El paso por la ciudad de Isturgi era de todo punto obligado. Hace años que aquí habita un antiguo compañero de esclavitud, liberado, y que dio en dedicarse al trabajo de la cerámica. He hallado al viejo Valerio cansado por el paso de los años y por ventura que no me ha causado fortuna que me recuerden los tiempos vividos.
La conquista romana aumentó la circulación y acumulación monetaria, acuñánsose monedas en un gran número de ciudades de Andalucía.
Esto confirma la existencia de una economía basada en el dinero aunque, al principio, el intercambio comercial se basaba en las cabezas de ganado (pecunia<pecus=ganado)
La economía monetaria fue hacia la uniformidad representada por el denario de plata y sus divisiones en monedas más pequeñas: as y sestercio.
Son lugares curiosos éstos que acogen a Valerio y su familia. Se encuentra esta ciudad en un frondoso valle bañado por el Baetis, con verdes y admirables serranías, cercano a la populosa e importante ciudad de Castulo. Fueron éstas unas tierras dominadas en otro tiempo por los enemigos cartagineses, hasta que Publio Escipión les hiciera comprender que el gobierno del orbe debía ser de Roma. Aquí, en Isturgi, se libró una batalla gloriosa en 211 a. de C., hasta el punto de que, tras una tremenda derrota del ejército cartaginés, éste perdió a su jefe que fue muerto durante la huída.
Tras una serie de victorias por todo el territorio, y con la caída final de Cástulo en 206 a.C., rendido Cerdubeles, su reyezuelo, todas las ciudades del entorno pasaron a la alianza de Roma. Incluso lo hizo Iliturgi, centro estratégico que controlaba la salida de Cástulo hacia el Mediterráneo y cuyos habitantes se fueron a vivir a esta Isturgi que hoy tengo el honor de visitar. Pertenece esta bella ciudad al Conventus Cordubensis.
La principal característica que impuso Roma en la ocupación del territorio fue el urbanismo: se perfeccionaron las ciudades que existían o se crearon otras nuevas. Por esta razón, el elevado grado de urbanización que había en las tierras del sur se incrementó con la presencia romana.
La vida económica de estas gentes se basa en la explotación de los recursos naturales de los que Roma tiene necesidad.
Por lo que he podido ver, se ha desarrollado una agricultura de policultivo que tiene como productos fundamentales el cereal, la vid y el olivo. Incluso estos símbolos agrícolas aparecen en sus monedas, como las espigas en las de Iliturgi y los arados y los yugos en las de Obulco.
En cuanto a la propiedad de la tierra, a pesar de que nuestras leyes defienden el minifundio, éste parece disminuir en favor de concentraciones importantes de tierras en manos de unos pocos ricos.
Pero el gran atractivo económico de estas tierras es la minería de las que son ricas estas serranías. A lo largo de los años la propiedad de las minas ha ido pasando a control del Estado, y las minas más importantes pertenecen a los dominios imperiales. Estas minas son explotadas por concesionarios que forman unas sociedades de gran poder económico. En los próximos días he de acudir a Cástulo a la boda de una hija de Publio Escribonio que dirige la Societas Castullonensis que controla los yacimientos existentes en torno a Cástulo y que inscribe su sello en la mayor parte de lingotes de plata que allí se producen. Estos lingotes, a través de la Via Argentea y del río Baetis, llegan hasta Hispalis y Gades, desde donde son llevados hasta Roma.
No puedo dejar de hablar de la actividad artesanal por la que es famosa esta ciudad de Isturgi. Se producen en estos lugares una rica y variada cantidad de ánforas para la exportación del aceite. Cada uno de los alfareros coloca su marca particular en los fondos de las vasijas, de modo que de tan singular manera quedan personalizadas. Es por ello que se ha dado en llamar a este tipo de alfarería terrae sigillatae. Pero no se reduce a tan vulgar menester el arte de estos alfareros, sino que también aquí se producen primorosos útiles de vajillas que tienen un esplendoroso mercado en el Norte de África y en la propia Roma.
