Una palabra clara para nuestro corazón:
fuimos llamados a ser exclusivos para Dios.
Él no comparte nuestro amor con nada ni con nadie.
Así como en un matrimonio hay fidelidad y entrega,
también nuestra relación con el Señor requiere una consagración verdadera.
Fuimos comprados por precio de sangre, elegidos para ser Su pueblo
y llamados a vivir cada día para Él.
Hoy es tiempo de examinar nuestro corazón y preparar nuestra vida,
como una esposa que se alista para su Esposo
Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es. Por tanto, no harás alianza con los moradores de aquella tierra; porque fornicarán en pos de sus dioses, y ofrecerán sacrificios a sus dioses, y te invitarán, y comerás de sus sacrificios .
ÉXODO 34:14-15 RVR1960