar los dulces y mermeladas de los conventos sevillanos.
Tras el preceptivo “Ave María Purísima” de la voz tras el torno, podremos solicitar una gran variedad de deliciosas recetas, algunas únicas, otras de célebre antigüedad.
En esta sección hacemos una propuesta de ruta con la que pasear y recorrer cinco conventos sevillanos que se encuentran cercanos y cuentan con excelente repostería.
Asimismo, hemos reflejado sus horarios de apertura y sus productos, para poder acercarnos con facilidad en cualquier momento a sus cenobios.
RUTA
1. Madre de Dios
2. Santa María de Jesús
3. San Leandro
4. Santa Inés
5. Santa Paula
Horario del torno:
Del lunes a sábado: 11.00 a 13.30
Calle San José, 4
Teléfono: 954 21 78 22
Este convento se incorporó hace relativamente poco tiempo a la elaboración y venta de dulces. Sus ocupaciones preferentes eran con anterioridad la confección de trajes de flamenca y los trabajos bancarios. Rotulan sus creaciones reposteras con el atractivo nombre “La hija de la Giralda”, y uno de sus dulces es el “bienmesabe”. Pero la lista es larga: delicias de almendra, perrunillas, magdalenas, bocaditos árabes
También tienen “gallina en leche”, que realizan por encargo y es una tarta que comparte características con la tarta de Santiago y la técula extremeña.
Horario del torno:
De lunes a sábado:
Mañanas: 9.30 a 13.30
Tardes: 16.30 a 19.15
Domingo: Mañanas: 11.00 a 13.30// Tardes: 17.00 a 18.00
Calle Aguilas, 22
Teléfono: 954 22 80 66
Además de la encuadernación de libros, la actividad repostera mantiene a la comunidad religiosa. Cada mañana, tras el rezo candado de laudes, el oficio de lectura, la oración y la misa, la comunidad de monjas desayuna y comienza su jornada de trabajo. Además de cuidar el huerto, las tareas domésticas o la cocina, realizan las tareas de encuadernación y repostería. Ofrecen bolluelos, empanadas, magdalenas, palmeras, pastas, perrunillas, roscos de almendra y sultanas. Siendo su imagen de San Pancracio de gran devoción en la ciudad, también han creado un dulce llamado “puños de San Pancracio”.
Horario del torno:
De lunes a sábado:
Mañanas: 9.30 a 13.00
Tardes: 17.00 a 19.00
Plaza de San Ildefonso, 1
Teléfono: 954 22 41 95
El más conocido de los dulces elaborado en este monasterio es las “yemas de San Leandro”, elaboradas con huevo hilado y una fina cubierta de azúcar. Todo un delicatesen apreciado incluso en la realeza (se dice era preferencia de Alfonso XII, María de las Mercedes, o incluso Fabiola de Bélgica). Su presentación es especial, en cajas de madera selladas con el emblema de la orden, un corazón ardiente atravesado por una flecha. Manuel Jesús Roldán, en su libro Conventos de Sevilla, transcribe la antigua receta de las yemas de San Leadro:
“Para hacer tres libras se le echan 18 yemas de huevo, dos claras, dos libras y media de azúcar blanca y, estando bien batidas las yemas y claras y clarificada la azúcar o almíbar con poco punto, se echa el huevo en el cubillo de lata y sobre el almíbar al fuego. Se van echando las hebras procurando que no caiga una sobre otra, para que no se apelote, y, después de un par de minutos que estará cuajada, se sacan y se ponen en un cedazo de cuerdas para que escurra y se va repitiendo esta operación hasta concluir el huevo. Después se toma en la palma de la mano porcioncitas de estas hebras, dándole formas de piloncitos pequeños y se ponen sobre una mesa. Se pone el almíbar en punto fuerte para que, bien batida y hecha una poleadita, se van metiendo las yemas una a una y se sacan deseguida, y se van poniendo sobre una mesa a la que antes se le habrá echado un polvo de harina para que no se peguen y ya están hechas”.
