CONVENTO DE SANTA MARÍA DE JESÚS
Localización
Calle Águilas
Orden Religiosa
Franciscanas clarisas
Fundación
Álvaro de Portugal, siglo XVI.
1498 el papa Alejandro VI concede la bula fundacional.
1520 se construye el convento.
1765 un rayo cae provocando un grave incendio, teniendo que permanecer fuera de él sus moradoras durante un año para su restauración.
1858 sufrió otro incendio.
1866 la comunidad se enriquece con la llegada de la Venerable Orden Tercera de San Francisco.
1936-1943 el monasterio acogió a la vecina comunidad de Salesas que había sufrido un incendio intencionado.
En 1996 llegaron las últimas cinco monjas que habitaron el convento que desaparecería para convertirse en un centro cultural.
Presenta la típica planta de cajón conventual sevillana, con una única nave, sin capillas laterales y testero plano. La nave está cubierta con una bóveda de cañón dividida en tres tramos por arcos fajones. El presbiterio está cubierto por un magnífico artesonado del siglo XVI, con decoración de lazos y piñas de mocárabes dorados. El presbiterio fue ejecutado a mayor altura que la iglesia por Juan de Oviedo y de la Bandera en 1588. La iglesia fue reformada a finales del siglo XVII. La portada se realiza hacia 1590 por Juan de Oviedo, Juan de la Torre y Alonso de Vandelvira, de esquema manierista aloja en una hornacina la imagen de Santa María de Jesús. En su interior una reja marca la división entre la zona pública y la clausura trasladada a los pies del retablo mayor, al fondo los coros alto y bajo.
El retablo mayor fue realizado en 1690 por Cristóbal de Guadix, su iconografía se centra en la Orden Franciscana, con imágenes de San Francisco de Asís, Santa Clara, San Miguel, Santa Catalina, Santos Juanes, rematados por un alto relieve del Nacimiento de la Virgen, todas obras de Pedro Roldán. La imagen titular es atribuida a su hija Luisa Roldán, representa a la Virgen en el momento de cambiar los pañales al niño.
Los laterales del presbiterio están cubiertos por un excelente zócalo de azulejos, de 1589 atribuidos al ceramista Alonso Garcia.
En la parte superior de los muros las pinturas murales son cercanas a la estética de Lucas Valdés.
En el lateral derecho se encuentra el retablo de Jesús Nazareno, imagen relacionada con Juan de Mesa.
Retablo de San Antonio de Padua atribuido al taller de Pedro Roldan, siglo XVII.
Retablo de la Inmaculada atribuido al taller de Pedro Duque Cornejo.
Retablo de las Ánimas realizado por Asensio de Maeda y Juan de Oviedo.
En el muro lateral izquierdo destaca el retablo de San Andrés del siglo XVII, cercano a Cristóbal de Guadix.
Retablo dedicado a Santa Ana enseñando a leer a la Virgen del mismo taller del anterior.
Crucificado sobre la reja del coro bajo, de tamaño natural, siglo XVII, enmarcado por diversas pinturas que representan a los mártires franciscanos del Japón, anónimo del siglo XVII.
En el coro bajo destaca el Niño Príncipe con cetro y corona de finales del siglo XVII y una Dolorosa arrodillada y de manos entrelazadas cercana a la estética de Montes de Oca.
Azulejo de San Pancracio de fuerte devoción en la ciudad.
Se conserva en el archivo conventual la bula plomada fundacional con hilos de color rojo y amarillo, guardado en en una caja metálica del siglo XVI.
La huerta tiene una notable variedad, se completa con una alberca transformada en piscina.
Se expone diariamente al Santísimo en la iglesia, acompañado por una pareja de monjas que se turnan cada media hora.
El día de Reyes monjas ataviadas como Reyes Magos portan una carroza con la imagen de la Pastora y el Niño, tras el cortejo se le harán las ofrendas al Niño y sus majestades repartirán regalos entre la comunidad.
La restauración reciente de uno de los muros ha permitido el descubrimiento de un arco de lo que podía haber sido la segunda puerta del templo.
Jesús Nazareno es una talla completa, algo inusual en los Nazarenos sevillanos.
El relieve escultórico de Cristo camino del Calvario es muy interesante por mostrar una iconografía inusual en la que Cristo abraza la cruz.
En la capilla de enterramiento de Felipe de Pinelo destacan un Calvario de plata en su color y un excepcional Nacimiento.
En una sacristía interior hay un excelente escritorio hispanofilipino con incrustaciones de nácar y marfil.
Poseen un busto relicario del siglo XVI que contiene la sangre de Santa Úrsula.
El convento tiene un total de veintiuna tallas que representan al Niño Jesús.
El convento posee un excelente misterio de Nacimiento atribuido a Pedro Roldan, junto con un fastuoso Belén característico de Luisa Roldan.
El robo de algunas piezas de los retablos laterales ha obligado a su protección mediante cierres metálicos.
Elaboración de dulces y venta por el torno.
Posee una tienda de recuerdos.
Se dedican a la encuadernación de libros.