Por su forma de apresar a sus presas, las plantas carnívoras se dividen en dos grupos principales: trampas activas y pasivas. Las plantas con trampas activas, como la Dionaea, utilizan mecanismos como el movimiento o el cambio de forma para atrapar a sus presas. Las plantas con trampas pasivas, como la drosera o las nepenthes, utilizan trampas pegajosas o de caída.
Las plantas carnívoras se han adaptado a su dieta especializada mediante el desarrollo de ácidos y enzimas digestivas que les permiten descomponer y absorber los nutrientes de sus presas. También pueden producir sustancias químicas que atraen a sus presas y las desorientan, facilitando así su captura.
Las plantas carnívoras son un ejemplo fascinante de la adaptación y la evolución. Su capacidad para sobrevivir y prosperar en ambientes hostiles es testimonio de la creatividad de la naturaleza.
Con respecto a la ubicación de determinados géneros en el apartado de carnívoras y protocarnívoras o paracarnívoras siempre queda alguna duda, como es el caso de los géneros Stylidium y Catopsis berteroriana. Si los he incluido finalmente en el apartado protocarnívoras es por no haber consenso general sobre sus hábitos carnívoros. No obstante, esto es susceptible de ser modificado en un futuro.
Géneros de plantas carnívoras
Gran parte de la información de las fichas (salvo alguna revisión, corrección o añadido) está extraída de este documento cuya autoría desconozco.
Lo dejo aquí como referencia.