Consagrados para amar
Amar es parte de una vida consagrada a Dios. No es solo un sentimiento, sino una decisión que se demuestra con acciones.
Amar a Dios implica obedecerle y ponerlo en el primer lugar.
Amar es confiar, soltar y rendir el corazón cada día.
El verdadero amor se ve en la entrega:
Jesús se entregó por nosotros y nos enseñó a amar con hechos.
Amamos porque Él nos amó primero, y Su amor nos transforma.
Amar al prójimo implica perdonar, cuidar y elegir el amor cada día.
Recordemos: fuimos comprados a precio de sangre.
En Cristo nuestro valor ya fue establecido en la cruz.
“Porque habéis sido comprados por precio…”
1 Corintios 6:20
Para meditar
¿Estoy amando a Dios con obediencia o solo con palabras?
¿Mi forma de amar refleja el amor de Cristo?
¿Vivo desde mis heridas o desde el valor que Él ya me dio?
Nunca olviden lo valiosos que son y lo que pueden lograr en las manos del Señor.