CONVENTO DE NTRA. SRA. DE LA CANDELARIA Y SAN JACINTO
Localización
Calle Pagés del Corro (Sevilla).
Orden religiosa
Orden de los Predicadores (Dominicos).
Fundación
En 1623, por el caballero Baltasar de Brun y Silveira.
1673: Traslado de la zona llamada Cantalobos a su actual emplazamiento, donde existía una ermita y un hospital dedicado a Ntra. Sra. de la Candelaria.
1740-1774: Construcción del templo.
1810-1813: Acuartelamiento de los soldados franceses.
1835: Desamortización.
1868-1869: Funcionó como espacio para oficinas municipales y una escuela de enseñanza primaria, siendo propiedad del Ayuntamiento de Sevilla.
1939: Restitución de la Orden de los Predicadores.
1966: Título parroquial por el arzobispo José María Bueno Monreal.
Las trazas del templo se atribuyen a Matías de Figueroa, siendo éste uno de los de mayor dimensiones de la ciudad. Su portada principal es adintelada, encontrándose flanqueada por pilastras que sostienen un frontón curvo con pináculos y hornacina central. Esto queda enmarcado por un gran arco hundido en el muro. Sobre éste, hay otro cuerpo, que consiste en un segundo frontón con pináculos y óculo. El interior genera un espacio rectangular de tres naves con crucero. El coro se sitúa en alto a los pies de la nave central. Asimismo, destacan por su desarrollo las pilastras corintias adosadas al muro y que se elevan hasta el fingido entablamento de la parte superior. La nave central queda cubierta mediante bóveda de medio cañón con lunetos, mientras que las laterales hacen lo propio mediante bóvedas de arista. De igual forma, el crucero se cubre mediante cúpula semiesférica, con tambor y sobre pechinas.
Pinturas y yeserías de las pechinas, realizadas por Vicente Alanís en 1774, que representan a Sto. Tomás de Aquino, S. Jacobo de Meranía, S. Alberto Magno y S. Ambrosio de Siena.
Retablo de la capilla Sacramental, atribuido a Francisco de Acosta el Mayor y presidido por la patrona de la Orden de Predicadores, la Virgen del Rosario, una talla anónima de finales del siglo XVII.
Retablos del crucero, de líneas clásicas, dedicados a San José y Santo Domingo de Guzmán, ambos fechados a principios del siglo XVIII.
Representaciones pictóricas de miembros preclaros de la Orden de los Predicadores por Vicente Alanís en la segunda mitad del siglo XVIII y que se distribuyen por los muros del templo.
Hoy día funciona como parroquia en el barrio de Triana.
El lema de la Orden de los Predicadores puede verse inscrita en la orla de su escudo sobre el pavimento de la capilla Sacramental del templo: laudare, benedicere, praedicare (alabar, bendecir, predicar).
Sobre su fachada pueden apreciarse diversos retablos cerámicos de Antonio Kierman Flores, elaborados a mediados del siglo XX, como el de la Virgen de Fátima y la Virgen de la Estrella, o el de la Virgen del Rocío, obra de José Morillo Fernández en 1931.
El retablo mayor del templo procede del Convento de los Mínimos de la Victoria y está fechado a principios del siglo XVIII.
La iglesia conventual funcionó como sede de diversas Hermandades y Cofradías del popular barrio de Triana, como la Estrella, la Esperanza de Triana, el Rocío de Triana o Las Aguas.