Los conventos no son realidades aisladas y ajenas a las poblaciones en las que se encuentran; sino que se ven afectadas por las condiciones sociales, políticas, económicas y culturales de cada época. Por ello, el estudio de la historia y el análisis de su patrimonio artístico lo debemos de realizar teniendo muy presente el contexto histórico en el cual se ha desenvuelto, condicionando su existencia. Así, podemos apreciar que, gracias al comercio con América los conventos sevillanos conocieron una etapa de esplendor; en el siglo XIX, debido a la Guerra de la Independencia y a las sucesivas Desamortizaciones, los conventos sufrieron una gran crisis desapareciendo muchos de ellos y sobreviviendo milagrosamente otros.
Para una gran parte de las personas, el mundo de los cenobios es desconocido; sin embargo, debemos de tener en cuenta que han influido e influyen en la vida de las ciudades en general y de Sevilla en particular. Así, podemos constatar que, en el entramado urbanístico de la ciudad de Sevilla, los monasterios y conventos se encuentran perfectamente integrados, dotando a las collaciones en las que se encuentran de una personalidad propia.
El pintor Alfonso Grosso, gracias a sus maravillosos cuadros de interiores de iglesias y conventos, permitió que pudiésemos adentrarnos en ese fascinante mundo de la clausura de los monasterios y conventos femeninos; descubriendo toda su riqueza artística que atesoraban y adentrándonos en su historia.
La idea que nos ha guiado, para llevar a cabo este trabajo, ha sido el de intentar dar a conocer esta faceta de la Historia y del Patrimonio Artístico de la ciudad de Sevilla, tan desconocida para los propios sevillanos. Para ello, hemos seleccionado una serie de monasterios y conventos que nos han parecido más representativos y hemos dado a conocer los tesoros que encierran y su devenir histórico.