Colosenses 3.12-14 BTX4
"Vestíos, pues, como escogidos de DIOS, santos y amados, de entrañable compasión, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia; ¹³soportándoos los unos a los otros y perdonándoos los unos a los otros, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor en verdad os perdonó, así también vosotros. ¹⁴Y sobre todas estas cosas, el amor, el cual es el vínculo de la perfección.
Concluimos, entonces, que cada momento de nuestras vidas es una oportunidad nueva de vivir en consagración; no existen excusas, no hay fuerzas opuestas mayores que las que nos fueron otorgadas en Cristo Jesús.
No hay mayor ejemplo, ni mayor esperanza para nosotros que nuestro Señor, aquel que siendo igual a nosotros llevó a cabo una vida en consagración completa, no por el poder de su fuerza sino por la dependencia total del Espíritu Santo; todo cuanto hizo lo hizo por el poder del Espíritu. Solamente nos queda el dejarnos persuadir por este llamamiento santo y predisponernos a vivir vidas en total humildad y dependencia.
Tengamos siempre presente en nuestra mente aquel evangelio que nos rescató de las tinieblas y nos llevó hacia la luz, consideremos el gran amor de Dios por nosotros, amor que no solo tiene el poder de rescatarnos del infierno sino también de la vana manera de vivir.
Vivamos racionalmente, como quienes fuimos revestidos de su gracia, como hijos amados y escogidos de DIOS.
Preguntas para reflexionar
Al recordar que fuiste sacado de las tinieblas a la luz, ¿qué "tesoro" o apego de tu antigua manera de vivir todavía te impide entregarte plenamente a la voluntad de Dios?
Si ser consagrado es ser "siervo de todos", ¿quién es esa persona en tu vida a la que más te cuesta servir, y qué paso concreto de humildad vas a dar hacia ella desde hoy?