La maduración surge en condiciones de almacenamiento al vacío
y a temperaturas de refrigeración de menos 4°C.
Esta trasformación es el resultado de la interacción de múltiples procesos químicos que se producen en tres fases: Muerte celular o Apoptosis, el Rigor Mortis, y la Maduración, todas las cuales determinan a la final la calidad y terneza de la carne
El músculo animal está conformado por diversos tejidos de los cuales los importantes son: tejido muscular, tejido conectivo y tejido adiposo.
De estos, el tejido muscular es fundamental en la conversión de músculo a carne. La carne se puede definir entonces, como la parte muscular, un poco de grasa y de hueso que sirve como alimento al ser humano (Keane 1981).
La conversión de músculo a carne se inicia con la muerte del animal. Después del proceso de desangre del animal, las células entran en un estado donde no reciben más nutrientes para su funcionamiento normal, por lo que ellas comienzan a realizar procesos de supervivencia.
En la conversión de músculo a carne se dan en tres fases: la etapa de pre-rigor o apoptosis, el rigor mortis y la tenderización.
Corresponde a la primera fase de conversión cárnica a partir del músculo. Este es un proceso organizado y regulado fisiológicamente por un tipo particular de proteínas (Caspasas) que sucede comúnmente en los seres vivientes, incluyendo desde los animales monomoleculares hasta los pluricelulares como los mamíferos.
Se cree que este tipo de muerte celular está muy estrechamente relacionada con la evolución de la terneza y el pH en la carne (Kemp y Parr, 2012).
Las caspasas son las principales en la destrucción de la estructura muscular, por la degradación de las proteínas de las miofibrillas de componentes cuando el musculo entra en estado post-mortem después del beneficio del animal. Pero se ha encontrado que este proceso es apoyado, más adelante, por otros sistemas (como el de las catepsinas y calpaínas), para facilitar una adecuada degradación proteínica.
Es la segunda fase de la conversión de músculo a carne, el cual se define como una contracción lenta e irreversible.
Cuando el animal es beneficiado y desangrado se genera una interrupción no solo en la circulación sanguínea, sino también el aporte de oxígeno al músculo, iniciando así la síntesis anaeróbica de energía, llamada glucólisis.
Este proceso se caracteriza por la producción y consumo de ATP (Adenosintrifosfato), para compensar la escasez de energética.
A medida que se gasta las reservas glucogénicas se da una acumulación de ácido láctico (producto final del metabolismo anaeróbico), el pH post-mortem disminuye y esta caída inactiva las enzimas glucolíticas, hasta llegar a un complejo rígido llamado Actiomiosina, que en última instancia es lo que se denomina músculo en rigor.
Este estado se alcanza entre las 10 y 24 horas posteriores a la muerte.
Es la tercera y última fase de la conversión del músculo en carne, después de que se da el rigor mortis.
La maduración es un conjunto de modificaciones fisiológicas y bioquímicas del músculo, ocasionadas por procesos enzimáticos endógenos, que consisten en la degradación de las proteínas que conforman las miofibrillas componentes primordiales de la estructura muscular.
La maduración surge en condiciones de almacenamiento al vacío y a temperaturas de refrigeración de menos 4°C, que hace no solo que el músculo se vuelva ligeramente más suave, sino que se mejore también el sabor y el aroma.
Durante los primeros 10 días de almacenamiento, la velocidad de reducción de la dureza es rápida. Se ha comprobado que en ese lapso se da un 80% de esa disminución.
La calidad de la carne entonces, depende de múltiples factores, especialmente del manejo del último, la maduración.