Mimir es el Dios de la Sabiduría y el Conocimiento, conocido popularmente por ser el hombre vivo más listo, es un ser de gran inteligencia que sirvió como consejero de Odín hasta que este le aprisionó en un árbol durante 109 inviernos.
Cuando Kratos y Atreus lo liberan de su prisión, cortando y reanimando su cabeza, Mimir se une a la aventura y se convierte en un amigo cercano y su consejero.
Desde temprana edad fue sirviente bufón de un Rey Hada, donde en sus días libres junto con sus compañeros hacían bromas a los mortales y entretenía a su amo para salir impune de sus travesuras pero un día fue descubierto y tuvo que irse.
Viniendo de una tierra lejana, Mimir empezó a ser el principal asesor y embajador de Odín en todos los reinos, después de darle al Aesir un "brebaje mágico" hecho con hongos alucinógenos dándole visiones y así comenzó a darle a Odín de todo tipo de consejos que al principio lo hacía por beneficio propio, pero con el paso de los siglos comenzó a preocuparse más por los demás. A diferencia de los Aesir, Mimir buscó establecer la paz entre los reinos, ya que creía que era el mejor plan para evitar a Ragnarök. Sin embargo, Odín rara vez escuchaba tales consejos y a menudo lideraba muchas guerras, particularmente con los Vanir y los Gigantes. Cuando la guerra contra los Vanir causó una devastación sin precedentes y dejó a ambos lados sin fuerzas, Mimir sugirió una tregua: Odín se casaría con su enemigo más mortal, la líder de los Vanir, la diosa Freya. Tras mucho pensarlo, Odín y Freya aceptaron los términos, y de esa forma se dio por concluida la guerra entre ambos bandos.
Sin embargo, los esfuerzos de Mimir para preservar la paz se vieron obstaculizados por la paranoia de Odín, sus obsesiones con las profecías y el permitir que su hijo, Thor, se lanzara a matar a los Gigantes. Por lo tanto, al igual que con Tyr, Odín se enfrentó a Mimir, sospechando que él había ayudado a los Gigantes. Como castigo, Odín lo aprisionó en el pico más alto de Midgard, unido a un árbol indestructible, incluso para el martillo de Thor. Como castigo adicional, Odín extrajo el ojo izquierdo del dios con cuernos y lo ocultó. Durante más de un siglo hasta que conoció a Kratos, Mimir fue torturado por Odín casi todos los días.
En la Cumbre, Baldur, junto a sus sobrinos Magni y Modi, intentan sobornar a Mimir ofreciéndole la libertad a cambio de revelar el paradero de Kratos y su hijo (quienes, irónicamente, estaban justo debajo de ellos en ese mismo momento). A pesar de sus amenazas, Mimir se niega a ayudarles: no solo el dios no puede ubicar a padre e hijo debido a la runa de protección que les colocó una bruja, sino que también sabe que Odín no permitirá que nadie libere o dañe a su antiguo asesor. Como tal, Mimir les dice amargamente que no tiene nada que ofrecerles y exige de forma insultante al trío que se marche.
Casi inmediatamente después de que el trío se vaya, Kratos y Atreus aparecen. Mimir se presenta a ambos, y de forma sutil hace saber al espartano que él sabe que Kratos es un dios. Cuando Atreus le explica su viaje a la cima más alta de los Nueve Reinos, Mimir les aclara que se encuentran sobre la cima más alta de Midgard, pero que la cima más alta de todos los reinos está en Jötunheim, el reino inaccesible de los Gigantes. Con su ojo derecho, Mimir proyecta una imagen mágica de la cima más alta de Jötunheim a través de la puerta de piedra detrás de ellos, que es el último puente conocido hacia dicho reino. Explica además que, entre todos los vivos, él es el único que sabe cómo activar ese puente, ya que solo él puede hablar con el único Gigante que lo sabe.
A cambio de ayudar al dúo, Mimir le pide a Kratos que le corte la cabeza, explicando que sería la única forma de acompañarlos, ya que nada lo puede liberar del árbol que lo aprisiona. Kratos duda por un momento, pero Mimir agrega que después de más de 109 años de tortura, no se podría considerar que estuviese vivo. Kratos acepta hacerlo, pero Atreus no puede soportar mirar y se aleja. En ese momento Mimir le dice a Kratos que debe revelarle su pasado a Atreus, cuanto más espere más probable es que Atreus cree un resentimiento contra él. Molesto por el consejo de Mimir, Kratos le corta rápidamente la cabeza, acabando con su vida temporalmente.