Generalidades
Las plantas carnívoras pueden ser afectadas por plagas que dañan o incluso matar a la planta. Existen varios tipos de plagas incluyendo insectos como ácaros, pulgones, trips... así como enfermedades causadas por hongos y bacterias. Las plagas causan deformaciones en hojas, pérdida de color, marchitamiento...
Para prevenir y controlar las plagas, es importante mantener un buen cuidado de la planta, esto es, proporcionarle la cantidad adecuada de agua y luz, y asegurarse de que esté en un recipiente adecuado y bien drenado. Es importante evitar regar las plantas con agua del grifo, ya que puede contener cloro y otros productos químicos. Si se detectan plagas en la planta, es importante tratarlas de inmediato, separar las plantas afectadas para evitar que se propaguen y causen daños mayores. Existen productos químicos específicos que se pueden utilizar para tratar las plagas en plantas carnívoras, pero también hay soluciones naturales como el aceite de neem o la infusión de ajo.
Es importante considerar la seguridad de la salud humana al utilizar métodos de control de plagas. El uso de productos químicos para controlar las plagas puede ser una solución efectiva, pero también puede ser peligroso para la salud o el medio ambiente si no se usa correctamente. Es importante leer las etiquetas y conocer los riesgos antes de usar cualquier producto químico, así como usar equipo de protección personal cuando se trabaja con estos productos de control de plagas. Esto incluye equipo de protección respiratoria, mascarillas, guantes, gafas de seguridad, botas y ropa protectora. También es importante almacenar y eliminar los productos correctamente para evitar accidentes y mantenerlos en un lugar seguro, lejos del alcance de los niños y mascotas.
Sobre plagas, hongos, enfermedades y contratiempos varios
Las plantas carnívoras son propensas a sufrir infestaciones parasitarias de áfidos o cochinillas. Los ataques menores se pueden eliminar a mano, sin embargo las infestaciones masivas requieren de otros métodos. El alcohol isopropílico es efectivo como insecticida topical, particularmente para cocoideos. El diazinón es un buen insecticida sistémico tolerado por la mayoría de las carnívoras, así como el malatión y el acefato.
Otro peligro para plantas carnívoras son los hongos como, por ejemplo, el moho gris (Botrytis cinerea). Los hongos prosperan en condiciones húmedas, convirtiéndose en una seria amenaza en invierno. En cierta medida, se puede proteger a las carnívoras de regiones frías manteniéndolas frescas, bien ventiladas y asegurándose de retirar las hojas muertas con regularidad. Si aún así los hongos atacan, será necesario un fungicida. Siempre hay que seguir las instrucciones del fabricante; y si se va a rociar, hacerlo a primera hora de la mañana o al atardecer.
Araña roja: Aparecen cuando la humedad es baja, con la sequedad del verano. Son difíciles de detectar. Si miras con una lupa en el envés de las hojas, quizás veas unas arañitas rojas correteando. Los ácaros araña son pequeñas motas que generalmente se instalan en la punta de crecimiento de las plantas. Allí forman grandes colonias. Se pueden identificar porque forman grandes masas de telarañas. Se puede distinguir de una telaraña normal por la posición cercana a la punta de crecimiento de la planta, la presencia de ácaros en las telas (pequeñas motas rojas que se mueven), y... la ausencia de araña. La planta se va poniendo pálida por las picaduras de la araña roja y termina secándo las hojas. La araña roja suele alojarse en la parte de abajo de las hojas por ser más porosa.
Botrytis Cinerea: Moho gris esponjoso similar al que se obtiene en las fresas mohosas. Hay que estar atento, especialmente en primavera y otoño. Suele aparecer cuando hay mucha humedad por exceso de agua o encharcamiento consecutivo. Produce podredumbre en las hojas, tallos y flores, pero sobre todo ataca a los tallos o hojas nuevas y tiernas afectando a toda la planta.
Caracoles y babosas: Moluscos bien conocidos. Buscan tejido vegetal joven tierno para devorarlo.
Cochinilla algodonosa: Este insecto hdp produce una capa de polvo blanco que lo protege de la mayoría de los insecticidas. A diferencia de los pulgones, las cochinillas se arrastran y desplazan por toda la planta, incluyendo las raíces. Una planta que parece tener solo una o dos de ellas puede estar plagada de cochinillas debajo de la superficie alimentándose de las raíces. Las infestaciones importantes se ven bien. Son masas algodonosas blancas. La cochinilla algodonosa mide unos pocos milímetros de largo, dejan una melaza que fomenta la aparición del hongo Negrilla y ataca principalmente a darlingtonia, sarracenia y nepenthes.
