Juan de Cózar y Camargo, natural de Málaga, era un modesto subteniente del Regimiento de Infantería de Almería cuando, en 1774, casó en Madrid con Rafaela de Pineda. Rafaela era hija de Nicolás de Pineda y Ramírez, un concejal —alcalde de Casa y Corte— de la villa madrileña. Para que la boda pudiera efectuarse, Nicolás hubo de entregar al Montepío militar la apreciable cifra de 60.000 reales; por aquel entonces, el ejército no autorizaba el matrimonio de sus oficiales de menor graduación a menos que depositasen una garantía económica.
Tal vez por las influencias que le abrió su enlace, por su origen malagueño o por una combinación de factores que solo cabe suponer, el hecho es que en marzo de 1785 José de Gálvez, Secretario de Estado y del Despacho Universal de Indias, concedió a don Juan de Cózar, a su familia y a su séquito una licencia para viajar a la provincia de Caracas. El embarque se efectuaría en Cádiz, a bordo de la fragata Virgen de los Dolores (sobrenombrada La Perla), con destino previsto en Cartagena de Indias.
Aunque la licencia no detalla el cargo que iba a ocupar don Juan, sí menciona a sus acompañantes: su esposa doña Rafaela, dos hijos pequeños, una ama de leche, dos criados y un tal José Fernández, un joven de tan solo 14 años sobre el que enseguida volveremos.
En 1787 encontramos ya a don Juan de Cózar en Santafé de Bogotá como director de las Nuevas Labores del Tabaco, al frente de la Real Fábrica de Tabacos en Polvo. En mayo de aquel mismo año, hizo un paréntesis en sus obligaciones para acudir al Colegio de San Bartolomé y testificar a favor de la admisión como alumno de José Fernández, quien por entonces rondaría los 16 años.
José Antonio Fernández y González era el nombre completo del niño que había embarcado en La Perla dentro del séquito de don Juan de Cózar. A diferencia de lo habitual, no figuraba en la licencia de embarque como criado de don Juan —una denominación que en la mayoría de los casos resultaba más figurada que real—, sino que se le trataba de «don» y se añadía que estaba «destinado por Su Majestad». Un último dato resulta clave para componer este relato: su lugar de origen era Macharaviaya.
El colegio de San Bartolomé había sido fundado por los jesuitas en 1604 y mantiene su labor en la actualidad. Centro de gran prestigio, sufrió no obstante los embates de las sucesivas expulsiones de la Orden. Fue precisamente durante uno de estos periodos de ausencia jesuita cuando José Antonio llegó a Bogotá. El colegio, sin embargo, no había cerrado sus puertas y permanecía bajo autoridad virreinal, lo que permitió al joven solicitar su ingreso.
No se conservan los detalles de los estudios que cursó en San Bartolomé. En su solicitud manifestaba el deseo de seguir la «carrera literaria», una denominación amplia que abarcaba desde la formación básica en gramática y filosofía hasta los estudios posteriores de derecho. Cabe suponer que elegiría las materias más convenientes para optar en el futuro a un puesto en la administración virreinal.
La solicitud sí incluyó un «expediente de sangre » que, pese a su brevedad, resulta de gran utilidad para rastrear los orígenes familiares de José Antonio. El expediente reúne su partida de bautismo, la de sus padres, la de matrimonio de estos y diversos testimonios que avalan la limpieza de sangre de la estirpe. Uno de los testigos, Manuel Madrid, declaraba:
«Sabe que todos los de esta familia han sido y son cristianos viejos, limpios de toda mala raza y que no han ejercido oficios viles; que son oriundos de los pobladores de la villa de Macharaviaya, que se han tratado y se tratan como familia distinguida y por tales reputados en esta Villa, y como tales han obtenido los empleos honoríficos de ella, como los han sido de alcaldes y regidores, y que no han tenido oficio alguno más que de viñeros y labradores con haciendas propias».
En su partida de bautismo consta que José Antonio nació en 1771 y que era hijo de Nicolás Fernández Orejuela, natural de Macharaviaya, y de Nicolasa González Valera, vecina de Canillas de Albaida. Sus padres se habían casado en 1756, siendo padrinos de boda Francisco Santiago González y Feliciana Ramírez de Velasco Gordo, esta última cuñada del menor de los célebres hermanos Gálvez, Antonio de Gálvez Gallardo.
Una afortunada búsqueda en los registros matrimoniales de la ciudad de Málaga permite constatar que los abuelos paternos de José Antonio casaron en 1719 en la parroquia de Santiago.
Se trataba de Francisco Fernández Arroyo, natural de Macharaviaya, y de Felipa María García Orejuela, malagueña .
Francisco era hijo de un tal José Fernández y de Águeda Arroyo (o Águeda Rueda Arroyo), de quien sí se conserva más información. Águeda fue nieta de Pedro Rueda Calvo, de quien se conocen varios hermanos. Uno de ellos, Francisco Muñoz Rueda, estuvo casado con Ana Gálvez Postigo, dama bien conocida por protagonizar el pleito que la familia Gálvez mantuvo con las autoridades eclesiásticas para conservar el derecho a un banco propio en la parroquia de Macharaviaya. Otra hermana, Leonor de Rueda Calvo, casó con Pedro Gómez Álvarez, apodado «el Alcornoque», antepasados directos del conde de Pérez Gálvez, quien también marcharía a América. Por último, Andrea Pareja (o Andrea Rueda Calvo) contrajo matrimonio con Mateo Carvajal, estando entre los ascendientes directos de la renombrada saga de los Gálvez.
