OtroPerú | Editorial 19/09
El Liceo Naval no es
un caso aislado
OtroPerú | Editorial 19/09
El Liceo Naval no es
un caso aislado
El caso del Liceo Naval ha conmocionado al país. Una presunta agresión sexual contra un estudiante de 16 años, ocurrida durante el traslado de un grupo de escolares, ha puesto nuevamente sobre la mesa un problema muy grande: la violencia y el acoso dentro de nuestras escuelas.
Fotografía: El Comercio
Lo que ocurre dentro de un colegio debería importarnos muchísimo, pues es el reflejo de cómo se están formando los ciudadanos con quienes mañana conviviremos, trabajaremos y tomaremos decisiones por nuestra sociedad.
Fotografía: SPR Informa
El caso del Liceo Naval no es un hecho aislado. Los datos muestran que la violencia escolar es un problema que afecta a estudiantes en todo el país.
Entre enero y agosto de 2026, SíseVe registró 11,805 reportes de violencia escolar: 5,187 de violencia física, 4,559 psicológica y 2,059 sexual.
Fuente: Andina y SíseVe
La ENARES 2024 también encontró que una proporción importante de niños y adolescentes reportó haber sufrido violencia en el entorno escolar.
Fuente: ENARES (2024)
Asimismo, la UGEL registra 763 casos de violencia escolar en lo que va del año en el propio colegio Liceo Naval. De estos, 448 reportes se concentraron entre junio y agosto. Estas cifras dejan un antecedente preocupante en un periodo en el que aún queda el último tramo del año por contabilizar.
Frente a esta realidad, el Estado ha venido desarrollando mecanismos para prevenir y atender la violencia escolar. Existen la Ley n° 29719, los protocolos de atención, el sistema SíseVe y el Programa Integral de Prevención de la Violencia en el Entorno Escolar (PREVI).
Imagen elaborada por: OtroPerú
Es decir, mencionar que: “el Estado ha dejado de actuar frente a esta problemática” sería impreciso. Sin embargo, volvamos a párrafos anteriores, los datos nos obligan a preguntarnos si estas acciones están llegando a manera suficiente y efectiva a los colegios y, sobre todo, si estamos logrando prevenir la violencia antes de que ocurra.
No podemos seguir llamando “broma” a la humillación, “juego” a la violencia o “cosa de jóvenes” al acoso. Necesitamos empezar a cultivar una cultura donde respetar al otro, denunciar una agresión y pronunciarse no sea motivo de vergüenza.
El Estado tiene que hacer su parte. Los colegios, las familias y los propios estudiantes también.
El colegio no solo refleja la sociedad que tenemos. También construye la sociedad que tendremos.