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Sus tierras y sus gentes: El catastro de Ensenada (1)


 

A modo de introducción

 

Si bien es cierto que cada pueblo - y el nuestro no es una excepción-  tiene su propia historia, aunque no esté escrita, y que de algún modo "viene a ser como la suma y conjunción de las historias de todos y cada uno de sus habitantes a lo largo del tiempo", conviene aclarar que los escasos documentos con que hemos contado nos permiten conocer con cierta precisión, a pesar de todo,  algunos detalles interesantes de su ayer que, gustosamente, os ofrecemos.

De cualquier modo, resulta obligado advertir que algunas de las "historias menores" que en este apartado se recogen son susceptibles de ser corregidas y enriquecidas con las aportaciones que tengáis a bien hacernos llegar.

 

Nuestros antepasados

Hablar de nuestros antepasados (como pueblo) no significa otra cosa que referirnos a aquéllos que, tras la repoblación (finales del s. IX), han permanecido y 'echado raíces' en él, por contraposición a los que habitaron aquellas mismas tierras con anterioridad a esa fecha y que al llegar la invasión árabe las abandonaron, y de los cuales es difícil  -por no decir imposible- saber algo a ciencia cierta.

(Cuando más adelante  hablemos de los apellidos existentes en el pueblo tendremos tiempo de buscar en su genealogía y conocer con alguna precisión la procedencia de cada uno de ellos).

      Desgraciadamente no disponemos -aparte de los libros parroquiales- de documentos que nos hablen con extensión y concreción de los hombres y mujeres que han vivido en Hozabejas entre los siglos X y XVII.

Si bien es cierto que podemos conocer los nombres de nuestro árbol genealógico y algunos datos más -también interesantes- con tan sólo investigar los recién citados libros parroquiales que se conservan en el Archivo Diocesano de Burgos, nosotros, por el momento, hemos centrado nuestro estudio en el  Catastro del Marqués de la Ensenada, realizado en España a mediados del siglo XVIII.

Por último  -y volviendo a los libros parroquiales por si alguien tiene 'curiosidades genealógicas'-  informar que en el citado Archivo (ver enlace superior)  se guardan estos libros relativos a Hozabejas: Bautizados (1641-1876); Casados (1643-1883); Difuntos (1643-1883); Matrimonios (1760-1821); Tazmías: (1740-1821); Libros de Fábrica (1672-1843 y 1865-1979).

 

 

El Catastro de Ensenada

         Comenzando por el principio  -aunque imagino que ya has "pinchado" en el enlace que tienes más arriba- "un catastro es un censo estadístico de las fincas rústicas y urbanas". Este censo lleva el nombre de su promotor Don Zenón de Soldevilla y Bengoechea (1702-1781), nacido en el entonces pueblo burgalés, y ahora riojano, de Alesanco. 

El Marqués de la Ensenada


El "por qué" del Catastro
 

La Hacienda española andaba descontrolada y convenía esclarecerla, racionalizarla y controlarla para hacerla efectiva. Este era, pues,  el fin del catastro.

Las rentas que percibía la Real Hacienda eran de tres tipos: generales o de aduanas; estancadas, referidas principalmente a sal y tabaco; provinciales, subdivididas en alcabalas, millones, tercias reales, derecho de fiel medidor... Esta compleja dispersión de rentas provinciales eran denostadas por el mismo rey, porque resultaban gravosas e injustas, y recaían casi exclusivamente sobre el estado general o pueblo llano, ya que nobles y eclesiásticos se libraban de muchas de ellas.

El panorama que presentaban las rentas provinciales fue, por tanto, el detonante que movió a realizar el catastro de las Castillas, es decir, todo el territorio nacional menos las Islas, la Corona de Aragón, Navarra y los Señoríos vascos.

Se quería, en una palabra, sustituir la dispersión existente por una Única Contribución, que fuese proporcional a la riqueza de cada contribuyente y conocida mediante el catastro.

 

(Simulación)

 

El "cómo" del Catastro
 

El decreto final de su aprobación se publicó el 10 de octubre de 1749. Un equipo, formado al menos por un intendente o su delegado, un escribano, varios oficiales, dos o más amanuenses y algunos peritos en tierras comenzaron a recorrer los pueblos.

Se promulgaba un bando con la orden del rey exigiéndose una declaración bajo juramento. Y mientras los vecinos ordenaban sus memoriales, el alcalde y los concejales iban contestando a una interrogatorio de 40 preguntas que les hacía el intendente o su delegado.