José Antonio falleció en la Ciudad de México en 1822. En su partida de defunción puede leerse:
«En 21 de enero de 1822, hechas las exequias en esta parroquia, se le dio sepultura eclesiástica en el campo santo de San Lázaro al cadáver de D. José Fernández, alias Macharaviaya, español casado que fue con Dª Gertrudis Aranzazugoitia, el que habiendo recibido los santos sacramentos murió ayer en la Alcaycería».
Efectivamente, José Antonio y Gertrudis habían contraído matrimonio en 1796 en Bogotá; ella era hija de un funcionario de origen vasco. Consta que el matrimonio tuvo al menos un hijo, llamado José Facundo Fernández Aranzazugoitia, nacido también en Bogotá en el año 1805.
Cuando Colombia alcanzó su definitiva independencia en 1819, Facundo tan solo contaba con 14 años. Precisamente en enero de ese mismo año, el joven solicitaba ingresar en el que había sido el colegio de su padre —el de San Bartolomé de Bogotá—, aportando para ello, de nuevo, un expediente de limpieza de sangre.
Facundo permaneció en la Gran Colombia y en 1830 casó en Chiquinquirá con Nieves Salazar Páez. En el expediente matrimonial, sus apellidos figuran como Fernández Macharaviaya, habiendo incorporado el apodo de su padre como apellido materno. Así lo firmaría en diversos documentos posteriores, mientras que en otros utilizaba simplemente «Facundo Macharaviaya», omitiendo el Fernández. Quizás tomó esa decisión como un homenaje a la memoria de su padre, pues no parece caber duda de su firme compromiso con la nueva patria colombiana.
De esta vinculación da fe un hoja de despachos militares que sintetiza su carrera:
Santafé de Bogotá. Militares, índice general:
• Facundo Macharaviaya. Cabo 1.º aspirante.
• Subteniente en 1826.
• Licenciado como subteniente en 1827.
• Nombramiento como sargento mayor del Escuadrón de Caballería de la Guardia Nacional Cívica de Vélez en 1834.
Esta actividad militar —semiprofesional, al tratarse de milicias locales más que del ejército regular— la compaginó Facundo con los negocios. Se le cita, por ejemplo, como propietario de una casa-tienda en la ya desaparecida carrera de Tenerife de Bogotá. Facundo falleció en 1865, a los 59 años.
Por su parte, Nieves Salazar fue bastante más longeva, pues vivió hasta 1888. En el testamento y los documentos de sucesión de Nieves consta que residía en el barrio de Las Nieves de Bogotá. Poseía un almacén en los bajos de su vivienda, además de otro local comercial y dos casas-tiendas en calles próximas. Era propietaria, asimismo, de una pequeña finca de recreo en las inmediaciones —caserío de Chapinero— y de un potrero en el municipio de Chiquinquirá. Se detalla que estos inmuebles habían sido adquiridos por la propia Nieves o heredados de los Salazar: un patrimonio notable orientado al comercio y situado en una de las mejores zonas de la ciudad.
Facundo y Nieves tuvieron siete hijos, de los cuales cinco llegaron a la edad adulta. Diversos protocolos notariales demuestran que eligieron continuar llamándose Fernández Macharaviaya. Cuatro de estos hermanos no llegaron a casarse, y los varones se dedicaron al comercio, gestionando muy probablemente los bienes heredados de la madre.
No consta que quedase descendencia de ninguno de estos cinco hermanos, pero en 1865 uno de ellos, Tadeo, llegó a ser alcalde de Bogotá. De esta manera —y aunque no se recuerde—, el nombre de la remota villa de Macharaviaya quedó unido para siempre a la historia de la capital colombiana.
Luis Robles Teigeiro
Málaga, verano de 2026.
Nota. Quiero agradecer la ayuda que me prestó José Romero al localizar algunas partidas sacramentales en las parroquias de Málaga. Y así mismo al Archivo Histórico Javeriano de la Universidad Pontificia de Bogotá que puso a mi disposición el expediente de sangre de José Antonio Fernández González. Mi agradecimiento también a José Luis Cabrera que dio los primeros pasos para localizar a José Antonio Fernández y que me acompañó en la búsqueda de varios documentos.
Y que estando (Pedro López) en la sala con las agonías de la muerte dio un patada en la puerta de la sala en donde fue muerto, en la que hizo algún ruido, y a éste, dijo la dicha Dionisia de Mosquera que no hiciesen ruido, que acabasen breve, que si para eso era menester tanto tiempo…
Francisco Mariano López Bustamante y Mosquera fue un juez y fiscal español nacido en las Indias que ejerció algún tiempo en Málaga. Estudió en la universidad de Alcalá, colegiándose después en Madrid. Un grueso expediente de ingreso que se conserva allí (en adelante simplemente el “expediente”), constituye una inexplorada y muy interesante fuente de información para conocer algo de la vida de este personaje. Otros variados documentos consultables en el Portal de Archivos Españoles (PARES) componen la segunda de las fuentes disponibles. Los interesados muy bien podrán acudir allí[1].
Hijo de una criolla y de un cántabro emigrado a las Indias, Francisco Mariano, nació en 1.761 en Popayán, Nuevo Reino de Granada, más tarde Colombia. Su padre, Pedro López Crespo, había llegado muy joven desde Colindres, Santander, y se dedicaba al comercio. Su madre, Dionisia Mosquera y Bonilla[2], pertenecía a la élite local. Era descendiente de los capitanes Francisco Mosquera y Figueroa, y Cristóbal Mosquera, primos, dos de los conquistadores de la ciudad, con raíces en Extremadura y, antes, en Galicia. Los sucesores de estos capitanes casaron entre ellos una y otra vez, abriéndose de cuando en cuando a matrimonios con nuevos españoles llegados de la península: comerciantes, profesionales liberales… pero, sobre todo, funcionarios, civiles o militares.