Hay algo que aquí tampoco cambia respecto de Roma y es la forma en que se desarrolla el trabajo. Somos los romanos un pueblo laborioso y emprendedor, como buenos campesinos en origen. Sin embargo, el trabajo físico se considera impropio de ricos y hacendados, pero empleamos a los esclavos para estos menesteres. Ya lo decía el bueno de Plotino: "la masa de los obreros constituye una chusma despreciable destinada a producir lo necesario para los hombres virtuosos". Mi amigo Valerio dispone de buena cantidad de esclavos para los trabajos cerámicos y sólo aspira a que sus hijos se codeen con los patricios, de modo que puedan parecerse a ellos. Ya he dicho que en breve emprenderemos viaje a Cástulo para asistir a una boda donde tendremos ocasión de conocer a muchos de ellos.
La importancia de la exportación de aceite está atestiguada por los hallazgos de ánforas que les servían de envase, principalmente en Roma, donde el monte Testaccio está compuesto por la acumulación de los restos de las vasijas.
También servían para transportar y conservar otros productos, como vino y garum: salsa para condimentar la comida, hecha a base de pescados en salmuera y macerados. Los principales centros productores de garum eran Cádiz, Málaga y Sexi (Amuñecar)
Viéndolos trabajar siento pena de los pobres esclavos que, en otros tiempos, tuvieron que trabajar de sol a sol, aunque hoy día su situación ha mejorado algo y los más especializados sólo lo hacen durante unas seis horas al día.
Pero ahora dejemos el relato porque mi buen amigo Valerio me va a acompañar a un paseo por esta bella ciudad, rica también en olivos que tanto placer proporcionan a nuestros estómagos.
Con la paz de Augusto llegó a estas ciudades la prosperidad económica y la riqueza agrícola. comercial y artesanal. Pero con anterioridad se vieron envueltas en episodios bélicos de las Guerras Púnicas y de la Guerra Civil entre César y Pompeyo.
Iliturgi pasó pronto al bando romano, pero la reacción de los cartagineses no se hizo esperar y Asdrúbal venció a los dos Escipiones el año 211 a.C. en Isturgi probablemente. Publio murió en la lucha y Cneo huyó a una torre donde después moriría abrasado. Dicha torre se podría identificar con la existente en la cima del cerro de la Atalaya, sito en el término municipal de Andújar.
El año 210 a.C. llega a España Publio Cornelio Escipión "el Africano", reconquista Iliturgi y le infringe un cruel castigo. Se produce otra rebelión más tarde (197 a.C.) y el propio cónsul Marco Poncio Catón combate en esta ciudad.
Durante la Guerra Civil los territorios de la actual provincia de Jaén muestran una oscilación entre César y los pompeyanos y habría que buscar el origen de la municipalización de Iliturgi e Isturgi en la concesión de ciudadanía otorgada por César a los que mostraron su adhesión hacia él.
El valle del Guadalquivir era la región más fértil de Hispaniaen toda clase de productos agrícolas:
Uno de los más conocidos yacimientos arqueológicos de Hispania referente a la producción de terra sigillata es el de los Villares de Andújar. Es ésta una cerámica muy plástica que después de cocida adquiría un característico color tierra, más o menos rojizo.
Su nombre "sigillata" procede de la estampilla o marca (sigillum) con el nombre del alfarero, que se imprimía en el fondo del vaso, si eran lisas, o en el exterior, si estaban decoradas. Este sello obedecía a la fórmula "EX OFFICINA" = "del taller de...", seguido de las iniciales del nombre del alfarero.
Adquirió su mayor esplendor durante los siglos I y II d.C., siendo desbordados estos talleres por la competencia de la sigillata clara procedente del Norte de África, que era más barata y abundante. La sigillata se confeccionaba a torno y la decoración con moldes podía ser de temática variada: motivos vegetales, circulares y animales, escaseando las figuras humanas. Su difusión abarcaba toda la Bética, siguiendo el curso del río Guadalquivir. También se exportó fuera de la Península, como al Norte de África.