Recientemente se ha comprobado científicamente lo que la psicología del ser ha explicado desde hace cientos de años: la ira tiene graves efectos sobre nuestra salud. Entender la relación entre nuestro cuerpo y nuestra mente es fundamental para el trabajo que estamos desarrollando. Además de los efectos negativos que esta emoción genera en nuestra salud, también daña nuestras relaciones, a veces de manera irremediable. Ya sean arranques de ira muy fuertes o pequeñas irritaciones, el efecto es muy negativo y nos hace sufrir. Entender esto nos ayuda a fortalecer nuestra convicción de seguir trabajando en transformarla.