Salazar

 Última actualización:
  26 - 12 - 2013
 Fuero de albedrío

de Salazar de Amaya

y otros documentos históricos

relativos a la historia de Salazar

Dedicatoria

A tod@s l@s herman@s García Alcalde, nacidos en Salazar y mis convecinos en Zarzosa, en especial a Darío, que está en nuestro recuerdo, y a Gloria, que me sugirió este trabajo

Enrique Alonso
ealonsogu@gmail.com
 

Índice

                      Presentación

                      Término municipal de Salazar (mapa)

                      Fuero de Salazar de Amaya

                      Comentarios al fuero de Salazar

                      Confirmaciones del fuero de Salazar

                      Real Ejecutoria de Felipe II

                      Situación jurisdiccional de Salazar en el siglo XVI 

                      Pleito del concejo con don Bernardino de Velasco

                      Sentencia en el Adelantamiento de Burgos

                      Sentencia definitiva en la Audiencia de Valladolid 

                      Resumen y conclusiones

                      Apéndice 1: Origen del nombre Salazar

                      Apéndice 2: El fuero de albedrío castellano

                      Apéndice 3: Los oficios del concejo castellano

Presentación

Era sabido que Salazar de Amaya había sido Villa desde tiempos antiguos hasta el final del Antiguo Régimen a principios del siglo XIX.

Lo que no se sabía, o al menos no estaba publicado en ninguna parte, era que Salazar había tenido un fuero antiguamente.

La finalidad de este trabajo es ofrecer al público algunos documentos antiguos y desconocidos, relacionados con Salazar de Amaya, una pequeña población burgalesa, situada en el Noroeste de la provincia.

Entre tales documentos destaca el fuero de Salazar de Amaya, otorgado a esta villa por el rey Alfonso XI en 1332 y cuya existencia era desconocida hasta ahora.

Junto al fuero de Salazar, se dan a conocer también algunas confirmaciones del mismo por algunos reyes sucesores de Alfonso XI: Enrique II, Juan I y los Reyes Católicos.

¿Dónde se han hallado todos estos documentos? Están copiados dentro de un pleito que en  siglo XVI mantuvo el concejo de Salazar contra D. Bernardino de Velasco, hijo bastardo de D. Pedro Fernández de Velasco, Duque de Frías.[1]

 
 

Estatua de Alfonso XI, situada en

Burgos (Paseo del Espolón)

El concejo de Salazar presentó en ese pleito sus pergaminos, los cuales fueron copiados como pruebas en el proceso. Gracias a esos pergaminos ganó el pleito, primero ante el tribunal del Adelantamiento de Burgos y luego ante la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid, ante la que D. Bernardio de Velasco había presentado recurso. Y gracias a ese proceso, podemos conocer nosotros el fuero de Salazar y sus confirmaciones.

El citado pleito ha sido recientemente digitalizado y puesto a disposición del público en Internet[2], junto con otros muchos documentos de la citada Real Audiencia y Chancillería de Valladolid, que durante siglos funcionó como Tribunal Supremo de la mitad Norte de Castilla (desde el Tajo hasta el Cantábrico)

La Real Ejecutoria con que finaliza el pleito está disponible en formato digital en Internet y contiene un total de 94 páginas (46 imágenes de doble página y 2 de página sencilla).

Esa copia, totalmente fehaciente desde el punto de vista jurídico y legal, es la fuente que he utilizado para este trabajo

He preparado los documentos principales en dos columnas, en la una, la trascripción del documento al lenguaje moderno y en la otra, su imagen escaneada.

Al realizar la trascripción, he procurado que se correspondiera, línea a línea, con el texto original escaneado.

 

El término municipal de Salazar

y los pueblos vecinos

Mapa topográfico escala 1:50.000

del Instituto Geográfico del Ejército (Ed. 1926-1941)

 

Fuero de Salazar de Amaya,

otorgado por el rey Alfonso XI (el Justiciero)[3] en 1332

Trascripción e imágenes del texto original[4] 

(Imágenes 16a, 16b y 17a)

 

[...] Sepan

cuantos esta

carta vieren

cómo nos, Don

Alfonso, por la

gracia de Dios [Rey]

de Castilla, de Toledo, de León, de

Galicia, de Sevilla, de Córdoba,

de Murcia, de Jaén, del Algarve,

de Algecira e señor de Vizcaya

e de Molina, por facer bien e

merced a vos, el concejo e hom-

bres buenos de Salazar cerca

de Amaya, tenemos por bien

que hayades[5]  de aquí adelante el

fuero de albedrío, alcaldes or-

dinarios[6] y merinos e escribano

público e otros oficiales, según

que en otras villas e lugares de

mis reinos lo han[7]. E por esta nues-

tra carta os (man)damos a vos el

dicho concejo para que pongáis,

en cada un año, alcaldes e me-

rinos y escribano e otros oficiales

e usar con ellos e no con otros

 
 

algunos en sus oficios, y sean

hombres idóneos y suficientes para

usar de los dichos oficios, para que

cumplan la nuestra justicia y pa-

ra guardar en todo nuestro ser-

vicio y [de] Nuestro Señor

y cada uno de los que

ante ellos parecie-

ren, su derecho y toda

cosa que los dichos al-

caldes y merinos y es-

cribanos y otros oficiales hicie-

sen y mandasen y juzgasen y li-

brasen, cada uno de ellos en su

estado, el nuevo fuero cumplien-

do, todavía la nuestra justicia

y guardando en todo el nuestro

juicio e [el de] Nuestro Señor. Ca[8] los que

ante ellos parecieren en el dicho

lugar de Salazar y en sus térmi-

nos, a cada uno de su derecho

Nos lo habemos y lo damos por fir-

me y valedero, para ahora y para

en todo tiempo. Y de esto vos man-

damos dar esta nuestra carta,

sellada con nuestro sello de plo-

mo colgado, dada en Vallado-

lid, a veinte y ocho días del mes

de diciembre, Era[9] de mil y tres-
 

cientos e setenta años[10]. Yo Velasco

Pérez, de la Cámara, la hice escri-

bir por mandado del Rey. Alfonso

González. Alfonso Uegarce?. Vista

Juan Alfonso

Diego Alfonso
 
 

Comentarios al Fuero de Salazar

1.    El fuero de Salazar es de tipo breve y no incluye normas jurídicas detalladas.

2.   El fuero de Salazar no es una Carta Puebla o fuero de repoblación, es decir, no está en el origen de Salazar como población. Cuando Salazar recibe el fuero, llevaba existiendo ya 450 años, como mínimo, pues el origen de los pueblos de esta zona suele situarse  en la segunda mitad del siglo IX, mientras el fuero es de la primera mitad del siglo XIV. (Repoblación de Amaya: 860; repoblación de Burgos: 880).