Cocoideos: No se parece mucho a una criatura viva. Cuando son muy jóvenes, se adhieren a la planta, desarrollan una capa dura y permanecen siempre fijos. Su capa dura y cerosa la hace impermeable a muchos pesticidas. Las plagas graves tienen el aspecto de innumerables discos marrones circulares o elípticos de milímetros. A veces son planos, otras veces se abultan hacia afuera. Pueden tener varios colores. La sarracenia psittacina es susceptible a esta plaga.
Fumagina: Patología producida por el desarrollo de un hongo saprofito sobre un sustrato glúcido presente en la superficie de los vegetales. La fumagina es, en realidad, más un síntoma de una planta enferma que un problema real. Crece porque plagas como cochinillas algodonosas, cocoideos o pulgones exudan sustancias azucaradas que sustentan la fumagina. También puede ser un problema molesto en condiciones libres de plagas cuando las plantas producen azúcares de los cántaros (para atraer presas). Por lo general, se lava con un chorro de agua. Puede ser necesario frotar un poco para eliminarla de nepenthes o sarracenia.
Fungus gnats: Especie de mosquito problemático no en su estado adulto, sino por su estado larvario. Sus larvas se alimentan de las raíces de las plantas, en especial dionaeas y semilleras.
Gorgojo de la vid negra: Este insecto con forma de escarabajo adulto es un consumidor voraz de rizomas de sarracenia y darlingtonia. Hay que eliminarlos si se detectan. Sus larvas matan las plantas. Suele aparecer en las regiones costeras.
Insectos masticadores, como los saltamontes, Son poco comunes, pero preocupantes.
Lombrices: Las lombrices excretan y enriquecen el sustrato al convertir la materia orgánica inerte en nutrientes. Dado que las plantas carnívoras requieren un suelo bajo en nutrientes, un exceso de lombrices en el sustrato las perjudican por hacer el sustrato demasiado rico.
Mosca blanca: Al inicio de su ciclo de vida las pequeñas larvas poseen patas, cuatro pares de espinas dorsales y dos pares de sedas caudales. Una vez que evolucionan al segundo ciclo, sus patas se atrofian y las espinas dorsales acaban reduciéndose a tan solo tres. Los huevos se adhieren a las hojas de las plantas clavándose en el centro y formando círculos pequeños. Estos círculos, al principio, son amarillo claro y, a medida que los huevos van creciendo, se van oscureciendo hasta llegar a color negro que es cuando se produce la eclosión de los huevos. Son Insectos voladores (alrededor de 1,5 mm de largo) similares en apariencia a fungus gnat. Pueden ser un problema grave en los invernaderos. Todos los estados evolutivos de la mosca blanca segregan gran cantidad de melaza, que va cubriendo las hojas, dificultando la fotosíntesis y llegando a asfixiar la planta.
Uno de los daños indirectos que puede sufrir nuestras planta es que, debido a la suciedad provocada por la mosca blanca, pueden aparecer hongos en sus hojas como el capnodium citri (conocido como hongo negrilla o fumagina), llegando a cubrir las hojas por completo e impidiendo a la planta realizar la fotosíntesis.
Oídio: Hongo con aspecto de polvo blanco sobre la superficie de las hojas. Es particularmente perjudicial en cephalotus. Se puede retirar con algodón procurando aumentar las horas de sol y reducir la humedad.
Orugas: Larvas de mariposas y polillas que suelen ser tan perjudiciales como caracoles y babosas. Si encontramos agujeros y plantas masticadas junto con pequeñas bolitas negras (sus excrementos), tenemos orugas comiendo hojas y trampas. Hay que encontrarlas y eliminarlas manualmente. Es más fácil localizarlas que darse cuenta de que las tenemos. ya que suelen tener un buen camuflaje.
