El recorrido de mi corazón ha finalizado y el resultado de toda la reflexión filosófica-poética ha sido siete meditaciones sobre cómo amar; sin embargo, se trata de una reflexión limitada al análisis individual de mi corazón que ignora toda implicación social y política. Una metafísica u ontología sexo-social examina cómo las categorías de género y sexualidad influyen en la forma en que comprendemos la realidad afectiva y cómo se estructuran las relaciones sociales. En este sentido, una metafísica sexo-social debe centrarse en el estudio de la realidad social y las estructuras sociales desde una perspectiva que considere las dimensiones del género y la sexualidad, así como también todo lo visto en las siete meditaciones anteriores. Lo que intento ofrecer en esta última meditación es el boceto de una disciplina filosófica que indague correctamente en la dimensión socio-afectiva de la persona; pues, una de las mayores misiones del filósofo en el siglo XXI es desarrollar una metafísica de la afectividad y una ontología sexo-social.
La identidad de la persona se forma subjetivamente en la interacción con los demás y con el entorno, más que de manera puramente ontológica o esencialista. Aunque cada persona posee una dignidad intrínseca, para alcanzar su pleno desarrollo y prosperidad, debe entregarse a los otros utilizando sus capacidades más elevadas, como la afectividad, la inteligencia y la libertad. Como seres sociales por naturaleza, nuestra evolución y realización están profundamente vinculadas a nuestra capacidad de relacionarnos con los demás en actividades coordinadas. La naturaleza humana permanece incompleta sin esta dimensión relacional; por ejemplo, si aisláramos a un niño de las interacciones sociales, no podríamos revelar su "verdadera naturaleza", sino que solo obtendríamos un ser incompleto y disfuncional, tanto física como psicológicamente. Sin embargo, la existencia personal es prioritaria respecto a la relación social, aunque la relación entre dos seres únicos y singulares es fundamental. Ser social implica ser sexual, pero ¿es la sexualidad humana un mero atributo biológico?
La persona es un individuo biológico caracterizado por la adaptabilidad, la capacidad de mantener una condición interna estable, la interacción con el entorno y la reproducibilidad, y es por esta última característica por la cual podemos decir que el cuerpo biológico de la persona es sexuado. El cuerpo humano en sí mismo solo define los límites físicos, pero es el entorno social el que lo convierte en una "persona". Lo biológico solo establece una condición para la existencia, no la existencia misma. La verdadera existencia de una persona solo puede concebirse dentro del marco social, es decir, en el complejo entramado de interrelaciones que constituye la sociedad humana. Para que el cuerpo humano no se reduzca a una simple masa de carne con órganos reproductivos, el entorno socialmente compartido debe ser personificante o bien "humanizante". Un ejemplo claro de esto es la situación de los niños salvajes: los niños que han vivido fuera de una comunidad humana durante un largo periodo de su infancia pierden el contacto con el mundo real (social) y carecen de normas y patrones adecuados de comportamiento para socializar. Por lo tanto, se les debe enseñar a interactuar en un entorno creado por seres humanos.
Lo propiamente humano es la capacidad de superar niveles simples de la realidad y saltar hacia niveles más complejos; citando a Norbert Bilbeny: "El hombre posee una primera naturaleza física. Pero aquello que lo distingue de los otros seres no es aún su capacidad para crear una «segunda naturaleza» cultural, pues los animales comparten con él formas agregadas de vida social y económica. Lo que define el hombre es su capacidad de «superar las estructuras creadas para crear otras nuevas», es decir saltar con la conciencia a un tercer orden a la realidad". El punto es que la persona es un ente sexuado porque posee una sexualidad, pero la sexualidad humana no es reductible a su dimensión biológica dado que la persona es, ante todo, un estado ontológico-social. La sexualidad es un entrelazamiento biológico, psicológico y cultural (social).
SEXUALIDAD: QUÉ ES, DEFINIR SEXO, DEFINIR GÉNERO
4 POSTURAS PARA ENTENDER LA SEXUALIDAD
ROLES DE GÉNERO: SOSTENER Y SER SOSTENIDO
LA SUPERACIÓN DEL GÉNERO