Un espléndido trabajo[3] de Héctor Llanos Vargas: Surgimiento, permanencia y transformaciones históricas de la élite criolla de Popayán (Siglos XVI-XIX) permite conocer ese relato con todo lujo de detalle, como también, y desde un principio, se explican sus causas: Las familias descendientes de los principales conquistadores de Popayán no sólo se emparentaron entre ellas sino también con otras familias con un mismo ancestro de conquista, provenientes de otras regiones de la gobernación, o de otras gobernaciones, y con familias de españoles que fueron llegando a Popayán. Este parentesco matrimonial, regido por valores étnicos hispánicos, fue el mecanismo que permitió la consolidación y permanencia del poder económico y político en unas cuantas familias (página 19).
Llegado el siglo XIX, tras una guerra que fue también civil, y una vez que se consiguió la independencia americana, una parte de los miembros de esa élite, criollos que optaron por la causa secesionista, se perpetuó en el poder: A lo largo de casi todas las décadas del siglo XIX ciertas familias, como la de los Mosquera, mantuvieron una posición social privilegiada. Algunos de los Mosquera llegaron a ocupar la alta posición de la Presidencia de la República, logro que en su equivalencia, no les había sido permitido a sus antepasados en el período colonial (página 95).
Fue uno de esos presidentes José María Obando, que fue hijo y nieto “ilegítimo”, si esta última expresión cabe, por ser él y su madre frutos de dos sucesivas relaciones adúlteras. Fue la abuela del presidente Obando la citada madre de Francisco Mariano, Dionisia Mosquera. Y fue su abuelo su “amante”, Pedro García de Lemos. Dionisia y Pedro asesinos, por añadidura, del marido de Dionisia, el cántabro Pedro López Crespo, padre del personaje que nos trae, Francisco Mariano.
Pedro López Crespo de Bustamante con 26 años, y Dionisia Francisca Mosquera y Bonilla con 17, casaron en Popayán el 12 de Enero de 1.761. Su único hijo, Francisco Mariano, nació en esa misma ciudad los meses justos después, el 3.10.1761. A los tres días, fue bautizado, siendo sus padrinos Francisco Basilio Angulo Gorbea (14.1.1727, Artziniega, Álava - ?), funcionario real, varias veces alcalde de la ciudad, y su esposa Rosario de Ante y Mendoza, natural y vecina de Popayán.
Poco tiempo después, y de acuerdo a lo que se relata en el minucioso estudio de Vicente Pérez Silva (2012): Dionisia de Mosquera: un crimen pasional del siglo XVIII en Popayán[4], su madre se amancebó con Pedro García de Lemos (13.4.1734, Popayán - 3.6.1809, Quito), casado con Juana María Hurtado y Arboleda, e hijo del capitán Jacinto Antonio García de Lemos y Acuña (1.692, Pontevedra - 17.6.1740, Popayán), alcalde de Popayán en 1720 y alcalde de Quito en 1730, y María Teresa Ante de Mendoza (¿, - 14.6.1772, Popayán). De nuevo los lazos entre los actores de esta obra eran muy estrechos ya que María Teresa Ante era tía de la Rosario de Ante, la antes citada, madrina de bautizo de Francisco Mariano.
Despechado Pedro López Crespo, el marido, decidió volver a la península y, aunque no hay constancia de ello, parece muy probable que lo hiciera en la compañía de su hijo que tendría 7 u 8 años. Lo que sí es indudable, porque lo relatan así varios testigos en el expediente ya citado, es que Francisco Mariano llegó niño a Madrid, realizando sus primeros estudios en el Colegio de las Escuelas Pías, radicado en la Calle Hortaleza.
La historia da un nuevo giro cuando, por razones que se desconocen, Pedro López decidió volver a Popayán a finales de 1.769. Nada se dice, pero probablemente sólo, sin su hijo. Su mujer, en tanto, había quedado nuevamente preñada, urdiendo entonces con su amante un plan criminal que remediara definitivamente la situación: “cuando don Pedro Crespo entró a su casa, a eso de las siete de la noche, salió a recibirlo su esposa y ya todo estaba dispuesto para la consumación del crimen. El negro Ficher (un esclavo) le asestó un garrotazo en la cabeza, de manera tan fuerte y certera que cayó desmayado; inmediatamente, Pedro Fernández (otro esclavo) le cubrió la cabeza con una ruana, le agarró el cuello y le tapó la boca para cortarle la respiración, y Joaquín Perdomo (el mayordomo de la hacienda) le propinó una herida en el estómago con arma corto punzante; por este mismo lugar le introdujo un cuerno muy afilado y hecho a propósito, para aparentar que había sido atropellado por un toro, que para el efecto ya habían alistado. Doña Dionisia y Pedro Lemos con voces quedas incitaban a los asesinos para que remataran el crimen con prontitud. Consumado el drama, sacaron el cuerpo de don Pedro y lo colocaron en la esquina de la casa situada en la calle conocida con el nombre de la Pamba. Y en efecto, soltaron un toro cerca de este lugar” (Vicente Pérez Silva, 2012, opus cit.).
Alarmados, acudieron al lugar de los hechos, el gobernador, un médico, unos dominicos y, también, el alcalde de la ciudad Joaquín Mariano García de Lemos, hermano del asesino. Fueron detenidos varios de los esclavos iniciándose una investigación. Sin embargo, y apenas ésta iniciada, los instigadores del crimen ya se habían esfumado. Pedro García para irse lejos bajo el cobijo de unos familiares. Dionisia para refugiarse bajo el amparo de su hermano Francisco Mosquera y Bonilla[5], presbítero, el mismo cura que años después, en 1.788, ayudaría decisivamente a que su sobrino, el hijo de Dionisia, Francisco Mariano, consiguiera reunir la ingente documentación genealógica y de limpieza de sangre, el expediente, que se le pedía para ingresar como abogado en el colegio de Madrid.
