Cada día que pasa y cada practica progresiva que me ha tocado realizar hace que me dé cuenta de la importante tarea que realiza un profesor, y al mismo tiempo he aprendido a valorar lo que cada profesor me entrega dentro de su asignatura.
Definitivamente, ser profesor es una profesión de harto esfuerzo, dedicación y donde la vocación juega un rol muy importante. Son varias cosas que hay que tener en consideración al momento de preparar una clase: la edad de los alumnos, el estilo de aprendizaje, utilizar el contenido en contexto para que de esa forma sea significativo, implementar reglas de clases, crear un ambiente adecuado dentro de la sala, enseñar valores (principalmente con el ejemplo), preocuparme de qué se llevan mis alumnos a la casa, etc.
Practica Progresiva III significó asistir al colegio durante varias semanas, donde más que un observador, me sentí más ligada a mi futura profesión. Aprendí que no debo generalizar las malas conductas de los alumnos, al contrario, siempre debo esperar lo mejor de ellos y que mis problemas personales debo dejarlos de lado al momento de enseñar.
Ciertamente, planificar una clase requiere de mucho tiempo y a veces resulta bastante agotador, pero al mismo tiempo es bueno contemplar cada detalle de la clase, para que de esa forma mis estudiantes se den cuenta de mi preparación y que dediqué parte de mi tiempo en buscar lo mejor para motivarlos en el proceso de aprendizaje.
Finalicé mi Practica Progresiva III de la mejor forma, me di cuenta que aprendí harto y mi profesora guía también quedó conforme con mi desarrollo. Miss Lorena Salazar fue de mucha ayuda, ya que durante mi práctica siempre me dio consejos oportunos y motivándome a mejorar ciertos aspectos para ser una mejor profesional.