¿Quién fue Manuel Ávila Camacho?
Manuel Ávila Camacho (1897-1955) fue un destacado militar, político y presidente de los Estados Unidos Mexicanos desde el 1 de diciembre de 1940 hasta el 30 de noviembre de 1946. Fue denominado por los ciudadanos como el “presidente caballero” debido al compromiso de libertad que adquirió para su país. Llamado “el buen caballero” vale la pena conocer la vida y obra de un personaje que trascendió en la historia política de México, al seguir paso a paso el camino que lo llevó a la presidencia de la república mexicana, nos damos cuenta que fue integrando a su vida aquellos aprendizajes que le serían de utilidad cada vez que asumía más responsabilidades.
Presidente de México que ocupa el lugar 50 entre los jefes de Estado en la República Mexicana entre 1940 y 1946, militar y político mexicano, Estudió en su ciudad natal y se dedicó al comercio hasta 1911, año en que tomó las armas para defender a Madero. En 1914 combatió contra Victoriano Huerta, que había usurpado el poder. Fue comandante de escuadrón con Lázaro Cárdenas y, ya en 1920, coronel durante la campaña de pacificación del Yaqui.
En el gobierno de Cárdenas fue subsecretario de Guerra y Marina 1933 y en 1938 asumió dicha Secretaría, más tarde, ese mismo año ascendió a general de división. En 1940 el Partido Nacional Revolucionario lo propuso como candidato a la presidencia, siendo su máximo adversario político, Juan Andrew Almazán, al que derrotó en las urnas. Ávila Camacho de México. La historia señala que Cárdenas decidió apoyar a Manuel Ávila Camacho porque era un militar centrado y preparado, moderado y trabajador que siempre demostró entrega y patriotismo por su país.
Respondiendo al nuevo orden mundial, producto de la Segunda Guerra Mundial y al inicio de la Guerra Fría, el modelo educativo de 1945-52 tendió a fortalecer la unidad nacional: se enfocó a la homogeneización espiritual de los mexicanos. Mediante la educación se pretendía crear el tipo de hombre, de trabajador y de técnico que exigía el desarrollo económico. El instrumento fue la llamada escuela de la unidad nacional.
A partir de 1940, con el ascenso de Manuel Ávila Camacho a la Presidencia de México, la política educativa se propuso disminuir la carga ideológica en los planes de estudio, combatir la burocracia y el sindicalismo radical, unir al magisterio e incrementar la participación de la educación privada. El medio sería una reglamentación al artículo tercero constitucional y la instrumentación de una escuela a la que se denominó la escuela del amor. El propósito lo constituía la construcción de una política de equilibrio social. La nueva reglamentación volvió a establecer la educación unisexual. Aunque la educación todavía era socialista, la reglamentación cambiaba su finalidad de un instrumento transformador de la sociedad a una herramienta propiciadora de la unidad de los mexicanos. A través de todo esto, se pretendía que la escuela fuera el medio para borrar las desigualdades existentes mediante la enseñanza amorosa, construyendo la homogeneización espiritual que uniera a los mexicanos en una nación fuerte.
La "Unidad Nacional" y la industrialización fueron las metas del gobierno de Ávila Camacho. Para lograrlas se requería de una política de equilibrio que permitiera establecer un nuevo modelo de desarrollo capitalista, que estimulara el crecimiento económico de la nación. Por lo cual acorde con estos factores, se creó la escuela de la Unidad Nacional, que pretendía lograr los objetivos señalados en educación. Durante el sexenio hubo tres secretarios de Educación Pública: Luis Sánchez Pontón, Octavio Véjar Vázquez y Jaime Torres Bodet.