Bajo el amparo de su tío parió Dionisia a una niña que se llamó Ana María Lemos Mosquera (26.7.1.770 - 13.10.1.833), también conocida como Ana María Crespo, aunque Crespo era apellido del que no fue su padre y del que si murió asesinado.
Los datos a partir de entonces son más confusos y novelados, pero la información más solvente cuenta que Dionisia se volvió a casar apenas dos años después con un pariente con el que tendría tres hijos más[6]. Por su parte, de Ana María se relata que quedó al cuidado de su tío el cura, en la hacienda denominada García que éste poseía en las proximidades de Güengüé, más de 100 kilómetros al norte de Popayán.
Veinte años después, el cura vendió parte de la hacienda García a un joven médico vasco, recién desembarcado de la península, de nombre José de Iragorri Larrea Zabala y Larrabide (1.765-1.822), que habría llegado a las Indias empujado por un pariente, recién nombrado obispo de Popayán. El médico llamó a su nueva hacienda Quebradaseca. Pues bien, en García o en Quebradaseca nació en 1.795 un niño, al que pusieron por nombre José María, resultado de los amores entre los hacendados y vecinos Ana María Crespo y José de Iragorri. Como solución de emergencia, y algunos opinan que por iniciativa del propio cura tío de Ana María, el niño fue entregado en adopción a una familia acomodada de comerciantes que le darían su apellido. El niño pasó así a llamarse José María Obando (8.8.1.795, Güengüé, Caloto - 29.4.1.861, El Rosal).
Años más tarde, en 1.819, y después de haber recibido educación en Popayán, José María se hizo realista, contrario a la independencia americana. Pero cambió después de bando siendo ascendido por Bolívar hasta el grado de general. Fue a continuación miembro muy activo de la política de su tiempo, participando en golpes y contragolpes. Ocupó diversos cargos, siendo el más importante el de presidente de Nueva Granada en 1831. Derrotado tras un intento de golpe, marchó al exilio en 1841. Regresó en 1849 y fue de nuevo elegido presidente de Colombia en 1853. Depuesto al año siguiente tras un nuevo golpe, fue asesinado –lanceado- siete años más tarde en la localidad del Rosal, cercana a Bogotá.
A estas alturas de la historia, historia que parece más propia del realismo mágico, conviene recopilar y hacer un recuento de víctimas. Víctima fue el esposo y padre, asesinado. Víctimas también fueron los ejecutores forzados, los negros esclavos, los únicos detenidos y ajusticiados:
“A las diez y cuarto de la mañana, con poca diferencia uno en pos del otro, y a voz de pregonero que publicó sus delitos según se mandó en dicho auto, fueron conducidos hasta la horca con la Guardia y custodia necesaria, donde
siendo mas de las once y cuarto poco más o menos de dicho día, fueron colgados en ella de el pescuezo por Manuel y Lorenzo Tulambi, ejecutor de sentencias, habiendo quedado cadáveres colgados en la dicha horca con Guardia suficiente, hasta las tres de la tarde del propio día en que fueron bajados por los dichos ejecutores los relacionados cadáveres de Francisco Fuche y Pedro Fernández de Borja, para dar cumplimiento a la sentencia, siendo por ellos mismos trozados y descuartizados, cortando las cabezas piernas y brazos, entregando éstos al citado Alcalde Pedáneo del Patía y clavando en Jaulas de hierro las cabezas a las puertas de la cárcel, en donde se hecho un pregón con la expresión que ninguna persona de cualquier estado, condición o calidad que fuese, sea osada a quitar dichas cabezas de las dichas puertas con pena de la vida. Y lo demás del Arca y entrañas de los cadáveres se les dio eclesiástica sepultura, a pedimento de más personas piadosas y caritativas[7].
Pero víctima fue también Francisco Mariano, del que posiblemente ya nos habremos olvidado, abrumados por la lectura de estos aterradores hechos. Nada tendría de extraño que el propio Francisco Mariano también se sintiera entonces así: arrinconado, porque se había convertido, de hecho, en un niño huérfano, apartado y confinado a un remoto país.
Pero los hechos muestran que alguna ayuda recibiría, siquiera económica, porque en 1.783, y ya siendo un joven con 22 años, finalizó los estudios de derecho en la Universidad de Alcalá (PARES).
Intentó después ingresar en el Colegio de abogados de Madrid, pero encontró entonces un formidable obstáculo.
El ingreso era burocrático y requería la formación de un expediente donde se demostraran los estudios previos pero también, los adecuados antecedentes familiares, la buena cuna y la limpieza de sangre. Por razones no del todo claras, y que más parecen una larga serie de excusas, el colegio demoró el proceso desde el 1 de octubre de 1.788 hasta el 27 de diciembre de 1.793, cinco años y dos meses.
El expediente que llegó a acumularse fue descomunal, venciendo Francisco Mariano todas las dificultades y cubriendo varias lagunas acerca de los más pequeños detalles de la vida de sus antepasados. Su tío, el cura Francisco, el mismo que cuidaba de su hermanastra Ana María al otro lado del mar, tuvo también que emplearse a fondo. Y, desde luego, se abre la duda sobre si habrían llegado a Madrid los ecos de las hazañas de su madre.