Pulgones: Se alimentan de las partes blandas de la planta agrupados en manadas. Se reproducen con mucha facilidad. Suelen aparecer en primavera debido a las altas temperaturas y la falta de humedad en el ambiente. Tienen distintos colores y miden alrededor de 2,5 mm o menos. Pueden causar mucho daño y distorsiones, especialmente a principios de la primavera. En plantas grandes como sarracenias, es posible retirarlos con algodón empapado en alcohol. Con plantas pequeñas como dionaeas o droseras, los áfidos pueden pasar el invierno en la planta y causar mucho daño antes de que broten las hojas. La plaga es fácil de identificar ya que se ven fácilmente y hacen que la planta crezca produciendo hojas y trampas retorcidas. Las hormigas se alimentan de la solución azucarada que secretan, por lo que protegerán a los pulgones. No deja de ser una señal detectarlas entre nuestras carnis.
Trips: Insectos diminutos difíciles de ver. Se necesita un microscopio para ver sus cuerpos alargados. Cuando chupan los jugos de una planta, exudan una mancha negra. Uno de los primeros signos de trips es la presencia de estas pequeñas manchas negras. La planta se decolora y se verá blanquecina. El tejido se vuelve seco o crujiente. Las sarracenias son una de sus plantas favoritas. Su masticación causa manchas plateadas en las jarras.
El ciclo vital del trip atraviesa varios estadios y cuando el trip está en su fase larvaria, se ubica en el sustrato, que es donde hará la el cambio a pre-pupa. No servirá de nada que concentres tus esfuerzos en eliminar los adultos que ya están situados en los tallos y hojas de la planta, si no eliminas también las larvas del sustrato.
Por lo que respecta a otros insectos, es posible que no estén causando daño como para merecer medidas de control. Si se aplican insecticidas, es posible que estemos matando a todos los insectos de los cuales la planta puede alimentarse. Abejas que vienen a posarse en el sustrato, por ejemplo.
Solo hay que preocuparse si realmente tenemos una plaga y está dañando las plantas. Solo...
Insecticidas y otros métodos para combatir plagas
Siempre que sea posible, es mejor eliminar la plaga manualmente. En colecciones pequeñas, esto no implica acarrear con los riesgos asociados a los insecticidas. Las mariquitas y otros insectos de control biológico pueden tener un uso limitado debido al hábito carnívoro de nuestras plantas. A veces se puede acabar con una plaga sumergiendo las plantas en agua durante unas horas o días; a veces con éxito, a veces... mataremos la planta. El recipiente de agua debería ser muy grande para que haya oxigenación suficiente y que esto último no ocurra.
En cuanto a los productos químicos, las plantas carnívoras son sensibles su composición. En el caso de usarlos, hay que tener en cuenta que:
Lo que funciona para una persona puede no funcionar para todo el mundo.
Un producto descatalogado lo ha sido por razones ambientales sólidas.
Siempre que se usen pesticidas hay que usar mascarilla, guantes y donde haya suficiente circulación de aire.
La aplicación de pesticidas a las plantas de terrarios o invernaderos puede tener efectos indeseados o impactos residuales a largo plazo.
Usar el insecticida siguiendo las instrucciones del fabricante. Si lo diluimos, podemos fomentar el desarrollo de insectos resistentes al insecticida.
Eliminar una plaga específica
Eliminar los insectos vivos no garantiza la eliminación de la plaga. Por ejemplo, Los pulgones se reproducen rápidamente y en el caso de la cochinilla algodonosa, los huevos no mueren al aplicar un remedio químico. Insecticidas generales son el Diazinon que mata pulgones, cochinillas, orugas, araña roja; y Azefato que controla pulgones, orugas, trips, etc. Se deben hacer pruebas en una parte de la planta porque algunas plantas carnívoras no aguantan bien ciertos productos químicos.
Los hongos son comunes en condiciones muy húmedas y cálidas. Tratarlos con algún fungicida. Cada vez que muera una trampa o una hoja (se vuelven de color negro), conviene cortala y aplicar un poco de fungicida para evitar que se cubra de hongos.
Pulgones: Si la plaga se ha extendido, la mejor forma es eliminar las hojas o ramas afectadas mediante la poda y compaginar con remedios adecuados. El alcohol isopropílico puede funcionar (por contacto con algodón o “exprimiendo" unas gotas en los brotes). El Imidacloprid/Ciflutrina rociado en la planta funciona bien. Un insecticida sistémico es la mejor manera de lidiar con ellos, o sumergir toda la planta durante un par de días (aunque no matará los huevos). Jabón potásico es otro método orgánico de tratar con ellos. Como remedio casero, macerar hojas de tabaco en agua durante toda una noche y después aplicar el líquido a nuestra planta con un pulverizador. Por último, y la manera más natural de controlar las plagas de pulgones es mediante procesos biológicos. Podemos usar insectos que se alimentan de los pulgones: mariquitas, mantis, tijeretas, crísopas…
Orugas: Buscar los excrementos negros de la oruga y eliminarlas manualmente. Si hay muchas, Bacillus thurengiensis.