En la gestión de Luis Sánchez Pontón (1 de diciembre de 1940- 12 de septiembre de 194 1) se mantuvieron los postulados de la educación socialista. La política educativa tuvo como fundamento:
1. Liquidar el analfabetismo.
2. Crear el tipo de hombre, de trabajador y de técnico que exigía el desarrollo económico.
3. Elevar la cultura en el campo de la ciencia y el arte.
La gestión de Luis Sánchez Pontón fue corta pero muy intensa: reestructuró la SEP para unificar los sistemas de enseñanza, definió normas pedagógicas, delimitó responsabilidades de educación y creó un aparato que ejercía la dirección y el control eficaz de las labores técnico administrativas. Sin embargo, la imposibilidad del secretario para conciliar las luchas internas de los maestros, su firme convicción por sostener los principios de la educación socialista, y la política de rectificación que llevaba a cabo el régimen de Ávila Camacho, hicieron que éste lo relevara de su cargo.
Octavio Véjar Vázquez fue el segundo secretario de la SEP durante este régimen, tomó posesión el 12 de septiembre de 194 1 y propuso:
Atemperar ideológicamente los planes de estudio.
Combatir a los elementos radicales y comunistas de la burocracia administrativa y sindical.
Buscar la unificación del magisterio; incorporar de manera más activa la acción de la iniciativa privada en la enseñanza
El nuevo secretario sostuvo que eran incompatibles la democracia y el dogmatismo, motivo por el cual propuso una escuela ajena a influencias extrañas, que fomentara la unidad nacional y rechazara cualquier ideología. Para apoyar esta tesis, creó la Comisión de la Iniciativa Privada, que ayudaría al Estado en la solución de los problemas educativos.
La segunda Ley Orgánica del artículo 30. Socialista, aprobada el 31 de diciembre de 1941, pretendía disminuir la tendencia antirreligiosa y pro izquierdista del artículo 3ro. Y sentaba las bases para su futura transformación.
Las realizaciones del periodo de véjar vázquez fueron las siguientes:
Transformó el Instituto de Preparación del Magisterio de Segunda Enseñanza en la Escuela Normal Superior; en la ciudad de México.
1. Creó las escuelas prácticas de agricultura. Amplió las funciones de la Dirección General de Enseñanza Primaria en los Estados y Territorios.
2. Expidió nuevos programas, con vigencia para todas las escuelas primarias de la República.
3. Instituyó la Dirección General de Profesiones.
4. Estableció el Observatorio Astrofísico de Tonancintla. Puebla, fundado y dirigido por Luis Enrique Erro.
5. Creó el Seminario de Cultura Mexicana.
6. Fundó el Colegio Nacional, destacándose entre sus miembros, Mariano Azuela, Alfonso Caso, Carlos Chávez, Diego Rivera, Alfonso Reyes, Ignacio Chávez.
7. Estableció la Comisión impulsora y Coordinadora de la Investigación Científica.
8. Creó el Premio Nacional de Literatura.
9. Fundó la Escuela Normal de Especialización en 1943.
Sin embargo, en su afán de combatir a los "comunistas", el secretario cesó a maestros y directores, algunos muy reconocidos, argumentando que carecían de títulos profesionales; generó un clima de temor y persecución en el magisterio, que resultó contrario a los propósitos que dijo querer promover con una escuela de paz y trabajo. El fracaso con los diversos grupos magisteriales precipitó la renuncia de Octavio Véjar Vázquez el 21 de diciembre de 1943.
El tercer secretario de la SEP durante el régimen de Ávila Camacho fue Jaime Torres Bodet, el cual ocupó este cargo del 24 de diciembre de 1943 al 30 de noviembre de 1946. Torres Bodet tenía una sólida formación como literato. Fue secretario particular de Vasconcelos y era subsecretario de Relaciones Exteriores cuando fue llamado para ocupar el cargo de secretario de la SEP.
Para tratar de agrupar a las distintas organizaciones magisteriales el presidente hizo un llamado a celebrar un congreso cuya finalidad sería la unificación magisterial.
El congreso se llevó a cabo del 24 al 30 de diciembre de 1943 y como producto de éste surgió el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), siendo su primer secretario general el profesor Luis Chávez Orozco. El 15 de marzo de 1944 un decreto presidencial reconoció al SNTE como el único organismo representativo de todo el magisterio nacional.