Hizo más lento el proceso el que naufragara un barco correo que venía de América con las adendas y aclaraciones de la documentación exigida. Y, entre las dificultades superadas, el demostrar que se había quemado en una iglesia de Popayán el libro de bautismos donde se registraba la partida de nacimiento de su abuela Gertrudis Bonilla y Delgado. Como el demostrar también, que su madre hubiera sido mal inscrita en su bautizo como Ignacia Francisca en vez de como Dionisia Francisca. Su tío, el cura reunió declaración tras declaración y copió testamento tras testamento para demostrar el linaje de Francisco Mariano, desde el tiempo presente hasta el de los primeros conquistadores de la ciudad.
Cuando solicitó el ingresó en el colegio de Abogados, Francisco Mariano estaba ya casado – 11.7.1784, Iglesia de San Pedro el Real de Madrid - con Ramona Acuña y Portocarrero (¿, Crevillente - ?), hija de Ignacio Acuña Portocarrero[8] (¿, Ciudad Rodrigo - ?) y Ángela Díaz Delgado (¿, Manzanares - ?), con la que tenía un hijo, Francisco Antonio Vicente Bustamante Acuña (21.1.1787, Madrid - ?). Vivían en la calle del Rosal, hoy desaparecida tras la construcción de la Gran Vía. Los padres de Ramona habían fallecido cuando ella contrajo matrimonio.
Nació también en Madrid María Juana Bustamante Acuña, que casó con el militar Francisco López Trasierra y Mercado (¿, Vélez -?) hijo de Francisco López (¿, Vélez -?) y Antonia Mercado (¿, Vélez -?). Hubo también caballeros de ese apellido, Mercado, en la toma de Vélez Málaga a los árabes, como también sus herederos casaron una y otra vez con el resto de familias que conformarían la élite local. Y tampoco faltan Mercados que marcharan a las Indias.
Francisco López Trasierra había combatido en el ejército carlista, y había sido reconocido como coronel[9] al final de la contienda (Gaceta de Madrid 2.7.1848). Fueron padres de José Trasierra Bustamante (4.7.1827, Madrid - ?) y Francisco Trasierra Bustamante (16.10.1829, Madrid - ?). Fue padrino del primero, Joaquín de Mosquera, del Consejo y Cámara de Indias[10].
Este padrino, Joaquín de Mosquera, debió ser Joaquín de Mosquera Figueroa[11] (19.1.1748, Popayán - 29.5.1830, Madrid) uno más de los miembros del clan de los Mosquera de Popayán pero, en este caso, fiel a la corona española y que había venido ocupando una larga sucesión de cargos públicos en ambos lados del atlántico. Vino a la España peninsular como diputado de las Cortes de Cádiz y ya no volvería más a su tierra natal. En 1.812 era nada menos que el presidente de la Regencia del Reino cuando se ratificó la primera constitución, “La Pepa”. Pese a estos antecedentes, y por su lealtad a la corona, fue recompensado por Fernando VII con alguna condecoración y, sobre todo, con el nombramiento de miembro del Consejo de Indias. Allí permaneció hasta su muerte en 1830[12]. Mientras, y en su país natal, dos de sus sobrinos llegarían a ser presidentes de la nueva república de Colombia. Uno de ellos, Tomás Cipriano Ignacio María de Mosquera-Figueroa y Arboleda-Salazar, sería varias veces aliado y otras muchas veces contrincante del otro presidente ya mencionado, José María Obando, el medio sobrino de Francisco Mariano, el hijo de su hermanastra Ana María Crespo.
A partir de 1.793 desarrolló Francisco Mariano una carrera como abogado[13]. Fue también fiscal y juez. Lo era de 1ª instancia en Málaga en 1.813 y 1.814 (PARES).
En 1815 su carrera profesional dio un vuelco y, sin prueba alguna al respecto, es fácil pensar que el vuelco se debió a alguna clase de intervención de Joaquín de Mosquera. Y así, entre 1.815 y 1.825, es posible encontrarlo en el Consejo de Indias, como fiscal en lo relativo a Perú. Fue después fiscal del Juzgado de la Dirección General de la Real Armada en Madrid (1.826) y, finalmente, Auditor honorario de Marina.
Su rastro se pierde a partir de 1.829, cuando ya contaría con 68 años de edad.
Genealogía.
Utilizando como fuente principal el expediente citado puede recogerse que:
Fue el padre de Francisco Mariano Pedro López Crespo de Bustamante (16.9.1735, Colindres, Laredo, Santander – 29.1.1.770, Popayán), hidalgo, que marchó joven a las Indias. Casó en Popayán el 12.1.1761. Falleció asesinado en Popayán el 29.1.1770.
Fue su madre Dionisia Francisca Mosquera y Bonilla (9.10.1.744, Popayán – 1.804, Corinto, Cauca) cuyo padrino de bautismo fue Juan Francisco Eguizábal.
Fue su abuelo paterno Pedro López Bustamante (28.8.1.705, Colindres, Laredo, Santander - ?) hidalgo. Casó en Colindres el 12.2.1730.
Fue su abuela paterna Antonia María Crespo Fernández Madrazo (17.1.1.703, San Pantaleón, Santander - ?). Hija de Santiago Crespo Revuelta, hidalgo, y Francisca Fernández Madrazo.
Fue su bisabuelo paterno Pedro López García (¿, Laredo, Santander - ?), hidalgo. Hijo de Lorenzo López de Salazar y Antonia García, nieto de Juan López de Salazar y María López, vecinos del lugar de Torme, Villarcayo, Burgos.
