Gracias a los avances tecnológicos y la inteligencia artificial, tareas que antes tomaban mucho tiempo ahora se pueden realizar en segundos. Por ejemplo, necesitábamos extraer datos de una imagen de un cuadro sin tener el archivo original. En lugar de transcribir la información manualmente, pudimos utilizar Gemini, nuestra herramienta de IA, para automatizar este proceso de manera más eficiente.
El uso de herramientas y técnicas automatizadas (ATT), incluida la inteligencia artificial (IA), mejora significativamente la capacidad del auditor para identificar y valorar riesgos inherentes al analizar grandes volúmenes de datos y detectar patrones complejos. Sin embargo, estas tecnologías no sustituyen el juicio profesional ni el escepticismo crítico que los auditores deben aplicar. Para conocer más sobre cómo utilizar estas herramientas en la práctica de auditoría, puedes consultar la "Guía de Aplicación No Obligatoria Relativa a la Tecnología: Cuestiones Frecuentes (FAQ) sobre la Utilización de Herramientas y Técnicas Automatizadas para la Realización de Procedimientos de Valoración del Riesgo, de Conformidad con la NIA 315 (Revisada 2019)