Seguimos nuestro ciclo mensual de películas que nos hacen amar la vida y el cine por encima de todo con este clásico absoluto, esta película que consigue emocionarnos con cada imagen, cada nota de su música y cada palabra de ese Alfredo que todos habríamos querido tener en nuestra infancia, así que preparad vuestros pañuelos para esta increíble Cinema Paradiso (1988) de Giuseppe Tornatore.
Salvatore “Totò” Di Vita es un niño que ama el cine por encima de todas las cosas y al que acompañaremos por la historia de su vida, desde que era un niño que jugaba en la cabina de proyecciones de su pueblo, pasando por su juventud y primer amor, hasta ese regreso, ya adulto, a un pueblo por el que ha parecido no pasar el tiempo.
Tornatore consigue con esta película algo a lo que todo cineasta aspira: alcanzar la universalidad con una historia, lograr que todos los que vemos estas películas podamos identificarnos con sus personajes, sus emociones y, sobre todo, su esencia. Porque esta cinta se adentra en lo más profundo de nuestro interior, llevándonos de la mano en un viaje a nuestra infancia a través de los ojos de la nostalgia de este protagonista que siempre vivió tanto en el mundo real como en la propia pantalla de las películas que llenaban su tiempo.
Y este es el elemento que impregna todos los aspectos de la cinta: la melancolía, el recuerdo; por eso no pasa el tiempo por ese pueblo hasta que ya es demasiado tarde, por eso el único que parece cambiar a lo largo de la cinta es el propio Totò, por eso nuestro querido Alfredo nos pide que no miremos atrás, porque el pasado nunca estará a la altura del recuerdo. Y en esta visión melancólica y tremendamente tierna de la infancia juega un papel fundamental la maravillosa banda sonora de Morricone, convirtiéndose casi en el viento que nos guía por toda la vida de Totò.
Aunque lo intentemos, siempre se nos hará imposible describir esta película y lo que realmente significa para nosotras a través de las lágrimas con las que terminamos todos de verla, porque pocas cintas logran llegar tan a nuestro interior, sacando esos recuerdos y emociones que creíamos ya perdidas, todo de la mano de ese amor por el cine que nos permite disfrutar de joyas como esta.
- por David Castedo Flórez
La Opinión de los Miembros
Nota Media: 4,5/5
"No debemos vivir estancados en los recuerdos, como tampoco podemos olvidar donde fuimos felices. Esta película, aunque impregnada de melancolía, nos enseña justamente eso a través de un Salvatore al que vemos crecer y que nunca perdió el amor por el cine. Un mundo el de la cinematografía que sin duda caló en él gracias a la figura de su mentor, Alfredo. Es el amor filial entre estos dos personajes el que hace que sea una historia que verdaderamente enternece el corazón"
- Lucía Castro García
"Una película para amantes del cine, de amantes del cine y sobre la vida de amantes del cine"
- Carlos Mateos Flórez
"El cine nos puede transmitir una variedad inmensa de emociones, transportarnos a mundos de magia o presentarnos dramas humanos. Vivimos estas maravillosas historias a través de la gran pantalla. Así pues, Giuseppe Tornatore nos muestra la magia del cine a través de Totò y Alfredo"
- David Diez García