Fue su bisabuela paterna Manuela de Bustamante Rocillo (¿, Laredo, Santander - ?). Casó en Colindres el 6.9.1705
Su genealogía materna está disponible en diferentes versiones en la red. En resumen:
Fue su abuelo materno el Capitán Francisco Javier de Mosquera y Figueroa (4.12.1.704, Popayán - ?, Popayán), de igual nombre que el capitán conquistador del siglo XVI, hijo de Nicolás de Mosquera y Silva y doña Alfonsa de Sarria y Velasco. Casado en Popayán el 8.12.1.739, con Gertrudis Bonilla y Delgado Hurtado (¿ , Popayán - ?), hija de Gregorio de Bonilla Delgado y Belalcázar (¿, Popayán – 1728, Popayán) y María Hurtado del Águila (¿, Popayán – 1731, Popayán), que casaron en Popayán el 8.11.1705.
Madre y tíos maternos Francisco fueron:
1. Francisco de Mosquera y Bonilla, presbítero.
2. Ignacio de Mosquera y Bonilla
3. José Joaquín Mosquera y Bonilla
4. Joaquina de Mosquera y Bonilla
5. Dionisia Francisca Mosquera y Bonilla
6. Rosalía Mosquera y Bonilla
7. María Lucía Mosquera y Bonilla
8. María Teresa Mosquera y Bonilla
9. Antonia Mosquera y Bonilla
10. María Ana Mosquera y Bonilla
En 1788, María Rita de Mosquera aparece en el expediente como viuda de Juan Francisco de Eguizabal. Declara que tiene 74 años y que tiene presente la boda entre el capitán Francisco Javier de Mosquera y Gertrudis de Bonilla, y que ha conocido a todos los hijos e hijas del mismo. Y que su marido fue padrino de Dionisia Francisca Mosquera nacida en octubre de 1.744.
En este misma fecha, 1.788, también había fallecido el capitán Javier de Mosquera, mientras que continuaba viva su mujer Gertrudis Bonilla. Lo afirma su cuñado Nicolás Cayetano González, también concuñado de Juan Francisco de Eguizabal que fue el padrino de Dionisia Francisca Mosquera.
Compareció también la propia Gertrudis Bonilla, con más de 63 años, ratificando ser concuñada de Juan Francisco de Eguizabal.
[1] Debe tener gran interés el Expediente Personal del Fiscal Francisco Mariano López de Bustamante Mosquera 1813-1826 que se conserva en el Archivo Histórico Nacional. Referencia: ES.28079.AHN // FC-Mº_JUSTICIA_MAG_JUECES, 4546, Exp.4626.
[2] Dionisia era descendiente por una vía u otra de los nueve capitanes conquistadores, como también del propio adelantado Sebastián de Belalcázar, primer gobernador de Poyotá.
[3] Puede también consultarse: Miguel Wenceslao Quintero Guzmán, El linaje de los Mosquera y Figueroa de Colombia, ponencia de la XVII Reunión Americana de Genealogía, 2011. Antonio Olano, Popayán en la Colonia, BOSQUEJO HISTÓRICO de la Gobernación y de la ciudad de Popayán en los siglos XVII y XVIII, Popayán, Imprenta Oficial, 1910.
Llama la atención que entre los apellidos que se avecinaron en Poyotá, y que se citan en estos trabajos, se encuentran algunos que guardan relación con Vélez Málaga, como es el caso de Rengifo y Lasso de la Vega. Aceptando dos hechos. Primero que la población de entonces era muy reducida y que todos descendemos, en definitiva, de ese pequeño colectivo. Y, segundo, que estos Rengifo o Lasso conformaron grandes familias que se abrieron enormemente, distribuyéndose por todos los territorios españoles, peninsulares o americanos.
[4] Existe igualmente un libro de este autor sobre el tema: Vicente Pérez Silva, Dionisia de Mosquera: amazona de la crueldad: relato de un crimen pasional del siglo XVIII, Santafé de Bogotá, Ediciones Temas de Hoy, 1997.
[5] En algunos relatos fabulados de esta historia el cura es llamado Lorenzo Mosquera.
[6] Puede citarse: “Don José Manuel González del Valle y Silva, vecino de Caloto, fallecido en la hacienda de García el 15 de junio de 1816. Casó en la vice-parroquia de García, jurisdicción de Caloto, el 4 de noviembre de 1772 con su parienta doña Dionisia de Mosquera Figueroa y Bonilla, viuda del español don Pedro López Crespo de Bustamante, protagonista del escándalo motivado por el asesinato de Crespo a manos suyas y de su amante don Pedro García de Lemos y Ante, hija legítima de don Francisco Javier de Mosquera y Figueroa y doña Gertrudis Bonilla Delgado. De este matrimonio nacieron 3 hijos”. Miguel Wenceslao Quintero Guzmán (2010): “Los Silva en la antigua gobernación de Popayán”, ARAMHG, XIII. https://mail.ramhg.es/images/stories/pdf/anales/13_2010/06_quintero.pdf
[7] Relato recogido en el sumario de la causa y transcrito en: Jesús Iván Sánchez y Andrés Felipe Troyano (2010): Crímenes y criminales. Procesos judiciales en la Ciudad de Popayán, Nueva Granada (1770-1810), Probiota. Serie Técnica Y Didáctica.
[8] Se cita con este nombre a un capitán de caballería, corregidor y justicia mayor en 1.753 en Bailén (PARES).
[9] Uno de los factores que colaboró a poner fin a la primera guerra carlista, simbolizado en el famoso convenio y abrazo de Vergara, fue el reconocimiento de los grados alcanzados por los militares sublevados: Art. 2°. Serán reconocidos los empleos, grados y condecoraciones de los generales, jefes y oficiales, y demás individuos dependientes del ejército del mando del teniente general Don Rafael Maroto, quien presentará las relaciones con expresión de las armas a que pertenecen, quedando en libertad de continuar sirviendo y defendiendo la Constitución de 1837, el trono de Isabel II y la Regencia de su Augusta Madre, o bien retirarse a sus casas los que no quieran seguir con las armas en la mano.
