Decía un refrán persa: “Primera etapa, corta etapa”. Siempre cuento esta historia, leída en Los caminos del mundo, de Nicolas Bouvier. En la primera jornada, las caravanas persas sólo recorrían cinco o seis kilómetros antes de acampar. Por un motivo muy práctico: en la primera noche todo el mundo se da cuenta de que se ha dejado algo en casa, de modo que los viajeros podían regresar, recuperar el objeto olvidado y volver a unirse a la caravana antes de que reemprendiera la marcha.
Otras sabias palabras:
No esperes a estar muerto para desear vivir.
14-03-2011 Comienzo.