3. Según los expertos en el tema, no era  frecuente que se otorgase Fuero de Albedrío en tales fechas, cuando la política de los Reyes era ya unificar las distintas jurisdicciones. Por ejemplo, muy pocos años después del Fuero de Albedrío de Salazar(1332), el propio rey Alfonso XI promulga el Ordenamiento de Alcalá [11]  (1348)  que es declarado prioritario a la hora de juzgar, como lo manifiesta la Ley Primera de su título XXVIII:

“Cómo todos los pleytos se deben librar primeramente por las Leys deste Libro; et lo que por ellas non se pudiere librar, que se libre por los Fueros; et lo que por los Fueros non se pudiere librar, que se libre por las Partidas”.

4.      La impresión que uno recibe al leer el texto del fuero es que parece estar destinado a legitimar y dar cobertura legal a una situación de hecho ya existente. Todo hace pensar que en Salazar ya estaba en vigor el fuero de albedrío y que lo que el rey Alfonso XI hace con su carta de fuero es legitimar a sus alcaldes y dar fuerza y reconocimiento legal a la jurisdicción y a las decisiones judiciales de esos alcaldes.

5.      ¿Por qué razón el concejo de Salazar solicita al Rey Alfonso XI el fuero en ese momento y no antes? No lo sabemos, pero podemos plantear alguna conjetura sobre el caso:
En años anteriores, dos poblaciones contiguas a Salazar: Amaya y Cañizar de Amaya habían recibido fueros, situación que probablemente producía interferencias jurídicas en Salazar y afectaba a sus vecinos. Esos fueros eran:
El fuero de Cañizar[12], población que dependía de la Abadesa del monasterio de Barrio de San Felices, había sido otorgado el  10 de noviembre de 1257
El fuero (apócrifo) de Amaya[13] había sido dado en Burgos el 10 de Abril de 1285.
No podemos estar seguros, pero es razonable pensar que el concejo y los vecinos de Salazar querían tener un reconocimiento oficial que legalizase su situación de autonomía jurisdiccional, que era una situación de hecho, pero sin papeles.

6.   La brevedad y sencillez del texto no debe inducirnos a minusvalorar la importancia jurídica, la fuerza legal y las implicaciones jurisdiccionales y procesales del fuero de Salazar, que eran muy serias y sólidas.
La mejor prueba de su fuerza y validez la tenemos en el pleito del siglo XVI en la que el fuero es alegado como prueba. Salazar gana rotundamente ese pleito contra D. Bernardino de Velasco, precisamente gracias a la presentación de su fuero ante el tribunal.

7.      Y la sentencia del pleito (véase más adelante), nos ofrece de forma explícita detalles importantísimos del contenido del fuero:
El fuero de albedrío de Salazar, según consta en  su texto, incluía el derecho de la villa a nombrar por sí misma dos alcaldes (jueces), y renovarlos cada año[14]
Además, según la sentencia del pleito, el fuero incluía toda la jurisdicción civil y criminal, alta y baja, con mero mixto imperio[15], en Salazar y sus términos.

 

Confirmaciones del Fuero de Salazar

El fuero de Salazar fue confirmado por los Reyes siguientes:

·         Enrique II en Toro el 15 de septiembre de 1371

·         Juan I en Burgos el 6 de Agosto de 1379

·         Enrique III en Madrid el 22 de Abril (parece haber error en la fecha del documento)

·         Juan II en Valladolid el 20  de Julio de 1420

·         Enrique IV en Medina del Campo el 25 de Mayo de 1458

·         Isabel y Fernando en Córdoba, el 16 de Setiembre de1468

·         Felipe II en Madrid el 8 de marzo de 1563

En vista de que las confirmaciones no modifican ni añaden nada nuevo al contenido del fuero, en este trabajo he incluido sólo las imágenes y transcripciones de tres confirmaciones, más que suficientes para que el lector conozca qué son las cartas de confirmación de un fuero.

Las confirmaciones incluidas son  las de Enrique II, Juan I y la de los Reyes Católicos.

La razón de no incluirlas todas es el carácter repetitivo y lo farragoso de sus textos, cargados de tecnicismos jurídicos y con poco contenido informativo.

El lector interesado por conocerlas todas, puede verlas en la Real Executoria de Felipe II disponible en Internet en el  portal PARES:

http://pares.mcu.es/

 
Confirmación de Enrique II[16] (de Trastámara) – 1371

       Sepan
cuantos esta carta vieren

cómo nos, Don Enrique, por

la gracia de Dios, rey de Casti-

lla e de Toledo e de León e de Gali-

cia, de Córdoba, de Murcia e de

Jaén, del Algarve, de Algeci-

ra , señor de Molina , vimos

una carta de el Rey D. Alonso,

nuestro padre, que Dios

perdone, escrita en perga-

mino de cuero y sellada con su

sello de plomo, hecha en esta
guisa:  [... ...]
 

Aquí va inserto el texto original del fuero

e ahora, el con-

cejo del dicho lugar de

Salazar en-

vió a pedir

merced que le confirmásemos esta

dicha carta que el dicho Rey don Alon-

so, nuestro padre, les hubiera dado

e Nos, el sobredicho Rey don Enrique,

por les hacer bien e merced, tuvímos-

lo por bien e confirmámosles la dicha

carta e mandamos que les vala e sea

guardada en todo bien y cumplida-

mente, según que les valió y fue guar-

dada en tiempo del Rey don

Alfonso, nuestro padre, y en el nuestro

hasta aquí, e mandamos e defen-

demos firmemente que alguno

ni algunos sean osados de

ir ni pasar contra esto, ni contra

parte de ello por se lo quitar ni

menguar en ninguna manera,

so pena de la nuestra merced y de
 

mil maravedíes de esta moneda

usual a cada uno, y de esto les man-

damos dar esta nuestra carta es-

crita en pergamino de cuero

e sellado con nuestro

sello de plomo colgado.

Dada en la nuestra

corte de Toro, [a] quin-

ce días del mes de septiem-

bre Era de mil e

cuatrocientos e nueve

años. Yo Domingo Fernández la

hice escribir por mandado del

Rey. Pedro Fernández, vista. Juan

Fernández, Diego Martínez.
 

