Regresamos a nuestro país esta semana para continuar con este ciclo de películas “no tan navideñas” y disfrutar de lo que mejor se nos da: hacer reír. En esta ocasión con El día de la bestia (1995) de Álex de la Iglesia.
Tras descifrar un supuesto mensaje escondido en el Apocalipsis de San Juan, el padre Berriatua se embarcará en un viaje de violencia y pecado para intentar contactar con el demonio, viaje en el que le acompañarán José María, un dependiente metalero de una tienda de discos, y el profesor Cavan, un gurú de lo esotérico con su propio programa de televisión.
Con un argumento tan surrealista, solo podía tratarse de una película donde el absurdo es la base a partir de la que se origina todo, de donde salen todos los chistes, toda la sangre y toda la reflexión oculta acerca de la violencia urbana, la histeria colectiva y la situación de un Madrid en obras en plena época de los 90.
Pero Madrid no se limita a ser un mero escenario donde se desarrolla la historia, sino que se convierte en su propio ente para mostrarnos el retrato de una España decadente, un paisaje donde la violencia es el pan de cada día, la televisión la nueva palabra divina y los edificios un lugar donde pecar sin disimulo. Esto se convierte en el espacio ideal para que el demonio (introduciendo ese fantástico que tanto le gusta a este director) pueda hacer de las suyas, siendo perseguido y casi bendecido por estos tres personajes tan bien escritos.
Todo ello se muestra con una dirección sublime que nos lleva a la carcajada continua, unos actores que se convierten en unos personajes que hacen del estereotipo virtud y un guion donde el simbolismo bíblico se transforma en luces de neón y viajes psicodélicos
Así, nos encontramos con una película donde reír y sufrir a partes iguales, con un absurdo envuelto en sangre que nos hace pegarnos a la butaca como los personajes a ese cartel de Schweppes y una ambientación que nos recuerda de dónde venimos y lo poco que hemos cambiado.
- por David Castedo Flórez
La Opinión de los miembros
Nota Media: 4/5
"Es el ejemplo perfecto de una película de localización. La ciudad de Madrid alcanza prácticamente el rango de personaje, siendo siempre sus calles alrededor de lo que se desarrolla el guión y sus edificios los puntos álgidos de la historia, donde cambiamos la Coca-Cola de Blade Runner por Schweppes, y añadimos un siempre icónico Santiago Segura en pitillos, por si la película pecaba de ser poco española"
- Ana Martínez Labra
"Esta es una de esas escasas películas de comedia española que consigue no caer todo el rato en la repetición de los mismos gags, que es capaz de hacer comedia de un tema, a priori, serio (el fin del mundo, nada menos), con un humor muy logrado y que no desentona con la situación, con una elección de personajes que acentúan ese carácter"
- Noel García González
"Trigger warning: Santiago Segura, Madrid, cartel de Schweppes, cayetanos"
- David Díez García