El Perú debe buscar relaciones que beneficien al país, sin asumir que debemos alinearnos con una sola potencia.
Esto también debe reflejarse en nuestra política exterior. Frente a conflictos como los de Irán, Rusia e Israel/Palestina, la pregunta no debería ser qué posición tiene Estados Unidos o China, sino qué posición debe asumir el Perú y por qué.
Cooperar no significa alinearse. Podemos fortalecer nuestra cooperación con Estados Unidos en seguridad y, al mismo tiempo, mantener relaciones económicas estables con China.
Cooperar tampoco significa apoyar ni acompañar automáticamente las posiciones de otros países. El Perú debe defender su soberanía, sostener sus propias posturas y ser crítico cuando sea pertinente.
Tampoco seamos ingenuos. La creciente competencia entre las grandes potencias puede generar presiones sobre países como el nuestro y convertirlos en escenarios de disputas geopolíticas.
El Perú debe tener una estrategia clara: aprovechar sus relaciones internacionales, negociar en función de sus intereses y mantener la capacidad de tomar sus propias decisiones.