Confirmación del Rey[17] D. Juan I – 1379

 

Sepan cu-

antos esta carta

vieren como yo

Don Juan, por la gracia de Dios, Rey

de Castilla, de León de Toledo,

de Galicia, de Sevilla, de Cór-

doba, de Murcia, de Jaén, del

Algarve, de Algecira, señor de La-

ra y de Vizcaya e de Molina ,

vimos una carta del Rey

Don Enrique, nuestro padre,

que Dios perdone, escrita

en pergamino de cuero e se-

llada con su sello de plomo

colgado, hecha en esta guisa:
 

Aquí aparece el texto original del fuero y la confirmación anterior

... e ahora

el concejo e hombre buenos de Sa-

lazar enviaron nos a pedir mer-

ced de que les confirmásemos es-

ta dicha carta e se la mandásemos

guardar como en ella se contiene,

e Nos, el sobredicho Rey don Juan,

por facer bien e merced al dicho

concejo e hombres buenos del

dicho lugar de Salazar, tuvímos-

lo por bien e confirmamos esta

dicha carta e mandamos que

les vala e sea guardada en todo

bien e cumplidamente según

e como en ella se contiene e según

que les valió e les está guardada

en tiempo del rey nuestro padre

que Dios perdone e de los otros Reyes

de donde nos venimos y en el nues-

tro hasta aquí e defendemos

firmemente

que alguno ni algunos

no sean osados

de les ir ni pasar con-

tra ella, ni con-

tra parte de ella, ahora ni de aquí

adelante en algún tiempo por

alguna manera e a cualquier

o cualesquier que contra ello

o contra parte de ello, les fueren

o pasaren, pecharme han la pena

(contenida) que en esta carta se con-

tiene y al dicho concejo y hom-

bres buenos e a quien su voz tu-

viere todas las costas, daños y me-

noscabos que por esta razón sufrie-

ren y recibieren doblados e de esto

les mandamos dar esta nuestra

carta, sellada con nuestro sello

de plomo colgado. Dada en las Cor-

tes de Burgos, seis días de Agos-

to, Era de mil cuatrocientos

y [diez] y siete años[18]. Yo Gonzalo López

la hice escribir por mandado del

Rey. Gonzalo Fernández. Vista

Juan Fernández y Canciller Alfon-

so Martínez
 
 Confirmación de Isabel  I y Fernando II (Reyes Católicos)[19]

… Sepan

cuantos esta carta de privilegio

y confirmación vieren cómo Nos

Don Fernando y Doña Isabel, por

la gracia de Dios, Rey y Reina de Cas-

tilla, de León, de Toledo, de …

de Portugal, de Galicia, de Sevilla,

de Córdoba, de Murcia, de Jaén, de

los Algarves, de Algecira, de Gibral-

tar, príncipe de Aragón y Se-

ñor de Vizcaya y de Molina,

vimos una carta de privi-

legio del señor Rey Don

don Enrique, nuestro her-

mano, que Dios perdone,

escrita en pergamino de cue-

ro y sellada con su sello de

plomo, pendiente en hilos

de seda a colores,

hecha en esta guisa: [… …]

Aquí aparece el texto original del fuero y las confirmaciones anteriores

… y a-

hora, por cuan-

to por parte del dicho concejo y hom-

bres buenos del dicho lugar de Salazar cerca

de Amaya, nos fue suplicado y pedido por

merced que confirmásemos la dicha

carta y la merced en ella contenida

y se la mandásemos guardar y cum-

plir en todo y por todo según que

en ella se contiene, y Nos, los sobre-

dichos Rey y Reina, Don Fernando

y Doña Isabel, por hacer bien y

merced al dicho concejo y hombres

buenos del dicho lugar de Salazar

tuvímoslo por bien, y por la pre-

sente les confirmamos la dicha

carta de confirmación y la merced

en ella contenida, y mandamos que

les vala y les sea guardada según

que mejor y más cumplidamente

les valió y fue guardada en tiem-

po del Rey Don Juan, nuestro pa-

dre e nuestro señor, que santo

paraíso haya y en tiempo del

dicho señor Rey Don En-

rique, nuestro herma-

no, que Dios perdone

y en tiempo de los

otros reyes de glorio-

sa memoria, nuestros

predecesores, [de] donde

Nos venimos y en el nu-

estro hasta aquí, y defendemos

firmemente que alguno ni algunos

no sean osados de les ir ni pasar

contra esta dicha carta de confir-

mación que les Nos así hacemos

ni contra lo en ella contenido, ni con-

tra parte de ello, por se la quebran-

tar o menguar en todo o en parte

de ella en ningún tiempo ni

por ninguna manera

tuviere toda esta carta y da-

ños y menoscabos que por ende

recibieren doblados y demás man-

damos a todas las Justicias y Ofi-

ciales de la

nuestra Casa

y Corte y Chan-

cillería y todas las ciu-

dades y villas

y lugares de

los nuestros

reinos y señoríos do esto acaecie-

re, así a los que ahora son como a los

que (serán) de aquí en adelante fueren

e a cada uno de ellos, que se lo non

consientan, mas que les defien-

dan y amparen con esta dicha mer-

ced en la manera que dicho es y que

prenden en bienes de quel o a-

quellos que contra ella fueren o

pasaren, por la dicha pena, y la

guarden para hacer de ella lo que

la nuestra merced fuere y que en-

mienden y hagan enmendar al di-

cho concejo y hombre buenos del di-

cho lugar de Salazar o a quien su voz

tuviere, de todas las costas

y daños y menoscabos que

que por ende, recibiesen dobla-

dos, como dicho es, y demás por…

cualquiera o cualesquiera por qui-

en fincare de lo así hacer y cumplir,

mandamos al hombre

que lea esta mi carta de

confirmación mostra-

re o el traslado de ella au-

torizado en manera

que haga fe, que los

emplace que parezcan

ante Nos, en la nuestra Corte, do

quiera que Nos seamos, de el día que

los emplazare a quince días pri-

meros siguientes, so la dicha pena

a cada uno, a decir por cuál

razón no cumplen nuestro

mandado y mandamos, so la di-

cha pena, a cualquier escribano

público que para esto fuere lla-

mado, que dé al que se la mostrare

testimonio signado con su signo

porque Nos sepamos en cómo

se cumple nuestro mandado. Y de es-

to les mandamos dar esta nuestra

carta de confirmación, escrita

en pergamino de cuero, y sellada

con nuestro sello de plomo, pendi-

ente en hilos de seda a colores

y librada de los nuestros conta-

dores, mayordomos, oficiales

de la nuestra Corte. Dada en

la muy noble

ciudad de Có-

doba a dieci-

séis días de Se-

tiembre, año del

Nacimien-

to de Nuestro Señor Jesucristo de

mil y cuatrocientos y sesenta y o-

cho años. Va escrito entre renglones

o dicho oficiales. Yo, Fernando Alfonso

de Toledo, secretario del Rey y

de la Reina, nuestros señores. Yo

Gregorio de Valla, contador de las

Relaciones de su Casa y sus Reinos,

al oficio del escribano de los pri-

vilegios y confirmaciones, la hicimos

escribir por su mandado. Fernando

Alfonso. Gonzalo Valla, contador por

Hernando Gutiérrez, contador por …

de Vico, contador. Y por el doctor de

… . Bachiller Gonzalo de Quiño-

nes, por el Chanciller. Registrada

Juan …

 

 Real Ejecutoria de Felipe II

en el pleito del concejo de Salazar

contra D. Bernardino de Velasco,

(hijo bastardo del Duque de Frías)

Ejecutoria    

A pedimento del concejo y vecinos

de la villa de Salazar, cabo[20] de Amaya,

en el pleito que trataron con don Ber-

nardino de Velasco

 