Una vez unificado el magisterio, el secretario se propuso solucionar los problemas relacionados con:
l. Las tonalidades, contenidos y métodos de educación.
2. La construcción de escuelas.
3. La capacitación y el mejoramiento profesional y económico de los profesores.
Para atender los primeros objetivos creó la Comisión Revisora y Coordinadora de los Planes Educativos y Textos Escolares a cargo de la cual estuvieron destacados maestros. Se inició la Campaña Nacional de Alfabetización el 2 1 de agosto de 1944. Según el censo de 1940, los analfabetas representaban 47.88% de la población. Durante la campaña se promovió que todos los mexicanos mayores de 18 años y menores de 60 que supieran leer y escribir y no estuvieran incapacitados, tenían como obligación enseñar a leer y escribir cuando menos a otro habitante de la nación, entre 6 y 40 años.
La obra editorial de Torres Bodet fue muy importante, dentro de ésta se cuenta la Biblioteca Enciclopédica Popular que en parte fue la continuación de las ediciones de Vasconcelos, aunque con libros sencillos y económicos. La importancia de esta Biblioteca residió en que no sólo divulgó autores clásicos universales, sino a muchos mexicanos y algunos textos modernos.
Se creó el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio (IFCM) con el propósito de preparar a los maestros que ejercían sin tener estudios profesionales. Según un informe de don Jaime Torres Bodet, de los 18 000 maestros rurales al servicio de la Federación, la mitad poseía certificado de primaria, 3 000 habían egresado de las Normales Rurales y únicamente 2 000 habían sido formados en Normales Rurales de plan completo. El IFCM organizó cursos por correspondencia, se enviaban a los maestros lecciones en cuadernillos con los que podían hacer un libro; se mandaba, asimismo, un cuestionario que deberían resolver los maestros y se les calificaba.
Los estudios se completaban con cursos intensivos durante las vacaciones, para lo cual los profesores se concentraban en una ciudad a la que acudían los maestros de IFCM que completaban y evaluaban el curso.
Se desarrolló un intenso programa de construcción de escuelas, que en algunos casos obedeció más a intereses económicos y políticos que a cubrir las necesidades reales. Se construyeron edificios escolares muy costosos y lujosos, ejemplo de los cuales son las escuelas primarias de Huachinango, Puebla, y Tulancingo, Hidalgo.
Se reformó la segunda enseñanza; se realizó un congreso de educación normal, con el objetivo de tratar de subsanar las carencias en la preparación de los profesores; se hicieron cambios en la enseñanza de la historia de México. Sin embargo, probablemente la acción más importante que se desarrolló durante esta gestión fue la reforma del artículo 30., que se llevó a cabo en diciembre de 1945.
Esta reforma tuvo como sustento la política de la Unidad Nacional, que proclamaba: una educación integral para la paz, la democracia y la justicia, la lucha contra la ignorancia y a favor del nacionalismo y la solidaridad internacional que coadyuvaran a la convivencia del mundo entero. Los anteriores principios fueron aprobados en la Conferencia Educativa, Científica y Cultural del 16 de noviembre de 1945, celebrada en Londres, donde surgió la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés).
El 30 de diciembre de 1946 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma del artículo 3ro. Constitucional. El mismo texto cancelaba la orientación socialista de la educación y postulaba nuevos principios como son la educación integral, científica, democrática, nacional, obligatoria y gratuita que impartía el Estado. De esta manera, decía Torres Bodet, se garantizaba la laicidad educativa que había generado conflicto. Finalmente conviene resaltar el fuerte incremento nominal en el presupuesto de educación en el sexenio el cual aumentó de 78, 679,674.49 en 1940 a 207, 900,000.49 pesos en 1946. En términos reales el gasto se mantuvo durante los cuatro primeros años del sexenio y en los dos últimos años creció, aunque debido al incremento de la matrícula total que fue de 792 875 alumnos, durante el sexenio el gasto per cápita en educación disminuyó.