Fungus gnat: Imidacloprid/Cyfluthrin puede ser efectivo. Bien es cierto que las larvas suelen atacar a semilleras y plantas pequeñas. Útil Bacillus thurengiensis para las larvas.
Cochinilla algodonosa: Algodón empapado en alcohol isopropílico sobre las plagas. Aplastar a los adultos, frotar cada insecto con un pincel humedecido con alcohol en las axilas o en las nervaduras de las hojas, y dejar que un poco de alcohol gotee en la punta del rizoma para matar a los individuos escondidos en los brotes del rizoma. Imidacloprid/Cyfluthrin debería funcionar. Con respecto a la guerra biológica, Criptolaemus montrouzieri (un coccinélido depredador) y Anagyrus pseudococci (una avispa parasitoide) parecen ser eficaces, pero desconozco su eficacia real en plantas carnívoras y si no caeran en sus trampas (aparte que suelen tener un precio elevado). Sí la "guerra" es química, usar un insecticida sistémico y repetir el tratamiento cada 15 días ya que lo huevos no mueren.
Coccoidea: Si no se pueden aplastar, el alcohol isopropílico puede funcionar, pero con una serie de retratamientos. Imidacloprid/Cyfluthrin puede ser eficaces. Rociar un insecticida sistémico o frotar cada insecto con un pincel humedecido en alcohol.
Babosas y caracoles: Los días de lluvia o muy húmedos, inspeccionar el jardín por la noche (que es cuando salen), y recoger los animales. También se pueden colocar trampas, por ejemplo recipientes con cerveza cerca de las plantas. La sal los mata pero, en el caso de rociarlos con sal, hacerlo lejos del sustrato.
Arañas rojas: Complicado. A veces se sugiere limpiar con agua a presión para evitar la sequedad ambiental. La mejor forma de tratar una plaga es evitar que esta se produzca (Captain Obvious). Para ello debemos: realizar un riego optimo, prestar atención a las horas de luz que tiene la planta, etc.
Si por alguna razón no ha sido posible evitar el ataque de la araña roja, deberemos actuar lo antes posible. Disponemos de varios métodos: El jabón potásico, el aceite de neem, el aceite del árbol de té, el ajo triturando, disuelto en agua y rociado. Químicamente, el Diazinon parece funcionar para la araña roja. En cualquier caso, si se usan productos químicos, repetir el tratamiento cada 15 días hasta que desaparezca la plaga.
Trips: Las plantas que crecen al aire libre a menudo tienen trips, pero el biocontrol natural mantiene las poblaciones bajo control. En terrarios e invernaderos son más problemáticos. Diferentes productos biológicos que actúan por contacto y son efectivos: piretrinas, rotenona, jabón potásico y aceite de Neem (repite las aplicaciones cada dos o tres días). Una vez realizada la pulverización, se pueden utilizar especies predadoras para asegurar la eliminación total de la plaga.
Amblyseius cucumeris: Amblyseius barkeri, Neoseiulus cucumeris, Iphiseius degenerans, Neoseiulus barkeri, Euseius hibisci.
Avispas parasitarias: Thripobis simulteus, Ceranisus menes, Gotheana Shakesoearei.
Orius: estos insectos de la familia de los Anthocoridae son predadores que se alimentan de ácaros y trips.
El hongo Verticillium lecani es efectivo y no es nocivo para los depredadores naturales antes mencionados.
Mosca blanca: Afectan sobre todo a invernaderos. Se pueden controlar con insecticidas. Y con droseras y pinguiculas.
Larvas de mosquitos: Es importante evitar que los mosquitos se reproduzcan en bandejas llenas de agua. Las larvas de mosquito no afectan a las plantas, pero las hembras chupan la sangre de los animales (incluidos los humanos).
La mayoría de las picaduras de mosquitos son simplemente molestas, pero algunos mosquitos transmiten enfermedades potencialmente mortales para aves y otros animales. Pueden comenzar a crecer en nuestras bandejas llenas de agua.
Para eliminarlas basta con escurrir las bandejas o filtrar el agua en el sustrato (las larvas y los huevos mueren en la superficie del sustrato).