Don Felipe,

por la gracia

de Dios, Rey de

Castilla, etc.  Al nuestro Justicia

Mayor y a los del nuestro Consejo,

Presidente y Oidores de la nues-

tra Audiencia, Alcaldes, algua-

ciles de la nuestra Casa y Corte y de

Chancillería, y a todos los concejos,

corregidores, asistentes, gobernado-

res y jueces de residencia y a

sus lugartenientes, Alcaldes

Mayores y Ordinarios, merinos y o-

tros jueces y justicias cualesquiera,

así del lugar de Salazar de Amaya,

como de todas las ciudades, villas

y lugares de los nuestros reinos

y señoríos, así a los que ahora son,

como a los que serán de aquí ade-

lante, en cualquier manera, a to-

dos y a cada uno de vos, en vuestros

lugares, y jurisdicciones, a quien

esta nuestra Carta Ejecutoria

fuere mostrada, o su traslado, signa-

do de escribano público, sacado

con autoridad de justicia y hecho en

pública forma y en manera que

haga fe, Salud y gracia.  Sepades que

pleito pasó y se trato en la nuestra Corte y Chan-

cillería, que

está y reside

en la noble

villa de Va-

lladolid, ante el Presidente y Oido-

res de la nuestra Audiencia, el

cual ante ellos vino en grado de apelación, de ante el Licenciado

Heredia, Alcalde Mayor en

el  Adelantamiento del par-

tido de Burgos, y era ente el

concejo, alcaldes, regidores

y hombres buenos de la dicha

villa de Salazar, cabo de Amaya,

y su procurador en su nombre,

de la una parte; y don Bernar-

dino de Velasco, cuya dice

que es la dicha villa, y su procurador, de la otra [parte] …
 

Situación jurídica de la villa de Salazar en el siglo XVI

 El procurador del concejo de Salazar expone ante el tribunal[21] cuál era esa situación de la villa antes de los conflictos y el pleito consiguiente:

…”Siendo toda la Jurisdicción de la dicha Villa y sus términos, civil y criminal, alta y baja, con el mero mixto imperio, suya propia, libre y exenta, de la dicha Villa, privativamente para conocer en todos los casos y causas civiles y criminales, que en cualquier manera se habían ofrecido, mediante sus alcaldes ordinarios, merinos y escribanos y otros ministros de justicia que, para el uso y ejercicio de la dicha jurisdicción había puesto y nombrado cada un año la dicha Villa, por sí sola, sin intervención ni confirmación del dicho don Bernardino de Velasco ni de otro ningún señor. Esto así, por título y privilegio real, a sus partes[22] concedido y confirmado por los Reyes pasados, de gloriosa memoria, del cual sus partes en su tiempo harían presentación, como asimismo, por haber los dichos sus partes estado y estar en derecho y costumbre y posesión antigua, pacífica, de tiempo inmemorial, …. de todo lo susodicho, sin contradicción alguna”.

El conflicto que ocasionó el pleito

También está incluida en el documento la versión que proporciona el procurador del concejo de Salazar sobre los conflictos que originan el pleito[23]:

…”El dicho acusado[24], de hecho y por fuerza, en quebrantamiento y usurpación de la dicha jurisdicción privativa de la dicha villa y de los dichos alcaldes ordinarios y en contravención del dicho Real Privilegio y costumbre inmemorial, de dos años a esta parte, so color de … tal juez de apelaciones, se había entrometido y entrometía a conocer de negocios y causas en primera instancia, quitando el conocimiento de ellas a los dichos alcaldes ordinarios de la dicha Villa, y en especial, haría año y medio, se había entrometido a querer prender a ciertos gitanos que estaban en la dicha Villa, procediendo contra ellos y en otras causas”..

Y el conflicto final entre los alcaldes:

… el postrero día del mes de Enero del año pasado de mil quinientos y sesenta y cuatro años [31/01/1564], viniendo a la villa unos gitanos y estando en ella Diego Ruiz de Amaya, alcalde mayor que decía ser de don Bernardino de Velasco, había venido con su vara alta y se había metido entre los dichos alcaldes ordinarios y había ido con ellos hasta la posada y querían aposentar los dichos gitanos y el dicho Diego Ruiz de Amaya, alcalde mayor con su vara, entró primero en la posada donde querían aposentar a los dichos gitanos, diciendo que allí estarían bien, pidió a los dichos gitanos prendas y les mandaba que no hiciesen agravio ninguno y en esto el Pedro García, alcalde ordinario, le dijo al dicho Diego Ruiz, alcalde mayor, que qué tenía que se entrometer en aquello, que se fuese a su casa y lo dejase, y el dicho alcalde mayor dijo que no quería, y el dicho alcalde ordinario dijo que, si no quería, que callase y que les dejase a los dicho alcaldes ordinarios proveer a lo que estaban, y el dicho alcalde mayor respondió que también podía estar allí como el dicho alcalde ordinario y sentenciar que callase el dicho alcalde ordinario y para le castigar[25] al dicho alcalde mayor a que no se entrometiese a conocer de prima instancia, conforme al privilegio de la dicha villa, querían hacer la causa siguiente, sobre lo cual se dio otra información por testigos y fueron presos los culpados y tomadas sus confesiones y hécholes cargo de la culpa que contra ellos resultaba y fueron sueltos en fiado, de todo lo cual fue apelado ante el dicho Alcalde Mayor, ante el cual se llevó el proceso del dicho pleito y por parte del dicho concejo se presentó ante el dicho Alcalde Mayor un privilegio y confirmación de él, su tenor de todo lo cual es como se sigue: Sepan cuantos…”

Y, a partir de aquí, se inicia el pleito ante el Alcalde Mayor del Adelantamiento del partido de Burgos. Tras diversas actuaciones judiciales, el pleito termina con la sentencia que trascribimos a continuación:

Sentencia

del Alcalde Mayor del Adelantamiento

del partido de Burgos

… y sobre ello se

concluyó el dicho pleito el

cual visto por el dicho Alcalde
 

Mayor, dio y pronunció en él sen-

tencia definitiva: En el pleito

de apelación que ante mí en

la Audiencia Real de este Adelantamien-

to ha pen-

dido y pende

entre partes de la una

actor, acusan-

te, el concejo y vecinos y justicia

de la villa de Salazar de Amaya,

y Martín de Pinedo en su nombre

y de la otra, acusado, Diego Ruiz, ve-

cino de la dicha villa y juez de ape-

laciones en ella por Don Bernar-

dino de Velasco, cuya dice ser la dicha villa y el dicho Don Ber-

nardino de Velasco, que al dicho 

pleito y causa fue citado, y Juan

de Pinedo en su nombre. Visto

fallo que la Justicia, Concejo

y vecinos de la dicha Villa de

Salazar de Amaya probó su a-

cusación y querella, según y como

probar les convino, doyla

y pronúnciola por bien proba-

da, y que el dicho Diego Ruiz ni el

dicho Don Bernardino de Velasco

no probaron cosa alguna, en

cuya consecuencia

y haciendo y adminis-

trando justicia,

debo de amparar

y amparo y defender

y defiendo a la dicha

Villa, Justicia, Alcaldes y mi-

nistros de ella, por ella puesta

en la jurisdicción entera y priva-

tiva, civil y criminal, mero mixto

imperio, que en ella han tenido y

usado. Y condenar y condeno al

dicho Diego Ruiz y al dicho Don

Bernardino de Velasco, por sí y

los demás que pretendieren po-

der conocer de apelación en la di-

cha Villa, y a que no inquieten

ni advoquen las dichas causas

civiles y criminales a los dichos

alcaldes ordinarios, ni se en-

trometan a conocer de ellas en

primera instancia y a que no

les inquietasen ni pertur-

basen en la dicha posesión, so

pena (so pena) de cincuenta

mil maravedís para la Cámara

fisco de Su Majestad, y a que le vuel-

van y resti-

tuyan a los

dichos alcaldes y justi-

cia ordinaria

los procesos

de que, en contravención de lo suso-

dicho, hayan conocido, atento el privi-

legio en este pleito presentado,

lo cual, juzgando por esta mi sen-

tencia definitiva (juzgando), así lo

pronuncio y mando, con costas en

que condeno al dicho Diego Ruiz.