En 1847 Francisco López aparece destinado con el grado de coronel en la Dirección General de Caballería. Escalafón de Caballería 1850.
[10] Citado en: Matías Fernández García: Parroquias Madrileñas de San Martin y San Pedro El Real, Algunos personajes de su archivo, Ed. Caparrós, 2004.
[11] Existe una abundante bibliografía sobre Joaquín Mosquera. Destaco: Carlos Arnulfo Rojas Salazar (2014): "Un Realista Neogranadino: Don Joaquín Mosquera Figueroa", Rev. hist. educ. latinoam - Vol. 16 No. 23, julio - diciembre. Existe parentesco entre Joaquín y Francisco Mariano que el interesado puede encontrar sin gran dificultad en páginas genealógicas de la red.
[12] Fue cesado temporalmente durante el Trienio Liberal, conservando una pensión.
[13] En la Guía de Litigantes, Madrid, Imprenta Fuentenebro, aparece en 1818 con despacho o residencia en Calle del Príncipe 14, en 1.820 en la Calle de Jacometrezo 18 y en las de 1.826 a 1.829 en la Plaza de las Descalzas, casa de Villena.
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José Rengifo Ruiz de la Fuente marchó a Quito de la mano de su paisano Juan José de Villalengua. José aparece también como José Vázquez Rengifo, recuperando un Vázquez que ya estaba en desuso entre sus familiares. Los Rengifo podrían ser considerados parte de lo que algún autor ha denominado oligarquía o nobleza sin título de la ciudad de Vélez Málaga.
(Puede verse a estos efectos: Pilar Pezzi Cristóbal, Los fundamentos de la nobleza en Vélez-Málaga. Los paradigmas de un modelo nobiliario sin nobleza, Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia, 28, 2006, 457-475).
Hacia 1615, Juan Vázquez Rengifo había escrito “Grandezas de la ciudad de Vélez y hechos notables de sus naturales”, libro que desapareció y que se dio por perdido pero que, milagrosamente, reapareció y ha sido publicado por el ayuntamiento de aquella ciudad. La obra, está acompañado de valiosos comentarios y de una adecuada nota genealógica. Se sabe así que este Juan Vázquez Rengifo nació en Ávila y que, siendo segundón, marchó a Vélez buscando fortuna. Luchó en la guerra contra los moriscos realizando el oficio de soldado, para pasar a ser después escribano en Vélez Málaga. Entre los posteriores Rengifo, que son muchos, seguimos encontrando a militares, escribanos y, también, a regidores o a sacerdotes beneficiados de las iglesias de la ciudad.
(Juan Vázquez Regifo, Grandezas de la ciudad de Vélez y hechos notables de sus naturales, 1615. Reeditado en 1998 bajo la edición de Joaquín Novella Román y Ángel Pérez Pascual, Ayuntamiento de Vélez Málaga, Vélez).
José Rengifo, fue hijo de Lorenzo Rengifo Renfigo y Ana Ruiz de la Fuente. En su testamento, otorgado en Vélez en 1789, Lorenzo indicaba que fue padre de cuatro hijos de los cuales “José, se haya ausente en los reinos de Indias como teniente coronel y contador general de Quito”.
1.789 Vázquez Rengifo. AHPM. P5047. Testamento. 16.5.1789. Lorenzo Rengifo, vecino de Vélez, hijo de Pedro Rengifo y Luisa Rengifo, difuntos. Mando 50 misas por mi alma, con limosna de 2 reales... Declaro estar casado con Ana Ruiz de la Fuente, hija de Juan Ruiz de la Fuente y de Luisa Vara ¿?, difuntos, naturales de Vélez, con la que tuve a Antonio, José, que se haya ausente en los reinos de Indias como teniente coronel y contador general de Quito, María del Rosario y Antonia Rengifo Ruiz de la Fuente, casada con José Díaz.
Luis Rengifo Aragonés mi compadre, beneficiado de la parroquia de S. Juan Bautista, le estoy en deber 2.400 reales.
Nombro albacea a Luis Rengifo Aragonés, Pedro Membiela y Antonio Rengifo, mi hijo.
Nombro herederos a mis hijos y a mi mujer. Testigo Luis Rengifo Mercado, José Salido y Villegas y José Espinar y Santiago.
El profesor ecuatoriano Carlos Freile ha indicado que José Rengifo llegó a Quito muy joven, en 1774 (por su amistad como ya se ha dicho con Juan José de Villalengua).
(Carlos E. Freile G., La Iglesia ante la situación colonial, Centro de Estudios Políticos y Sociales Lic. Luis E. Robles Plaza, Ediciones Abya-Yala 2003. )
Pensando probablemente que su estancia sería temporal, mantuvo contacto con su familia, enviando a su padre fondos para que adquiriera viñedos en el Pago de Valdeinfieros de Vélez. Años después, en 1.795, cuando ya se había casado en Quito y echado raíces, otorgó un poder a su hermano Juan, vecino de Málaga, donde, aunque se reservaba la propiedad de aquellas viñas, cedía su usufructo a sus padres y tras su fallecimiento, a sus hermanos.
1784. PARES. AGI. Código de referencia: ES.41091.AGI/24//QUITO,242,N.142
Carta nº 524 de D. Juan José de Villalengua a D. José de Gálvez remitiendo testimonio de las diligencias seguidas a instancia de D. José Rengifo, contador de tributos, solicitando se entregue a sus padres, residentes en Vélez Málaga, cierta cantidad que tiene consignada para éste fin.
Poder especial.
Poder especial en la ciudad de San Francisco de Quito a primero de diciembre de 1795.
