Aunque muchos lo creen, Huachipato no copió el escudo de los Pittsburgh Steelers. De hecho, fue pionero en adoptar la “Steelmark” como escudo oficial, antes incluso que el equipo de la NFL lo usara como parte de su identidad definitiva.
Es cierto que los Steelers fueron los primeros en utilizar la Steelmark, pero en sus inicios, durante los años 50, el equipo decoraba sus cascos con números dorados a los costados, sin rastros del emblema siderúrgico. No fue sino hasta 1962 cuando Republic Steel, una empresa siderúrgica de Cleveland, les sugirió incorporar la Steelmarkpara reflejar el orgullo industrial de Pittsburgh, una ciudad históricamente ligada al acero.
Ese mismo año, los Steelers solicitaron permiso al American Iron and Steel Institute (AISI) para usar el logotipo en sus cascos. Un año más tarde, en 1963, se les concedió oficialmente el derecho, incluso permitiéndoles añadir las letras “ers” a la palabra “Steel”, formando así el nombre del equipo tal como lo conocemos hoy.
Sin embargo, fue recién en 1969 casi dos años después que Huachipato adoptara oficialmente el símbolo cuando los Steelers decidieron convertirlo en su escudo y parte central de su imagen. Un detalle que cambia la narrativa.
Este curioso cruce entre el fútbol chileno y el fútbol americano demuestra cómo un mismo símbolo puede trascender fronteras, culturas y deportes, conectando historias distintas bajo una misma esencia: la fuerza del acero.