El Licenciado Heredia. La cual dicha

Sentencia, que de suso va incor-

porada, se dio y pronunció por el

dicho Alcalde Mayor que la firmó

de su nombre en la dicha villa de

Tardajos, a cuatro días del mes

de Marzo del año pasado de mil

y quinientos y sesenta y seis años

y fue notificada a los procuradores

de las dichas partes en sus per-

sonas y de la dicha sentencia

D. Bernardino de Velasco, apela la sentencia

y presenta recurso de súplica ante la Real Audiencia de Valladolid

por parte del dicho Don Bernar-

dino de Velasco fue apelado pa-

ra ante Nos y para ante los dichos

nuestro Presidente y Oidores

y, en prosecución de la

dicha apelación, el pro-

ceso del dicho pleito

se trajo y presentó

ante los dichos nues-

tro Presidente y Oido-

res, ante los cuales …
 

Sentencia definitiva

de la Real Audiencia y Cancillería de Valladolid

Fallamos que la sentencia

definitiva en este pleito

dada e pronunciada por

algunos de los oidores

de esta Real Audiencia

del Rey nuestro Señor

de que por parte del dicho

D. Bernardino de Velasco fue suplicada,

fue y es buena, justa y derechamente dada

y pronunciada y, sin embargo de las ra-

zones a manera de agravios contra ella

dichas y alegadas, la debemos confirmar y

confirmamos, hacemos condenación de

costas y por esta nuestra sentencia

definitiva en grado de revista, así lo pro-

nunciamos y mandamos. El Licenciado

Hernando de Barrientos. El Licenciado

Antonio Fernández de Castro. El Doctor

Antonio Bonal. La cual dicha sentencia que

de suso va incorporada se dio y pro-

nunció por los dichos nuestro Presidente

y Oidores que la firmaron de sus nombres

estando haciendo Audiencia pública en

la dicha villa de Valladolid a dieciséis días

del mes de Junio de mil quinientos sesenta y seis.

Y ahora, por parte del dicho concejo , 

alcaldes y regidores y hombres buenos de la 

villa de Salazar …

 

Resumen y conclusiones

En el siglo XVI, durante el reinado de Felipe II, el concejo de la villa de Salazar se enfrenta judicialmente con don Bernardino de Velasco, supuesto señor de la villa de Salazar e hijo bastardo del Duque de Frías, D. Pedro Fernández de Velasco, por cuestiones de jurisdicción.

Ese enfrentamiento cristaliza en un pleito que concluye el 16 de Junio de 1566 y se tramita en primera instancia ante el Alcalde Mayor del Adelantamiento del partido de Burgos y en segunda instancia, tras el recurso presentado por D. Bernardino de Velasco, ante la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid. En ambas instancias, el fallo es favorable a Salazar.

En ese pleito, el concejo de Salazar presenta como prueba de su mejor derecho los pergaminos relativos a su fuero, una copia de los cuales queda incorporada a la causa, lo que me ha permitido recobrar el texto completo del fuero, muy breve por lo demás, de cuya existencia no existía dato ni referencia alguna.

Se trata de un fuero “de albedrío”, de tipo breve, otorgado a la Villa de Salazar por el Rey Alfonso XI el 28 de Diciembre de 1332. Por la fecha en que es promulgado, este fuero no puede tener ninguna relación con una supuesta “reconquista y repoblación” de Salazar, que debería haber sido varios siglos anterior. Más bien parece un fuero destinado a legalizar una situación de hecho y a dar cobertura jurídica a los juicios de albedrío que sus alcaldes pronunciaban  ya en Salazar, como en otros muchos pueblos de la Castilla de entonces. El rey autoriza al concejo de Salazar a usar en sus juicios el fuero de albedrío, a nombrar por sí sus dos alcaldes ordinarios y a renovarlos anualmente.

La sentencia del pleito, además de fallar a favor de la villa de Salazar y contra D. Bernardino de Velasco, es también una sentencia interpretativa que precisa con detalle los derechos jurisdiccionales de la villa de Salazar:

Justicia, Alcaldes y ministros de ella, por ella puesta en la jurisdicción entera y privativa, civil y criminal, mero mixto imperio.

También me parece conveniente plantear dos reflexiones más generales en relación con el fuero de albedrío de Salazar y su hallazgo dentro de un pleito del siglo XVI:

  1. La explicación habitual del “fuero de albedrío” castellano exclusivamente como un conjunto de normas consuetudinarias, apoyadas por algunas “fazañas[26]”, tal vez resulte algo simplificadora, porque no tiene en cuenta los aspectos jurisdiccionales y de procedimiento que se hallan presentes en el fuero de albedrío de Salazar, el cual incluye la forma de nombramiento y renovación anual de sus alcaldes y la jurisdicción entera y privativa sobre Salazar, sus términos y sus gentes, según la sentencia.
    ¿Debemos generalizar que todos los fueros de albedrío de la Castilla antigua eran así e incluían no sólo las normas consuetudinarias, sino también la jurisdicción total y el nombramiento y renovación de los alcaldes? La hipótesis es sugestiva y, además, esa jurisdicción peculiar y privativa explicaría mucho mejor el apego de los castellanos a su fuero de albedrío y la firmeza y fiereza con que lo defendieron frente al Fuero Juzgo visigótico.
    Claro está que un solo caso o ejemplo no permite tal generalización, pero creo que es lícito plantear esa hipótesis como bastante verosímil y digna de consideración.
  1. El pleito entre el concejo de Salazar y D. Bernardino de Velasco no es algo excepcional en esa época, sino más bien lo contrario.
    Los archivos de la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid y de la casa de Frías con documentos de los siglos XV y XVI están llenos de pleitos con los concejos por cuestiones de jurisdicción.
    Talles pleitos terminan con suertes varias: Algunos, como este referido a Salazar y la Ejecutoria de Villazgo de Zarzosa[27], concluyen con sentencias favorables a los concejos; otros, como los mantenidos por el concejo de Villaprovedo (Palencia), con final favorable al Duque de Frías; y otros se eternizan con recursos sucesivos durante mucho tiempo.
    ¿Por qué se producen más pleitos de este tipo precisamente en esta época? Es un tema de ámbito muy amplio que requeriría estudios más extensos y profundos. Tal vez, los señores presionaron intencionadamente a los concejos con el fin de reducirlos al régimen fiscal y jurisdiccional común del solariego, y tal vez la derrota de los comuneros en Villalar, en la que, por cierto, un antepasado de D. Bernardino capitaneaba las tropas reales, había debilitado la posición de los concejos.
  1. Aunque la conclusión que sigue sea de contenido metodológico más que histórico, me ha parecido pertinente mencionarla aquí, porque es resultado de mi experiencia en este tema. El hallazgo de documentos medievales como el fuero de Salazar y sus confirmaciones dentro de un pleito más tardío entre concejos y señores sobre jurisdicción, nos está sugiriendo que la investigación exhaustiva de este tipo de pleitos, archivados generalmente en la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid, puede proporcionarnos copias válidas de muchos documentos medievales que estuvieron en su día en el “arca de las escripturas” de los concejos y que hoy han desaparecido.
    En poco más de un año en que los fondos de la Chancillería de Valladolid llevan expuestos en Internet, he trabajado con dos de estos pleitos del siglo XVI sobre jurisdicción y en los dos he encontrado incorporados documentos de interés. Me estoy refiriendo a la Real Ejecutoria de Villazgo de Zarzosa  y al documento objeto de este trabajo sobre la jurisdicción de la villa de Salazar y su fuero de albedrío.
 