Gusanos: Los gusanos comen turba ácida y la convierten en suelo rico que matará las plantas. Son particularmente desagradables para utricularia. Parece que Isotox es bueno contra ellos. Aparentemente, Imidacloprid/Cyfluthrin los mata, pero lo mejor sería trasplantar periodicamente y retirarlos manualmente.
Palomas, mirlos, pájaros en general…: Difícil solución. Ponerse en contacto con tu ayuntamiento para avisar y controlar la población no es ninguna tontería. Básicamente vienen a beber, sobre todo en verano. Se puede proporcionar un recipiente amplio y de fácil acceso para que se olviden de las bandejas de las plantas. Los señuelos tipo halcón, alarmas y demás nunca me sirvieron, y el gato no está siempre en la terraza…
Los pájaros pueden destruir los recipientes y macetas porque, ocasionalmente, clavan sus picos en el suelo húmedo buscando comida. Se pueden poner brochetas de bambú con la punta hacia arriba para disuadirlos. Para las semilleras, dionaeas… quizá lo mejor sea una jaula (para las carnis, no para el mirlo o el pájaro de turno que está construyendo su nido).
Oídio: Evitar plantaciones densas en sombra y garantizar la máxima ventilación en invernaderos. Para combatirla, hay que eliminar las partes afectadas. Aplicar un fungicida de contacto, y cada 15 días, uno sistémico.
Botrytis Cinerea: La mejor forma de evitar esta enfermedad en nuestras plantas carnívoras es teniendo un buen control del agua que se suministra a la planta para que no regar en exceso. También es muy importante evitar las heridas de la planta producidas por cortes o por insectos, ya que es por donde suele entrar esta bacteria. A la hora de podar la planta, hay que desinfectar la hoja o las tijeras y aplicar funguicida en el corte. Es importante que nuestra planta se encuentre en un lugar ventilado y que drene bien. No es conveniente que se acumule exceso de agua en las raíces por lo que hay que tener especial cuidado con el riego y no excederse.
Si por alguna razón nuestra planta se ve afectada por Brotrytis, lo mejor que podemos hacer es eliminar cuanto antes la parte afectada y tratar la planta con fungicidas, aislándola de las demás plantas para evitar que la enfermedad se propague. Hay que tener especial cuidado cuando reutilicemos la tierra de las macetas ya que este hongo puede seguir habitando en la tierra de la planta anterior y afectar a una nueva planta. Eliminar el follaje muerto con regularidad y proporcionar suficiente movimiento de aire, especialmente en climas húmedos y tranquilos durate los meses de marzo y abril, a medida que las plantas vuelven a crecer. Rociar con un fungicida si es necesario.
Fumagina: La mejor manera es tratar la infestación de insectos que producen las secreciones azucaradas en las que vive la fumagina. Una vez que se han ido, el moho también deja de prosperar. Se pueden limpiar las hojas de sarracenia y nepenthes frotando suavemente con agua.
Fusarium: son microhongos capaces de sobrevivir en el agua y en el suelo alimentándose de materiales en descomposición. Las plantas se debilitan. En sarracenias, trampas cada vez más finas y pequeñas. En foros americanos aconsejan descansos ocasionales de agua para facilitar una mayor aireación del sustrato. Hay que tener en cuenta que una maceta de plástico, el calor y la escasa oxigenación facilita el desarrollo de estos hongos. En hábitat, la aireación del sustrato está garantizado por una amplia superficie de la que no disponemos en cultivo.
Medidas que se pueden tomar:
Maceta blanca de plástico para mitigar el calentamiento del sustrato.
Descansos de agua incluso en verano (sin descuidar que se seque el sustrato), dejando secar la bandeja.
Ante pudriciones detectadas, rascar el rizoma hasta eliminar las partes marrones afectadas.
Aplicar funguicida al rizoma y rodear de sphagnum con luz pero sin sol directo y poca agua. Lo suyo sería bajo malla.
La recuperación es bastante lenta, pero mejor eso que nada.
Mantener el sustrato oxigenado (mediante drenantes tipo perlita, arlita...) para favorecer la aireación del suelo y dificultar el apelmazamiento de este es fundamental para la salud de las raíces, ya estén sumergidas o en bandeja baja.
Funguicidas seguros para plantas carnívoras
Gran parte de la información, en especial la clasificación, está sacada de aquí.
