CONVENTO DE SANTA ROSALÍA
Localización
Calle Cardenal Spínola
Orden Religiosa
Franciscanas capuchinas
Fundación
Jaime Palafox y Cardona, siglo XVIII.
En 1705 se traslada la comunidad al edificio adjudicado, no siendo culminado hasta el año 1724, gracias al mecenazgo del arzobispo Luis Salcedo y Azcona.
En 1761 un gran incendio destruyó casi por completo el nuevo convento, rápidamente reconstruido por la implicación del cardenal Francisco Solís Folch.
1762 es reinaugurado bajo la dirección de las obras del arquitecto Antonio Matías de Figueroa y del carpintero Alonso de la Vega.
1763 Bendición con fiestas que duraron tres días.
La comunidad se mantiene hasta la actualidad.
La portada de Diego Antonio Díaz presenta los juegos mixtilíneos y una hornacina con la titular del templo. Ha sido realizado en ladrillo enlucido, compartimentado en dos cuerpos. La planta es de cruz latina, con una única nave cubierta por bóveda de cañón con lunetos y dividida en cinco tramos, mientras que el crucero se cubre por una bóveda baída. Interior envolvente por su concepto barroco.
La decoración escultórica de todos los retablos fue realizada por Cayetano D´Acosta y su taller, entre 1761-1763, teniendo la función de sustituir a los originales de Pedro Duque Cornejo. Preside el retablo mayor la Inmaculada, acompañándola los miembros fundadores de la orden, San Miguel, San Francisco y Santa Clara de Asís. En el ático Santa Rosalía.
Todas las pinturas murales están atribuidas a Juan de Espinal, destacando la bóveda del presbiterio, reproduciendo un efecto ilusionista de una cúpula en perspectiva. El tema principal es Dios padre entre los mártires.
En el crucero el programa iconográfico es de devociones y santos capuchinos, que al igual que el resto fue ideado por Ramón de la Campa.
A ambos lados de la nave en perfecta simetría, se sitúan retablos menores con titulares como San Francisco Javier, San Luis Gonzaga, San Francisco de Borja, San Luis de Tolosa, San José, San José de Leonisa, San Félix de Cantalicio y Santa Teresa de Jesús.
A los pies de la nave se encuentra un retablo de principios del siglo XIX dedicado a la Divina Pastora.
En la sacristía se localizan varios lienzos de Domingo Martínez.
Entre las esculturas destacan un Crucificado del siglo XVIII de San Diego de Alcalá.
El coro bajo está situado de forma lateral en el presbiterio, con forma rectangular, cubierta por bóveda de aristas sostenidas por arcos fajones.
Conserva en una urna el corazón del cardenal Solís Folch fallecido en Roma que dispuso su traslado a este lugar, Miguel Adán fue el encargado de realizarla en Roma en 1775 con el busto en mármol del cardenal.
Conserva un relicario con el Lignum Crucis en plata, pieza del siglo XVIII y añadidos de pedrería.
Un lienzo de la Piedad copia de Van Dyck.
La talla de la Virgen del Tránsito, talla anónima del siglo XVIII, expuesta en besamanos durante la festividad de la Asunción, en una cama de estilo rocalla y rodeada de la teatralidad propia del barroco.
La suntuosidad de la iglesia discrepa de la austeridad de la congregación, viniendo motivado por el mecenazgo ejercido por el cardenal Solís, que llegó a tener hasta setenta y cinco criados.
Instalación en Navidad de un Belén formado por figuras de la clausura adaptadas al misterio del nacimiento, en el que sobresalen los tejidos y ornamentos con que se muestran.
La colaboración con la asociación de donantes de órganos permite la instalación en la sacristía lateral de otro Belén ambientado en los escenarios sevillanos.
Labores de arreglo de ropa.
Alojamiento en hospedería.