CONVENTO DE SANTA PAULA
Localización
Calle Santa Paula
Orden Religiosa
Jerónimas
Fundación
Ana de Santillán. siglo XV.
En el año 1473 concedió Sixto IV la fundación del convento.
Entre los años 1483 y 1489 patrocina la ampliación del convento doña Isabel Enríquez, descendiente de los reyes de Castilla y de Portugal.
No sufrió desamortizaciones.
Gozó de una comunidad continua, al igual que las donaciones.
El acceso a la iglesia a través de una portada de ladrillo gótico mudéjar con un azulejo de la titular del convento, del año 1504 en una conjunción perfecta de elementos góticos, de recuerdos mudéjares de elementos del primer renacimiento de influencias y técnicas italianas, destacando Francisco Niculoso Pisano y Pedro Millán. El tondo cerámico central es procedente del taller florentino de los Della Robbia, con el tema de la Sagrada Familia y los característicos tonos blancos y azules, modelo para los otros que representan a Santa Elena, San Antonio de Padua, San Buenaventura, San Pedro, San Pablo, Santa Rosa de Viterbo, los Santos Cosme y Damián y San Sebastián junto a San Roque, de Pedro Millán. En el tímpano aparece el escudo de los Reyes Católicos, coronando la portada ángeles de recuerdo gótico y flameros alternados con cabezas de querubines, introduciendo así Pisano la técnica del azulejo plano.
La iglesia tiene planta de cajón conventual, estructura rectangular que presenta coro alto y bajo a los pies de la nave y con presbiterio de líneas curvas que se cubre con bóveda de nervadura gótica. La nave se cubre con un artesonado de madera de López Arenas con elementos mudéjares.
El retablo mayor en madera dorada es obra barroca de José Fernando de Medinilla, año 1730, sustituyendo al antiguo retablo de Andrés de Ocampo de 1592. Y lo preside la conservada figura de Santa Paula, otras imágenes destacadas entre los cuerpos y las calles delimitadas por las estípites las imágenes de San Blas, San Agustín, San José y San Antonio de Padua, coronado por un relieve de San Jerónimo en el desierto.
En los laterales del presbiterio se sitúan dos obras de grandes dimensiones, la muerte de Santa Paula y el embarque de Santa Paula camino de la isla de Citera, realizados por Domingo Martines hacia 1730.
Ángeles lampareros de los muros laterales realizados por Bartolomé Garcia de Santiago siglo XVIII.
En el muro izquierdo, cerca del presbiterio se sitúa un retablo de San Juan Evangelista, de diseño protobarroco de Alonso Cano, del año 1635, su talla principal es de Martínez Montañés 1637.
En el muro derecho, de 1637 el retablo de San Juan Bautista de Felipe de Ribas, cuya imagen principal es tallada por Martínez Montañés en 1637. Completa el conjunto imágenes con el tema de la visitación y rematado por el tema del Bautismo de Cristo.
Retablo del Santo Cristo, de Felipe de Ribas del año 1638, con talla de Cristo Crucificado de la escuela de Pedro Millán.
Retablo de Gaspar de Ribas del año 1640, presidido por la pequeña Virgen del Rosario del siglo XVIII.
Pinturas murales realizadas por Alonso Vázquez, destacando San Cristóbal.
Azulejos que adornan la iglesia de Hernando de Valladares del siglo XVII, con emblemas alusivos a la orden.
Destacado es el lienzo del coro bajo de San Jerónimo con Santa Paula de Herrera el Viejo.
Protegido por una vitrina se encuentra una copia del San Jerónimo penitente de Pietro Torrigiano, realizada por Juan de Astorga.
En la zona conventual, son destacadas las tallas de Ecce Homo y Dolorosa cercanas al granadino Pedro de Mena, una Piedad copia de Van Dyck, Buen Pastor copia de Murillo y lienzo de San Jerónimo haciendo penitencia en el desierto, muy cercano al estilo napolitano de Luca Giordano.
Niño Jesús Manolito, dejado en el torno, vestido según la época litúrgica.
Habitado por monjas de tres continentes distintos.
Una portada que sintetiza los estilos Gótico, Mudéjar y Renacimiento.
El mariscal Soult mandó a sus tropas a robar en el convento.
Destaca la silueta de la airosa espadaña, de dos cuerpos, inspirada en los tratados arquitectónicos de finales del Manierismo, con emblemas alusivos a la orden.
Se encuentran los sepulcros de la familia de los marqueses de Montemayor.
Destacan los ángeles pasionistas que se sitúan en el retablo de San Juan Bautista, de influencia montañesina, portando la cabeza degollada del Bautista.
Tiene su propio museo conventual.
Ostenta poseer un relicario, donado por la reina Mariana de Austria en 1694, sobre una peana de ébano y plata, dos ángeles de bronce dorado sostienen una urna con la cabeza de San Juan Bautista.
Abierto al público para participar de la liturgia, en la procesión de palmas del Domingo de Ramos y en la procesión del Corpus, junto con los rezos de las lamentaciones, rezos cantados basados en el libro de Jeremías, realizados durante las noches de Viernes y Sábado Santo.
Realización de productos gastronómicos exquisitos, con materias primas de su huerto.
Realización de diecinueve tipos de mermeladas distintas.
Confección de rosarios y ornamentos litúrgicos.