OtroPerú | Editorial 12/07

Atención y acción frente El Niño


Pongamos atención y pidamos acción. Cada vez que el fenómeno de El Niño se presenta en el Perú, se repiten las consecuencias: carreteras interrumpidas, casas destrozadas, calles inundadas y, lo más grave, vidas perdidas. Lo preocupante es que estos daños no son imprevisibles. 

El país conoce las zonas de mayor riesgo. Según Juan Manuel Benites, exministro de Agricultura en el 2015, el Estado ya cuenta con mapas de riesgo e información suficiente para identificar dónde intervenir antes de la emergencia. El problema no reside en la falta de advertencias, sino en la carentes tomas de prevención. 

El día 9 de julio de 2026, la presidenta electa Fujimori visitó junto al alcalde de Lima, Renzo Reggiardo, diversas obras de prevención frente al próximo fenómeno. Durante esta actividad advirtió: “muchas de las regiones del norte, ya estamos tarde. Esos trabajos debieron hacerse muchos meses atrás”. Añadió que coordinará con gobiernos regionales y evaluará decretos de urgencia para acelerar intervenciones. Más allá de quién gobierne, el mensaje es claro: el tiempo avanza y el verbo actuar debe ser la mayor cualidad en las autoridades.

La prevención no es responsabilidad de una sola institución ni de un solo gobierno, es una tarea de todos. El estado y autoridades correspondientes deben planificar, coordinar y ejecutar. La ciudadanía, por su parte, contribuye informándose, preparándose, participando en las medidas de prevención y difundiendo de manera responsable información.

El Niño no puede evitarse, pero sus consecuencias sí pueden reducirse si actuamos a tiempo. La prevención no debe ser una opción, debe ser una regla compartida.