Apéndice 1

Sobre el origen del nombre Salazar

Salazar es, sin duda, un topónimo de origen latino o romance que significa “lugar donde abundan los zalces” (salces o sauces). El significado de Salazar sería, pues, idéntico al de La Salceda o Las Zalceñas, existentes en otros lugares de España. Este tipo de topónimos (nombres de lugar) basados en la vegetación predominante son muy frecuentes y reciben el nombre de fitónimos.

Vamos a ver con más detalle esta etimología:

La palabra latina SALEX, SALICIS significa zalce, salce o sauce, palabras que, por cierto, proceden de SALICE.

El caso acusativo de esta palabra latina era SALICE(M), con acentuación esdrújula en la 1ª sílaba. Por esa razón, la vocal postónica [i] tendía a relajarse y a modificar su timbre o incluso a desaparecer, como podemos ver en zalce, salce o sauce.

A partir de SALICE, se formó un derivado con el sufijo –ARE, dando como resultado SALIZARE (“lugar de zalces”). Más tarde se perdió la –E (apócope) y quedó SAL(I)ZAR. Un nuevo cambio pudo producir la supresión de la –i– postónica, dando lugar a SALZAR (pronunciación que todavía puede oírse en Salazar y comarca) o su modificación de –i– a –a– por asimilación con las otras dos vocales de la palabra, dando como resultado SALAZAR.

No es una evolución excepcional. Tenemos multitud de topónimos similares.

Sólo en las cercanías de Salazar nos encontramos con varios fitónimos muy parecidos:

CAÑIZAR (o CAÑIZAL) = “lugar de cañizo”,

HINOJAL (o HINOJAR) = “lugar de hinojo”

HENESTAR (pueblo desaparecido, situado entre Hinojal y Herrera) = “lugar de hiniesta”

Otro HENESTAR (ahora NESTAR) entre Aguilar y Barruelo con igual origen.

MELGAR = “lugar de mielgas”

POMAR (de Valdivia) = lugar de pomas (manzanas), cerca de Aguilar

Y, junto a los topónimos anteriores, muchos nombres comunes derivados de la misma manera: pinar, encinar, melonar, linar, etc.

Por todo lo anterior, carecen de base las especulaciones sobre el origen vasco de la palabra SALAZAR, entre otras muchas razones porque el Valle de Salazar de Navarra tiene como denominación en euskera Zaraitzu Ibarra, lo que implica que la denominación Valle de Salazar no es euskérica, sino latina o romance. Y otro Salazar, situado en la zona de Villarcayo, tampoco es un nombre vasco, sino latino, entre otras muchas razones, porque el pueblo prerromano que habitaba esa zona eran los autrigones, que no eran vascos y estaban romanizados desde muy antiguo. Los tres Salazar tienen la misma etimología latina, derivada de SALICE (zalce), pero en ningún modo proceden uno de otro.

 

Apéndice 2

Sobre el “fuero de albedrío” castellano

El “Fuero de Albedrío” [28] era el fuero castellano tradicional o, al menos, así parece que lo consideraban los castellanos, quienes lo contraponían al “Fuero Juzgo” visigótico, vigente en León y que los reyes leoneses intentaron repetidamente implantar en Castilla, contra la oposición encarnizada de los castellanos.

Sepa que el fuero de albedrío es ni mas ni menos el fuero viejo de Castilla, porque este se compone de aquellas leyes de albedrío; esto es, de costumbre y uso antiguo, formadas de otras tantas decisiones o sentencias judiciales, desde que los Castellanos sacudieron el yugo de los Reyes de León, y establecieron aquel respetable Tribunal de Justicia, compuesto de los dos famosos Jueces Nuño Rasura y Laín Calvo”[29].

No vamos a entrar ahora en el probable carácter mítico de los dos jueces legendarios de la Castilla primitiva y la leyenda de su elección, pues no es el lugar adecuado para ello.

Una observación importante: El libro antiguo titulado “Leyes del Fuero Viejo de Castilla” no es Fuero de Albedrío, ni tiene nada que ver con él.

El autodenominado “Fuero Viejo de Castilla” tiene una denominación mentirosa donde las haya, pues no es castellano, sino un fuero señorial y visigótico, recopilado por un jurista desconocido, y tiene poco de viejo, pues fue dado a la luz el 1377[30], es decir, casi 50 años más tarde que el fuero de Salazar.

Sobre este carácter simbólico de ambos fueros para los castellanos, tenemos múltiples testimonios, históricos unos y legendarios otros.

