En los inicios de la ciencia moderna, en los siglos XVII y XVIII, algunos grandes científicos como Galileo (1564-1642) y Kepler (1571-1630) procedían de las universidades y trabajaban como humildes profesores para los aristócratas que los contrataban. Básicamente, daban clases particulares a sus hijos. Newton (1642-1727) fue parlamentario y director de la casa de la moneda británica, mientras que Einstein trabajó como funcionario administrativo en una oficina de patentes.
Otros científicos, en realidad, eran nobles o caballeros que se dedicaban a la ciencia como pasatiempo, pues vivían de las rentas y disponían de bastante tiempo libre. Aristócratas como el astrónomo danés Tycho Brahe (1541-1601) y Antoine Lavoisier (1743-1804), considerado el padre de la química moderna, usaban su propio dinero para financiar sus experimentos. El propio Charles Darwin (1809-1882), en el siglo XIX, pudo escribir su teoría de la evolución porque disponía de rentas suficientes para no tener que trabajar todos los días. [...]
Hasta finales del siglo XIX y, sobre todo, el XX, la ciencia no se profesionalizó, es decir, no hubo personas que se ganaran la vida haciendo experimentos. [...] Aunque la ciencia se profesionalizara, esta era una actividad básicamente de hombres. A las mujeres se las contrataba, porque eran mano de obra más barata, para los trabajos rutinarios, pero no se les dejaba interpretarlos porque se consideraba «que no tenían la capacidad para realizar una labor más creativa». [...]
Todo indica que en el siglo XXI la ciencia y la tecnología serán aún más relevantes que en el siglo XIX y el XX. En muchas ramas de la ciencia, como las biomédicas, hay ya más mujeres que hombres. Pero en otras como la física, la química, las matemáticas o las ingenierías aún son minoría.
Todos los problemas a los que se enfrenta la humanidad en este siglo, desde la superpoblación, hasta la escasez de alimentos, las fuentes de energías agotadas, el cambio climático, el control de enfermedades, etc., tienen que ser resueltos por la ciencia. Por tanto, es necesario favorecen que las jóvenes generaciones se dediquen a la investigación científica para que puedan descubrir nuevas vías que solucionen las dificultades que acechan en el horizonte a la civilización humana.
Sin embargo, se plantea un problema en las sociedades occidentalizadas: [...] existe un déficit de jóvenes que quieran dedicarse a la ciencia o la ingeniería. En países como Estados Unidos, Gran Bretaña o Alemania ya se ha dado la voz de alarma, porque no consiguen suficientes científicos e ingenieros para cubrir los puestos que se ofertan [...], de modo que puede implicar un deterioro económico importante. La prensa francesa, ya en 2009, clamaba por la grave falta de matemáticos que tendrá este país en la década de 2020.
Por el contrario, países como la India y, sobre todo, China, están incrementando notablemente sus vocaciones científicas y tecnológicas, lo que ha llevado aparejado un gran crecimiento económico. Todos los estudios de la OCDE apuntan que un aumento de la cantidad de graduados en ciencias e ingeniería de un país implica automáticamente un desarrollo económico, social y cultural muy importante. El número de científicos e ingenieros es un dato fundamental para determinar la relevancia de un país.
Ventajas de la ciencia y la tecnología como profesión
Es un trabajo muy interesante porque se trata de averiguar por qué la naturaleza funciona del modo en el que lo hace. Es un trabajo para gente con espíritu crítico, curiosidad, talento y dotes de observación. La mayor ventaja de la profesión de científico o ingeniero es que se puede trabajar en muchos lugares sin necesidad de dominar perfectamente el idioma del país. Las matemáticas o la química tienen una lengua propia; por lo tanto, resulta fácil encontrar trabajo como matemático, químico o ingeniero si se maneja bien ese lenguaje. [...] En un mundo globalizado, donde habrá que cambiar mucho de trabajo y de país de residencia, conviene una profesión con un lenguaje propio, independientemente del país donde se produzca.
La ciencia tiene gran prestigio social. Según todas las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas, los médicos y los científicos encabezan el escalafón de profesiones con más prestigio entre la población.
El hecho de que en los países occidentalizados hayan disminuido tanto las vocaciones de científicos jóvenes, sobre todo a partir de la década de 1990, cuando las preferencias se han decantado por carreras como ADE, periodismo, comunicación audiovisual o derecho, favorece que haya muchos puestos de trabajo en el futuro para científicos e ingenieros, dado que la cantidad de estos graduados en los últimos años ha descendido significativamente.
Carlos Elías
España, sin ingenieros para la cuarta revolución industrial
¿Contradictorio?:
En grupos de 3/4 alumnos reflexionad sobre los siguientes asuntos:
¿Creéis que es un problema que cada vez haya menos estudiantes interesados en las ciencias básicas y las ingenierías? ¿Por qué?
¿Qué se debería hacer para que esta situación se revierta?
¿Por que esta falta de vocaciones científicas es más acusada en el caso de las mujeres?
¿Cómo se podría incentivar su interés?