Muchas veces solemos confundir los terminos igualdad y equidad, y para poder respoder a la pregunta ¿que es igualdad educativa? te invitamos a observar y analizar el siguiente video, el cual nos explica las diferencias entre igualdad y equidad y como esto inlfuye en la educacion.
Entonces, La equidad educativa se define como la toma de decisiones estratégicamente basadas en los principios de equidad, que incluye proporcionar una variedad de recursos, modelos, programas y estrategias educativos de acuerdo con las necesidades de los estudiantes que pueden no ser las mismas para todos los estudiantes o escuelas con la intención de liderar a la igualdad de los resultados académicos. El discurso político en México hasta ahora se ha centrado en argumentar la importancia de promover igualdad de oportunidades de acceso al sistema educativo. Esto se establece explícitamente en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en la Ley General de Educación como derecho a la educación. Así, en los últimos años se han tenido grandes avances en la universalización de la educación básica con lo cual se ha adelantado en la igualdad.
Si bien este avance es importante, defensores de los derechos humanos, Banco Mundial, y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico ha comenzado a hacer recomendaciones a los países en vías de desarrollo para transitar hacia una equidad en educación, pues consideran a la educación como la forma de lograr crecimiento sustentable y de disminuir la pobreza. Lograr equidad educativa es deseable desde el punto de vista de política pública debido a que en el largo plazo los costos sociales y financieros de aquellos sin educación son altos; ya que, al carecer de habilidades para participar social y económicamente se generan costos mayores para la salud, cuidado infantil, seguridad, entre otros . Esto es debido a que, como varios estudios muestran, es en los estratos sociales más bajos dónde se recibe la educación más pobre, lo que forma un círculo vicioso difícil de romper.
La educación, en este sentido es una necesidad para desarrollar las habilidades individuales, instrumento para acceder a otros tipos de bienes y un bien social que se asocia con satisfacción personal y participación ciudadana. En este sentido, la educación es un bien en sí mismo, pero también un bien que sirve para acceder a otros bienes. Así, la escolarización es mucho más que una necesidad básica pues constituye un grupo de bienes que forman parte del capital social y cultural de los individuos. La educación es también un valor particular que se halla determinado por su poder de intercambio y por su capacidad de lograr otros bienes sociales, como el acceso al empleo, el nivel de ingresos y otros beneficios personales y sociales. De tal manera, el análisis de las oportunidades de los individuos tomaría en cuenta libertad para elegir educarse o no, las opciones para acceder al sistema educativo, para desarrollar habilidades y para utilizar las habilidades desarrolladas. La valoración de la igualdad de oportunidades evalúa que los niños por igual tengan acceso al servicio educativo de acuerdo con su edad escolar y existan opciones de escuelas cercanas entre las cuales elegir con infraestructura adecuada, calidad de enseñanza, etcétera.
En educación, la igualdad se justifica en aspectos tales como que todos los educandos tienen un derecho igual a una educación básica de calidad; debido a que por un lado, el derecho a la educación es igual para todos, y por otro, a que todos los educandos son iguales en dignidad y son sujetos activos de iguales derechos y libertades. Al respecto se puede sostener que la única igualdad en educación pertinente es con la igualdad de oportunidades; ya que, la igualdad es defendible si se asocia con los conceptos de igual dignidad, derechos y libertades para un igual derecho a la educación. El concepto de igualdad es inadecuado si se usa como sinónimo de identidad, uniformidad y homogeneidad para realidades concretas, procesos o acciones. Por ejemplo, si el concepto de igualdad se utiliza para defender el imponer a todos los educandos currículos exactamente iguales, ritmos iguales de enseñanza y de aprendizaje, pruebas idénticas y exámenes idénticos, procesos idénticos de evaluación competitiva y meritocrática para medir los grados de asimilación de los currículos académicos; ya que, la igualdad no sería justa ni inclusiva. Un tratamiento igualitario solo sería justo si los estudiantes fueran idénticos, pero no lo son ni genética, social, ni culturalmente; y al no considerar sus carencias, limitaciones y discapacidades la igualdad generaría marginación, exclusión e injusticia.
Equidad también tiene que ver con diferencia, de manera que desigualdades sociales y económicas mínimas son justas cuando benefician a los menos aventajados en la estructura social y se dan en la competencia libre, y no discriminatoria de las posiciones sociales. En este sentido, un programa educativo con carácter compensatorio y focalizado se justifica en la medida que identifique a los grupos, escuelas o individuos, que se encuentran marginados con respecto al universo, discriminando al resto.
Cabe subrayar que, para evaluar la posición de los individuos en una sociedad dada se puede realizar una valoración con base en dos enfoques distintos. Por un lado, mediante la valoración de la libertad que se tiene para alcanzar los objetivos que las personas persiguen; y segundo, por sus objetivos alcanzados de manera efectiva. En otras palabras se refiere a la oportunidad real que se tuvo para obtener algo que las personas consideran valioso y los objetivos que buscan conseguir. En el caso educativo la valoración se realizaría identificando las oportunidades reales con que contaron las personas para acceder al sistema educativo y para desarrollar habilidades efectivas útiles para la vida que se adquirieron debido a la educación.
El concepto igualdad de oportunidades tiene relación con el ejercicio de libertad por parte de los individuos. Pero no basta con ser libre, también se requiere de contar con alternativas valiosas entre las cuales escoger. Por ejemplo, estar libre de hambre, enfermedad o ignorancia, no sólo es cuestión de la voluntad de los sujetos (libertad de elección); sino que depende también de contar con oportunidades para llevar alimento a la mesa, tener acceso a atención médica, asistir a una escuela, etcétera. Por ello, el ejercicio de la voluntad de elección tiene que ver con dos cuestiones interrelacionadas. Por un lado, con la libertad para escoger; y por otro, con las opciones de entre las cuales elegir. Así este enfoque de igualdad apela a la libertad pero también a la oportunidad de selección.
el enfoque de equidad reconoce las diferencias individuales y socioeconómicas desfavorables y busca corregirlas. Por ello, para que exista equidad en la educación se requiere que exista igualdad de oportunidades y capacidades entendidas como eliminar los obstáculos sociales que impiden la libre competencia entre los individuos pero también que dicha competencia sea justa y que los resultados de esa libertad se traduzcan en capacidades que generen ventajas para los desfavorecidos. Es así que, existe una acepción clara de justicia en el término de equidad, pero también de inclusión para los grupos sociales.