Dentro de las manifestaciones de la ira, el resentimiento es silencioso y menos evidente, no por eso menos dañino. El resentimiento ocupa mucha de nuestra energía y de nuestra mente, en una causa perdida, una situación que ya no existe más. Entender esto nos permite ver nuestra participación en el sufrimiento que nos genera y nos da la posibilidad de cambiarlo. Mostramos al menos tres maneras distintas de trabajar con nosotros mismos y liberarnos de él.