E quando el conde Ferrant Gunçalez e los castellanos se vieron fuera del poder del Rey de León, tovieron se por bien andantes e fueron se para Burgos e ordenaron aquello que entendían que les cumplía. Entre las cossas cataron el fuero que avyan, que era el libro judgo, e fallaron qué disia en él, que quien se agravyasse del juysio del alcalde, que tomase alçada para el Rey; otrosí las peñas que fuessen del Rey; e otras muchas cosas que requirien al Rey en el libro judgo; e fallaron que pues que non obedesçian al Rey de León que non les cumplía aquel fuero. E embiaron por todos los libros que deste fuero que avyan en todo el condado e quemáronlos en la englera[31] de Burgos; e ordenaron alcaldes en las comarcas que librasen por alvydrio en esta manera: que de los pleytos que acaesçian que eran buenos, que alvydriasen el meior, e de los contrarios el menor daño.[32]

El nombramiento de sus propios alcaldes para que juzgasen según "fuero de la tierra" y no por el Fuero Juzgo, acto de rebeldía porque "estaba bien claro en la ley de los godos que nadie podía establecer juez sino el rey o su representante", fue siempre considerado por los castellanos como el acontecimiento más memorable del comienzo de su historia nacional; y sea o no cierta la existencia de tales magistrados, es un hecho recogido con entusiasmo por la tradición y muy ilustrador sobre el carácter de la primitiva Castilla. El poema de Fernán González relata este viejo suceso más o menos histórico con ese realismo que constituye una de las principales características de la epopeya española, y recuerda así el nombramiento de aquellos oscuros jueces que fueron encarnación del espíritu castellano:

Todos los castellanos en uno se juntaron
Dos homes de gran guisa por alcaldes los alzaron;
Los pueblos castellanos por ellos se guiaron
E non posieron rey; gran tiempo asi duraron.
"

 También suelen narrarse otros dos episodios, cuyo veracidad histórica no está clara, que muestran lo encarnizado del enfrentamiento por la preeminencia del fuero de albedrío castellano frente al fuero juzgo visigótico:

1.      La ordalía o juicio de Dios que se celebró para decidir entre los dos fueros. Sometidos a la prueba del fuego, el Fuero Juzgo ardió, mientras el Fuero de Albedrío[33] sobrevivió.

2.      El otro episodio consistió en intentar dirimir el conflicto con un desafío entre caballeros, cada uno en defensa de uno de los fueros enfrentados. También en este caso, salió triunfante el fuero castellano, pues su caballero venció al adalid del fuero juzgo.

 Tal vez algunos de estos acontecimientos sean legendarios y hayan sido idealizados por la historiografía romántica, pero no podemos reducir el fuero de albedrío castellano a algo puramente legendario.

Hay otros hechos históricos comprobados que prueban la existencia del fuero de albedrío, por ejemplo, el hecho de que en el siglo XI, en la ciudad de Toledo, recién conquistada por los cristianos, existiera un juez de “fuero castellano” distinto de los jueces que administraban justicia siguiendo el fuero juzgo.

    Y aunque de forma más humilde, el fuero de albedrío de Salazar, aquí presentado, con vigencia y efectos legales todavía en el siglo XVI, también contribuye a probar la existencia del fuero de albedrío castellano y  su plena vigencia en el siglo XVI, al mismo tiempo que pone de relieve algunas de sus características: plena jurisdicción autónoma en su territorio y autonomía en el nombramiento de sus dos alcaldes cada año.
 

Apéndice 3

Sobre los oficios del concejo

 En los concejos castellanos, la mayoría de los cargos municipales (llamados a veces oficiales de república[34], significativamente, a mi juicio) eran magistraturas colegiadas que en general debían actuar conjuntamente: dos alcaldes, dos regidores, dos mayordomos, etc.

Según la opinión de algunos autores[35], a los que me sumo, el concejo castellano tendría su origen en el municipio romano, tanto por el carácter colegiado de la mayoría de los cargos (2 alcaldes, 2 regidores, etc.), como por la renovación anual de los mismos y por las funciones idénticas que desempeñaban.

Las principales magistraturas del municipio romano y del concejo castellano se correspondían con exactitud:

2 alcaldes  =  2 duumviri iuredicundo

2 regidores = 2 duumviri aediles

(En conjunto, estos cuatro cargos equivalían a los quattorviri del municipio romano)

2 mayordomos = 2 questores, etc.

La única magistratura importante que no procedía del municipio romano primitivo era la del procurador general o síndico o procurador del común, cargo de origen romano, pero creado posteriormente. El procurador general del concejo es el sucesor del defensor civitatis o defensor plebis[36], instituido en el año 368 por Valentiniano con una función similar al tribunus plebis republicano, pero en el ámbito municipal. El cargo de procurador del concejo, que era unipersonal, tenía entre sus atribuciones las relaciones con otras instituciones y era quien simbolizaba los intereses del concejo y su continuidad institucional.

El alguacil o merino era un cargo ejecutivo subordinado a los alcaldes.

Estos “oficios” se renovaban cada año (“cadañeros” los llamaban en Castilla y el modo de nombramiento anual era llamado en Europa mos romanus), debían ser elegidos exclusivamente entre los vecinos y el nombramiento debía ser aceptado obligatoriamente.

El modo de elección varió según la época y según el “status” de concejo (realengo, señorío, etc.) y normalmente no era democrático en el sentido moderno, sino que frecuentemente era por cooptación[37]. Los 5 oficiales principales (los dos alcaldes y los dos regidores y el procurador) salientes, llamados nominadores (sic), eran quienes elegían a sus sucesores “entre los más capaces” y no podían nombrar a familiares directos. Los oficiales  no podían repetir el cargo hasta que hubiera pasado un período de “hueco”, que solía ser de 2 años.


NOTAS

[1] D. Bernardino de Velasco era hijo bastardo de D. Pedro Fernández de Velasco y de Inés Enríquez de Sagrado.
D. Pedro Fernández de Velasco fue el IX Condestable de Castilla, III Duque de Frías y V Conde de Haro.
El D. Bernardino de Velasco  mencionado en el pleito pretendía ser señor de Salazar, no sabemos si con razón o sin ella. Otro D. Bernardino de Velasco, al parecer  nieto del anterior, fue nombrado Conde de Salazar el 26 de Febrero de 1592. Este título existe todavía en la actualidad con el nombre  de “Conde de Salazar de Velasco” y pertenece a la duquesa de Medina de Rioseco.

[2] http://pares.mcu.es/
Código de Referencia:ES.47186.ARCHV/1.8.1//REGISTRO DE EJECUTORIAS,CAJA 1582,21

[3] Alfonso XI (1311-50). Rey de Castilla (1312-50)

[4] El documento utilizado para este trabajo está en los archivos de la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid y ha sido digitalizado y puesto en el portal PARES (Portal de Archivos Españoles) http://pares.mcu.es/

Código de Referencia: ES.47186.ARCHV/1.8.1//REGISTRO DE EJECUTORIAS, CAJA 1582,21

[5] Hayades = tengáis

[6] Los alcaldes ordinarios eran dos, y la función que ejercían no era la de un alcalde actual, sino la de jueces. En la Castilla antigua, tales alcaldes eran nombrados cada año (“cadañeros”).Puede verse, en el apéndice 3, más datos sobre los oficios del concejo y su nombramiento. Más información en:
Fernández Izquierdo, Francisco et alii._ La provincia Calatrava de Almonacid de Zorita en el siglo XVI según las visitas -- Madrid : Instituto de Historia, Consejo Superior de Investigaciones Científicas ISBN 84-00-07948-5

[7] Han = tienen.

[8] Ca (del latín quia), antigua conjunción causal, que significaba  porque, puesto que.

