Distintos que marcan la diferencia
“Decidir ser luz, aunque todos elijan la obscuridad.”
Esta frase marcó el norte de nuestro encuentro. Se nos recordó que no estamos aquí para mimetizarnos con el entorno, sino para responder a un diseño superior: Dios no te llama para ser uno más, sino para ser alguien que hace la diferencia. En un mundo que piensa y actúa de forma opuesta a los valores del Reino, nuestra identidad se define por esa valentía de vivir distinto.
El mensaje fue claro: la verdadera consagración nace de una decisión intencional y racional. Como decia Pedro, nuestro llamado es a vivir sobrios y cimentados en la gracia. Estar "sobrios" no es solo una actitud, es tener la mente despejada para elegir lo que nos edifica y entender que nuestra vida ya no nos pertenece, sino que le pertenece a Dios.
Recordemos hoy:
Si la fe habita en tu corazón, habrá obras que lo respalden.
Cristo marca un cambio real al llegar a nuestra vida: Él limpia, santifica y purifica.
Nuestra base es la Gracia; nuestra meta es la santidad.
"Por lo tanto, preparen su entendimiento para la acción, sean sobrios y pongan toda su esperanza en la gracia que se les dará cuando Jesucristo sea revelado." (1ra Pedro 1:13)