Al acto tenían la obligación de asistir el párroco, el escribano de la audiencia y algunos ancianos del pueblo, elegidos por el Ayuntamiento  y conocedores de las cosechas, de las tierras y de sus cualidades. El escribano recogía las respuestas al pie de la letra, levantaba acta, y el documento firmado formaba parte esencial del catastro.

Las Respuestas Generales de los pueblos al interrogatorio de 40 preguntas del Catastro (que se tabularon y verificaron con todas las prevenciones posibles para evitar las ocultaciones o desviaciones que podían imaginarse, y que aún así sin duda se produjeron) proporcionan un volumen de documentación abrumador que sigue dando oportunidad a los historiadores para analizar, a través de una excelente radiografía, la economía, la sociedad, la práctica del régimen señorial e incluso el estado del medio ambiente; y es desde luego la mejor estadística disponible en el contexto europeo del Antiguo Régimen. (26-b)

 

"En la villa de Ozabejas...".

Respuestas Generales de la villa de Ozabejas (pág. 1).

 

                "En la villa de Ozavejas (sic) a diez y nueve de noviembre de mil setecientos cincuenta y uno, ante el Señor Subdelegado comparecieron José González, teniente de Alcalde, y Matías Martínez, Procurador Síndico General, ambos del estado noble. Juan Fernández, Matías Martínez, Juan Martínez y Manuel Martínez, peritos nombrados a los cuales su señoría tomó juramento por Dios nuestro Señor y una señal de cruz..., y bajo del que prometieron decir verdad de lo que supiesen y siendo preguntados por el tenor del interrogatorio que induce la Real Instrucción, a cada una de las preguntas dijeron lo siguiente (incluimos el asunto de cada una de las preguntas, ya que en las Respuestas Generales sólo figuran las contestaciones dadas):

 

1ª.- Cómo se llama la población.

    

  - "A la primera pregunta dijeron que esta villa se llama Ozabejas".

 

2ª.- Si es de realengo o de señorío...

      - "A la segunda dijeron que esta villa es realenga con jurisdicción sobre sí y que ella ni sus vecinos no contribuyen a persona alguna con algunos derechos más que a su Majestad con los tributos reales".

3ª.- Territorio y extensión.

      - "... dijeron que, aunque no han medido el territorio que ocupa el término de esta villa, por la mucha práctica que tienen de él, les parece que de Levante a Poniente tendrá una legua escasa, y del Norte al Sur cuarto y medio de legua, y en circunferencia una legua con corta diferencia que por el Cierzo confrontan con territorio y propiedades de la villa de Rucandio por Solano con los términos propios de las villas de Rio Quintanilla y Aguas Cándidas, por Ábrego con los de la villa de Padrones, y por Regañón con territorio y propiedades del lugar de Escóbados de Abajo, y su figura es la del margen (se incluye un dibujo con el perfil del territorio).

 

 

4ª.- Especies de tierra, regadío/secano, etc.

      - "... dijeron que en el término de esta villa hay tierras de regadío y de secano que sólo sirven para coger en ellas mieses, legumbres y lino, viñas, montes de pinos, bojes y matorrales, de encina y alguna parte de tierra inculta, de berezal que sólo sirve para pasto de los ganados, otra de peñas y riscos muy agrios que no sirven para cosa alguna; y en las tierras que se labran sólo se coge un fruto al año, y algunas descansan en la forma que se dirá en la pregunta siguiente".

5ª.- Calidades de tierra.

      - "... dijeron que en las especies de tierra que han declarado, contemplan hay de buena, mediana e inferior calidad, con esta distinción: en las de regadío contemplan por buena aquellas que un año se siembran de trigo y otro de lino sin año de intermisión ni descanso, otras que se siembran en la misma forma y por ser inferiores a las anteriores rinden menos fruto, las contemplan por de segunda calidad; y por el de tercera a las que un año siembran centeno y otro lino; en las de secano contemplan por de primera calidad las que un año se siembran de trigo y otro descansan; por de segunda la que un año se siembran centeno, cebada, habas o arvejas y descansan otro; y por de tercera las que un año se siembran de yeros, ricas, lentejas o avena o maíz y descansan tres años  porque en otra forma no pueden traer frutos. Las viñas también son de primera, segunda y tercera calidad".

                                                                                                                                                                                      siguiente>>