[9] http://es.wikipedia.org/wiki/Era_Hisp%C3%A1nica

[10]  Año 1370 de la Era Hispánica = Año 1332 de la Era Cristiana

[11] El Ordenamiento de Alcalá es un conjunto de 131 leyes, divididas en 32 títulos, promulgadas con ocasión de las Cortes reunidas por Alfonso XI en Alcalá de Henares (1348). Son consideradas parte importante del corpus legislativo principal de la Corona de Castilla de la Baja Edad Media, desde entonces hasta 1505 (Leyes de Toro).

[12] http://humanidades.cchs.csic.es/ih/paginas/fmh/canizar.htm

[13] http://humanidades.cchs.csic.es/ih/paginas/fmh/amaya.htm
Cuando un fuero es calificado de apócrifo, suele ser porque incluye falsificaciones parciales como alteraciones de fecha, anacronismos, interpolación de alguna cláusula, etc.

[14] Estos dos jueces colegiados y “cadañeros” corresponden con los dos duumviri iuredicundo de los municipios romanos y su forma de elección anual se denomina en toda Europa “more romano”(al modo romano).

[15] Mero mixto imperio: tecnicismo jurídico latino usado también en otros lugares del imperio que significa el poder total político y jurídico, sin limitaciones, el derecho “de horca y cuchillo” de un señor sobre sus vasallos, en este caso, otorgado al concejo de Salazar, cuya jurisdicción era equivalente a la de un señor feudal.

[16] Enrique II de Trastámara (1333-79). Rey de Castilla (1367-79)

[17] Juan I (1358-1390). Rey de Castilla (1379-1390)

[18] Hay un error de diez años, por parte del copista, probablemente, en la fecha de esta carta, pues el año 1407 de la Era Hispánica corresponde al año 1369 de la Era Cristiana y en ese año Juan I aún no era Rey de Castilla.
Como junto a la fecha se indica que fue tramitada en las Cortes de Burgos, la fecha debe ser 1417 de la Era Hispánica, equivalente a 1379 de la Era Cristiana, único año del reinado de Juan I en que se celebraron Cortes en Burgos.

[19] Isabel I (1451-1504) Reina de Castilla (1469-1504). En la fecha de confirmación del fuero, Fernando e Isabel eran ya Reyes de Castilla, pero sólo príncipes de Aragón, pues aún no había muerto el rey Juan II de Aragón. 

[20] Salazar cabo de Amaya. Suena algo extraño el conector “cabo de”, aunque se puede explicar como una variante de la preposición “cabe”, hoy en desuso, pero que aún “dura” en la lista de las preposiciones que nos hacían estudiar (a, ante bajo, cabe, con, contra,…)
La preposición cabe proviene de la preposición latina apud y, como ella, significa “junto a”.

Un ejemplo antiguo (del Lazarillo de Tormes): [El ciego] usaba poner cabe sí un jarrillo de vino …

[21] Véanse las imágenes 3 y 4 del pleito digitalizado en PARES.

[22] “su parte” o “sus partes” = tecnicismos jurídicos usados por abogados y procuradores de los tribunales para referirse a su/s cliente/s o representado/s.

[23] Véanse las imágenes 4 y 5 del pleito digitalizado en PARES.

[24] El acusado, y más tarde condenado, era Diego Ruiz de Amaya, vecino de Salazar y alcalde mayor, nombrado por D. Bernardino de Velasco, .

[25] Antiguamente, castigar significaba advertir seriamente.

[26] Las fazañas eran sentencias de jueces anteriores, es decir, lo que hoy se llamaría jurisprudencia

[27] http://sites.google.com/site/enriquealonsogutierrez/zarzosa-riopisuerga-villa

[28] Albedrío es una palabra que procede del latín arbitrium y está relacionada con las también latinas arbiter (árbitro) y arbitrare (arbitrar).
En los juicios de albedrío, los jueces actuaban como árbitros entre partes en conflicto.
Aunque algunos autores consideran a estos jueces árbitros como procedentes de la tradición jurídica visigoda, no está muy claro, pues también en el derecho romano existieron jueces árbitros y los jueces de albedrío podrían tener origen romano.
Posteriormente, la palabra albedrío, asociada generalmente con el adjetivo libre, es decir,  libre albedrío, se convirtió en un vocablo muy frecuente, debido a los debates religiosos de los siglos XVI y XVII, cuando el libre albedrío de los católicos se oponía a la doctrina protestante de la predestinación y la salvación sólo por la fe y la gracia de Dios. También en esa época se usó con frecuencia en el teatro clásico de tema religioso y en los autos sacramentales.

[29] Ordenamiento de Alcalá. Título XXVIII, Ley primera.

[30] El Fuero Viejo de Castilla es un texto de carácter nobiliario en el que los nobles e hidalgos castellanos tratan de sustraer a los fueros locales el contenido de sus privilegios “visigóticos”, compilándolos en un solo texto legal. De todas formas, no está claro cual era el origen cierto del texto, y la atribución es anónima y fue "editado", (y no promulgado por ninguna autoridad), el 30 de octubre de 1377, según  su propio prólogo. (Fuente: Wikipedia)

[31] Tres textos antiguos han narrado los hechos: El Liber Regum, el Chronicon Mundi de Lucas de Tuy y el De rebus Hispaniae, de Rodrigo Ximénez de Rada. Más tarde, una colección romance de Albedríos y Fazañas de Castilla, transmitió en lengua vulgar la leyenda.

[32] Esto implicaría, si el hecho fuera cierto, que el fuero de albedrío sí tenía un libro o código, contra lo que suele afirmarse sobre su carácter exclusivamente consuetudinario.

[33] La palabra  oficiales usada para designar a los magistrados municipales, conserva en este caso el significado original latino derivado de la palabra Officium, que significaba deber, obligación (los cargos eran obligatorios).

[34] MAYER, Ernesto. Historia de las instituciones sociales y políticas de España y Portugal durante los siglos V al XIV.-  Madrid (1925) Vol. II, p. 289

[35] FRAKER, Robert M. - Contra Potentium Iniurias: The Defensor Civitatis and Late Roman Justice
Parcialmente  disponible en: http://books.google.com/

[36] Pueden verse más detalles concretos sobre el proceso de elección de oficiales en:
Ordenanzas municipales de la villa de Zarzosa de Riopisuerga.- capítulos 2 a 14.
http://sites.google.com/site/enriquealonsogutierrez/ordenanzas_zarzosa_1725
Y en esas mismas Ordenanzas de Zarzosa podemos asistir a un espectáculo curioso y de gran fuerza plástica
Capítulo 3º    Sobre entregar las varas a la justicia.
"Otrosí que el día de San Juan de Navidad (27 de Diciembre) después de misa de mañana, el procurador general desta dicha villa nuevamente nombrado, a la puerta de la iglesia de ella, tome las varas a los alcaldes y alguacil del año antecedente, con el acatamiento debido, y ellos sean obligados a se las dar, y el tal procurador, en nombre del rey nuestro señor, las dé y entregue a los alcaldes y alguacil nuevamente nombrados, los cuales sean obligados a las recibir y usar y ejercer su oficio en nombre de Su Majestad".


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