No se vayan todavía, aún hay más...
https://kennycoogan.com/2022/10/23/carnivorous-plant-pests-and-diseases/
Pudrición del rizoma de Sarracenia
Los rizomas de sarracenia pueden tener problemas de pudrición por varias razones. El daño por congelación es comprensible. Un problema diferente y más aterrador es cuando las plantas mueren durante la temporada de crecimiento. Las sarracenias son plantas muy duras pero, como la mayoría de las plantas, pueden morir.
El daño por congelación en especies y clones sensibles al frío da como resultado rizomas blandos y podridos. Por lo general, sucede cuando hay una helada temprana o tardía cuando las plantas no están completamente inactivas. Las especies más probables para que esto ocurra son S. psittacina, S. minor y S. leucophylla. Cuando esto sucede, las plantas se deben proteger mejor de dichas heladas. Si se han visto afectadas, se pueden rescatar si hay alguna parte del rizoma que esté firme y del color blanco habitual. Hay que cortar y retirar cualquier parte que esté blanda o marrón y volver a plantar (preferentemente envuelto en Sphagnum, aplicando funguicida y con luz pero sin sol directo y poca agua).
Más preocupante es la muerte de las plantas durante la temporada de crecimiento. En una planta con un rizoma grande, muchas veces la parte más antigua tendrá tejido muerto en el exterior del rizoma, como pecíolos viejos. En condiciones de bajos nutrientes, este material muerto es relativamente inerte e inofensivo. Sin embargo, un cambio en las condiciones de cultivo que aumente los nutrientes puede provocar Rhizoctonia y Fusarium. Estos son patógenos débiles, pero cuando se les da alimento, pueden afectar sus plantas, especialmente a las más viejas. Los patógenos comerán el material muerto primero, ganarán impulso y luego atacarán el tejido vivo. Otra forma de infectación es a través de las raíces. Si se queman las puntas de las raíces por fertilizar en exceso o regar las plantas con agua demasiado dura, los patógenos comienzan a trepar por la raíz hasta que ingresan al tejido fresco. Recortar el punto de crecimiento principal puede salvar la situación, pero solo si se actúa pronto. En muchos casos, el patógeno viaja en el floema, por lo que aunque el punto de crecimiento parezca saludable, ya está infectado y en cuestión de días se marchitará.
Las plántulas y las plantas jovenes no tienen todo este material y tejido muerto, por lo que es más difícil matar las plantas más jóvenes. Sin embargo, no son invulnerables a este problema.
¿Cómo se puede prevenir la pudrición del rizoma?
1) No fertilizar plantas adultas. Esto incluye: riegos por debajo de 50 ppm, cambio de sustrato regular dependiendo del nivel de nutrientes del sustrato, eliminación de lombrices que pueden aportar demasiada riqueza al sustrato si se reproducen.
2) Aislar inmediatamente las plantas enfermas del resto.
3) Limpiar todo el material muerto al trasplantar: no solo cortar las hojas viejas, sacarlas tirando de ellas. Cortar los extremos muertos del rizoma hasta que desaparezca todo el material marrón (incluso si es una pequeña mancha marrón en el medio rodeada de buen tejido). La planta será más pequeña, pero eso es mejor que perder la planta por completo y causar un posible brote de enfermedad.
4) Si se vive en una zona climática templada o se tienen las plantas en un invernadero, dividirlas a finales del otoño cuando las plantas se vuelven inactivas. Así, para cuando comiencen a crecer, estarán mejor protegidas de los patógenos y podrán concentrar su energía en el crecimiento, no en la curación. En las zonas climáticas más frías, probablemente sea mejor esperar para dividir las plantas al aire libre hasta fines del invierno después de que ocurran heladas prolongadas.
5) Si se tiene agua dura, recurrir a equipos de osmosis o a agua de mineralización débil si tenemos pocas plantas. Trasplantar las plantas con más frecuencia conforme aumenten las ppm del agua.
6) Al adquirir plantas nuevas, ponerlas en cuarentena durante una semana o dos antes de colocarlas con las demás.
Punto y aparte es el Cylindrocaladium, una zoospora que puede acabar con toda la colección. Al principio, una jarra se deshidratará y en 2 o 3 días, toda la planta estará muerta. Se propaga en el agua y no hay cura.
La prevención es la mejor manera de combatir la pudrición del rizoma. No dejes que suceda.
De la traducción de Mike Wang y John Brittnacher