Una delicia que pueden disfrutar también los celíacos, ya que no incluye gluten en su elaboración. Sus magdalenas de Santa Rita y sus pestiños de San Agustín, son igualmente deliciosos.
Horario del torno:
De lunes a sábado:
Mañanas: 9.30 a 13.30
Tardes: 16.30 a 19.15
Domingo: Mañanas: 11.00 a 13.30// Tardes: 17.00 a 18.00
Calle Aguilas, 22
Teléfono: 954 22 80 66
Cada mañana, el olor a obrador inunda el principio de la calle Doña María Coronel, llegando a la iglesia de San Pedro. Probablemente, si es martes o viernes, estén horneando sus “bollitos de Santa Inés”. Es una receta muy antigua, que recoge Manuel Jesús Roldan en Conventos de Sevilla:
“Para una hogaza de masa, que ha de estar muy bien sobada, se le echan dos parrillas de aceite, y si está la masa muy linda, se le añade un buen puñado de harina de Castilla y bien sobada cuando se van a hacer, se tiene una libra de azúcar preparada y se coge la mitad de la masa y otra mitad de azúcar y se mezcla muy bien, y se tiene una taza con aceite crudo y con él se unta la tortera, y se mojan dos dedos y se unta la mano izquierda para hacer los bollitos, y hay que mojarlos a cada instante, y si se ponen las manos muy embadurnadas con la masa, hay que enjuagarse para poder seguir, y una vez hecha media cantidad, se hace lo mismo con la segunda, y cuando está puesta en la tortera se le echa ajonjolí por encima”.
Al entrar en el compás, se atraviesa hasta el fondo para encontrar el torno enmarcado en un muro que aún conserva los frescos con una representación de Santa Clara y otra de la Inmaculada. Además de los bollitos de Santa Inés, elaboran tortas de aceite, tortas almendradas, cortadillos, pasta de Santa Inés, tortas de chocolate, sultanas, empanadillas de batata…y muy ricos mantecados navideños. Sus recetas son muy antiguas. Pero su dedicación a la repostería como modo de vida se remonta a 1970.
Horario del torno:
Mañanas: 10.00 a 13.30
Tardes:17.00 a 19.00
Calle Santa Paula, 11
Teléfono: 954 54 00 22 45
La principal fuente de ingresos del monasterio, además de su precioso museo, es la elaboración de confituras. Llamando al timbre nos abrirán la puerta al compás, donde nos reciben los muros encalados, el suelo empedrado, el naranjo y la adelfa. En una sala anexa despliegan sus productos reposteros, sedas pintadas a mano y libros.
Hasta diecinueve tipos distintos de mermelada que incluyen la de naranja, “como la hacen los ingleses”. De su huerto proceden algunos de los ingredientes que utilizan en su repostería. Su imaginación inagotable les ha permitido ofrecer muchos sabores a las confituras, algunas acompañan bien los desayunos, otras, por ejemplo, las carnes (como la mermelada de higo). Además producen cremas de batata, de azahar, gelatinas de rosa o jazmín, tocino de cielo y turrón.
Un nuevo dulce añadieron a la lista, que hace las delicias de aquellos que no pueden probar el gluten: las “orangitas”. Las elaboran con azúcar y la piel de las naranjas que usan para la mermelada, consiguiendo la consistencia suficiente como para crear pequeñas (y ricas) esferas.
Su dulce de membrillo sigue la siguiente receta: se cuece la fruta, se pela y se pasa por un tamiz fino. Con la misma cantidad de azúcar que el peso de la fruta se hace un almíbar en el se introduce la fruta, hasta que se alcanza el punto deseado. Una vez hecho se vierte en moldes, que solo deben taparse con un papel de celofán colocado antes de que se enfríe el envase. (Receta extraída de Conventos de Sevilla, de Manuel Jesús Roldán).
Parte del texto, extraído de: Roldán, Manuel Jesús (2011). Conventos de Sevilla. Sevilla: Editorial Almuzara)