“Me acerco a ti”
¿Alguna vez probaste salir de tu casa, caminar tres cuadras hasta llegar al super y comprar allí unas ricas frutas, pero en completa oscuridad? ¿Intentaste por las mañanas preparar tu desayuno, tomar un trozo de pan, cortar fetas de queso o calentar el café en el microondas con tus ojos cerrados? ¿Te preguntaste alguna vez, cómo podemos ayudar a un ciego a cruzar la calle? Esto, tan simple y cotidiano, es un desafío constante para las personas ciegas, ya que en todo momento deben buscar estrategias y superar cada obstáculo que se les presenta en el camino.
La voluntad, el esfuerzo y el trabajo en equipo nos abren las puertas para poder mejorar y superarnos cada día. Los juegos paralímpicos son un claro ejemplo de ello. Como evento deportivo internacional se celebra cada cuatro años y compiten los mejores atletas con discapacidad visual, física e intelectual en las diferentes disciplinas.
El Fútbol sonoro para ciegos, es una variante deportiva del Fútbol cinco convencional, con su reglamento adaptado para personas con discapacidad visual.
El silencio del público y la pelota sonora es lo más característico en este deporte.
La pelota se conduce con la parte interna de los pies para no perder la posesión. Es de cuero y tiene cocido en su interior seis cápsulas con cascabeles que producen un sonido muy vibrante al chocar y rodar por el terreno, guiando a los jugadores en sus desplazamientos. Es por esta razón, que los espectadores deben permanecer en silencio durante todo el partido, solo se permite aplaudir y festejar al momento de convertir el gol.
Los equipos se conforman con cinco jugadores que podrán tener diferentes tipos de resto visual, incluida la ceguera total. Por este motivo y para que no existan diferencias, todos los jugadores deberán colocarse un adhesivo en sus ojos y encima un antifaz totalmente opaco.
Los árbitros serán los encargados de asegurar que esto se cumpla.
El golero es el único jugador del equipo con visión. Deberá guiar y mostrar su liderazgo estimulando y organizando la defensa en la cancha.
La comunicación y orientación espacial dentro del campo de juego, es un elemento fundamental. El jugador que va en busca de la pelota, debe anunciarlo con un firme grito de:
“¡voy!”, evitando los golpes y lesiones entre los participantes.
La cancha mide cuarenta metros de largo por veinte metros de ancho. Sobre las líneas laterales se colocan vallas, que sirven de referencia táctil al jugador y evitan que la pelota salga de la cancha. De esta forma, el partido se desarrolla de manera fluida y sin interrupciones.
La superficie recomendada para este deporte es el pasto sintético, lo que permite escuchar con facilidad el sonido de la pelota.
La cancha se divide en tres partes. En cada una de ellas se encuentran los guías encargados de posicionar al equipo, informar y dar referencias para poder alcanzar el arco contrario y conseguir el gol.
Deportes como este encienden la pasión, desafían los límites y rompen barreras.
Nos inspiran a formar parte de esta comunidad, buscando en nuestro interior la luz radiante e inagotable, que nos ayude a acercarnos y conectar con el otro.