En la historia del fútbol chileno, pocos nombres brillan tanto como el de Héctor Raúl Mancilla. Nacido el 12 de noviembre de 1980 en Purranque (donde fue declarado hijo ilustre en 2006), Mancilla inició su carrera en el Club Deportivo Santiago Morning de su ciudad natal y luego en 1999 traspasado a Malleco Unido. Sin embargo, fue en Huachipato donde dejó una huella imborrable.
Entre 2000 y 2005, "El Purranquino" defendió la camiseta acerera, anotando 72 goles en 162 partidos y convirtiéndose en el máximo goleador de la historia del club. Su desempeño en el Torneo Apertura 2005, donde se coronó goleador con 13 goles, quedó grabado en la memoria de los hinchas. Después de su paso por Huachipato, el talento de Mancilla lo llevó a Colo-Colo y luego a México, donde continuó su leyenda. Fue campeón de goleo en 2008 y 2009 y ganó la Bota de Oro americana en 2009, cerrando su carrera profesional con un impresionante registro de 226 goles en 461 partidos.
La despedida de "Mancigol" en el Estadio CAP de Talcahuano, el 18 de noviembre de 2020. En un contexto complejo, marcado por el estallido social, la organización y movilización fueron un desafío tanto para los hinchas como para los organizadores. Sin embargo, unas 700 personas lograron llegar al estadio. Algunos jugadores incluso llegaron tarde, y otros, a pesar de todo, no lograron llegar.
Ese día, se reunieron quienes compartieron con él la historia acerera: El “Tanque” Diego Ruiz, el DT Arturo Salah y el DT Jorge “Peineta” Garcés, y hasta su pequeño hermano, Sebastián Mancilla, quien logró una asistencia para otro gol de Héctor. También estuvieron presentes integrantes del equipo femenino de Huachipato[ Invitados secretos (Podrás ver el listado completo más abajo)]
El marcador final fue 6-3 a favor del Huachipato Histórico sobre los Amigos de Mancilla, pero el resultado en estos partidos son solo un detalle. Lo que realmente quedó fue el ambiente de reencuentro, las sonrisas y la emoción de ver una vez más a un ídolo en su estadio.
El Purranquino cuenta con un corrido que le fue compuesto durante su etapa como jugador en México. Esta canción refleja no solo su talento en el campo de juego, sino también el cariño y admiración que despertó entre los aficionados. A través de sus versos, el corrido relata sus hazañas, su estilo único y su impacto como futbolista, inmortalizando así su legado en tierras mexicanas.
Héctor también ha manifestado en varias ocasiones su deseo de algún día convertirse en director técnico de Huachipato.