josé Edmundo Valenzuela Stay inició su vida bajo los tres palos cuando estudiaba en la Escuela de San Pedro e integrando el seleccionado infantil de ese colegio llegó a jugar a Valparaíso "ante Wanderers, que entonces lució un hermoso uniforme y buenos chuteadores, mientras que nosotros llegamos a pie pelado y, sin embargo, los goleamos y el público nos hizo dar la vuelta olímpica al Estadio Sausalito"tenía tan solo 9 años de edad.
Don José recuerda nítidamente todos y cada uno de los pasajes de su larga vida deportiva, que siempre estuvo llena de anécdotas y "cosas que ahora provocan risa, pero que en el momento daban algo de pena, como esa oportunidad en Valparaíso en que el público nos tiró chauchas mientras dábamos la vuelta olímpica".
Siempre jugó al arco. El apodo se lo ganó porqueatajaba los tiros penales con la cabeza!. Esto lo consiguió "con mucho entrenamiento, porque practicaba hasta dos horas diarias y al final, por el sonido del chuteador en la pelota, sabía perfectamente si el tiro lo lanzarían a la izquierda o a la derecha del arco".
Profesionalmente se inició en el Club Deportes Calera, donde jugó más de un año. Integrando este cuadro, jugó en el Estadio Nacional y "me tocó rendir un homenaje al Sapo Livingstone en Valparaíso, que se despobló para ir a ver el encuentro que jugábamos con la Universidad Católica".
El año 1951 fue contratado por Huachipato y defendió los tres palos acereros durante siete años consecutivos. Su popularidad creció vertiginosamente por la zona."Uno de mis grandes amigos e hinchas fue don Renato Orellana, ex gerente de Operaciones de CAP", dijo para agregar. "En una oportunidad, el deportivo probó a un jugador extranjero. Le pidieron que lanzara unos tiros penales y se los atajé todos. El cabro se quería quedar en la zona y, como me lo pidió, le dejé pasar un par de goles. Luego nos hicimos muy buenos amigos".
Su nombre figura en el libro Historia de Talcahuano. Gracias al fútbol, conoce prácticamente todo nuestro país. Al estadio poco va. "Me provoca nostalgia la camiseta acerera y los tres palos y la verdad es que no disfruto del partido porque soy exigente y analizo críticamente la actuación del arquero y me da rabia cuando cometen fallas que yo no habría cometido".
El "Pate' tranca Valenzuela" jamás ha dejado de lucir esa sonrisa llena de picardía que le caracteriza, ni de saludar sin quitarse el casco o el jockey que acostumbra a llevar. Es un hombre popular que goza de la simpatía de los deportistas huachipatenses y de aquellos que un día integraron junto con él la oncena acerera.
Miguel valenzuela
Su hijo Miguel Valenzuelareconocido hincha, quien pintó su camioneta Nissan año 93 (La Huachipatina) de azul y negro, y que desde entonces se ha vuelto emblemática en Talcahuano, donde muchos se fotografían junto a aquel vehículo. (También encargado de anunciar los cambios en la final del año 74, cuando Huachipato salió campeón por primera vez, su padre Don Edmundo fue inspector del estadio las Higueras, Miguel trabajaba en el marcador manual y en la final anunciando jugadores, sus otros 2 hermanos Felix y Bernardo igual trabajaron junto a el. )
Miguel cuenta que ha tenido la fortuna de ver en vivo los 3 campeonatos de Huachipato y de haber podido viajar por primera vez fuera de chile para ver a Huachipato jugar vs Estudiantes de la plata en aquel infartante partido, en argentina tuvo la fortuna de encontrarse con algunos viajeros más los cuales le dieron alojo en el hotel junto a ellos y llevandolo al aeropuerto para retornar a Chile, llegando primero a Santiago donde uno de estos jovenes lo invito a tomar once a su casa,para luego asegurarse que llegara sano y salvo en su viaje hacia Talcahuano, indicó el que, sus 54 años han estado teñidos por siempre con el negro y azul del equipo de sus amores. Claro, porque su vinculación con la sangre acerera la trae desde su padre, Edmundo Valenzuela, ex arquero de Huachipato. "A él le decían el Pate de Tranca, era el único arquero que atajaba penales con la cabeza", cuenta don Miguel.
Recuerda con emoción el momento en que su equipo logró el título, afirmando que nunca perdió la fe, incluso tras una dura derrota ante Unión Española. "No perdí la fe", dice, recordando que incluso algunos carabineros del barrio apostaron un desayuno en su contra.
Hoy en día Miguel vive en Pemuco, pero siempre va a ver a Huachipato jugar junto a su familia con la cual comparte la pasión por la Azul y Negra.