Ante mí el escribano de Su Majestad y testigos compareció don José Rengifo contador general del Real Ramo de Tributos de esta capital, a quien doy fe conozco, y otorga que da todo su poder como por derecho se requiere a su hermano don Juan Vázquez Rengifo, vecino de la ciudad de Málaga en el reino de Andalucía baja en España. Para que en nombre del otorgante tome posesión de unas viñas situadas en el pago de Valdeinfiernos, jurisdicción de Vélez Málaga, propias del otorgante por haber sido de su padre legítimo don Lorenzo Rengifo, que las tuvo y compró con el dinero que él otorgante le remitió de estos reinos de América según consta en su última disposición testamentaria.
Y que tomada posesión de dichas viñas, el expresado don Juan Vázquez Rengifo deje su usufructo a su señora madre del otorgante doña Ana Luisa de la Fuente y Vara, vecina de la propia ciudad de Vélez-Málaga, y que las goce hasta su muerte. Y, a continuación, disfrutarán el mismo usufructo los tres hermanos del otorgante que son don Antonio, doña Antonia, y doña María del Rosario, por ser así la voluntad del otorgante quién reserva en sí la propiedad de las dichas viñas.
Testigos don José Vivero, D. Vicente Ferán y Juan Ribera.
Existe variada documentación sobre la estancia de José Rengifo en Ecuador, tanto en el Archivo General de Indias, como en archivos ecuatorianos. Su estudio, sin embargo, escapa de los objetivos de esta reseña. Si cabe citar, sin embargo, algunos de ellos.
Existe así constancia de su nombramiento como contador del Ramo de Tributos de Quito en 1779. Y aparece también en un Estado de la Real Hacienda de Quito de 1783. En el mismo, Juan José de Villalengua aparece como Presidente y Regente, y José Rengifo como contador.
1779. PARES. AGI. Código de referencia: ES.41091.AGI/24//QUITO,240,N.27
Sobre el ramo de tributos del corregimiento de Quito. Carta nº 71 de José García de León y Pizarro a D. José de Gálvez dando cuenta de lo que ha llevado a cabo en lo referente al ramo de tributos del corregimiento de Quito, y los nombramientos de administrador, en la persona de Baltasar Carriedo y Arce y de contador en José Rengifo.
L.6 folios 143-151,” ANHC.
1783 Estado Político, Militar y de Real Hacienda de la Provincia de Quito.
1 Presidente, Regente, Comandte. General el sor. D. Juan Josef de Villalengua y Marfil
Administraciones Generales
De tributos
Contaduría principal del Ramo de tributos
Contador D. Josef Rengifo pr. el sr. Fiscal Genl. en 21, de Febrero de 1779.
En 1784 fue nombrado administrador de tributos de San Miguel de Ibarra, volviendo ese mismo año a Quito al ser nombrado Contador General de Tributos.
1784. PARES. AGI. Código de referencia: ES.41091.AGI/24//QUITO,242,N.114
Nombramiento de D. José Vázquez Rengifo. Carta nº 497 de D. Juan José de Villalengua a D. José de Gálvez dando cuenta del nombramiento de D. José Vázquez Rengifo como administrador de tributos del partido de San Miguel de Ibarra, por ascenso de D. Ignacio Barrero a la de Riobamba.
1784. PARES. AGI. Código de referencia: ES.41091.AGI/24//QUITO,244,N.49.
Título para José Vázquez Rengifo. Carta nº 702 de D. Juan José de Villalengua a D. José de Gálvez dando cuenta con testimonio de lo que ha llevado a cabo en cuanto a poner en posesión de su cargo de contador general de tributos D. José Vázquez Rengifo, una vez otorgadas las fianzas correspondientes.
1787. PARES. AGI. Código de referencia: ES.41091.AGI/24//QUITO,245,N.58
Pago de salario a José Vázquez Rengifo. Carta nº 802 de D. Juan José de Villalengua al Marqués de Sonora avisando el recibo de la orden de que se satisfaga al contador de tributos de Quito, José Vázquez Rengifo, el sueldo asignado.
En 1793 por razones que se nos escapan ingresó en prisión.
1793 PARES. AGI. Código de referencia: ES.41091.AGI/24//QUITO,343,N.8.
Petición de D. Felipe Ramón de Alegría y Funel. Expediente en que D. Felipe Ramón Alegría y Funel, gobernador interino de la provincia de los Quijos, solicita se le relaje la prisión que sufre por falte de buena fe del contador de tributos de Quito, D. José Rengifo.
1793 PARES. AGI. Código de referencia: ES.41091.AGI/24//QUITO,346,N.55
Pesquisa de D. José Vázquez Rengifo. Expediente en que D. Matías López Escudero, D. Eugenio Arteaga, D. Salvador Pedrosa, D. Antonio Marcos, D. Mariano José Ruiloba, Dª María Ignacia Echegaray, Dª Francisca Rojas, Dª Ana Cañarte, D. Manuel Perfecto de San Andrés, D. Manuel Lopez Moncayo y D. Pedro Monteserín, todos vecinos de la ciudad de Cuenca, se quejan de la pesquisa que está siguiendo en aquella ciudad D. José Vázquez Rengifo a instancia del obispo.
Además de su cargo como contador o administrador, José Rengifo ejerció como oficial de la milicia de lo que ha quedado algún rastro documental. En 1815, inició un proceso que el archivero define así: “Sumario iniciado por el coronel de milicias don José Vásquez Rengifo, administrador de tributos de Quito y sus cinco leguas, para castigar a un grupo de vecinos de Puembo que agredieron a los soldados y liberaron a Casimiro Mejía, quien había estado burlándose de los milicianos. La suspicacia de la autoridad le hizo ver el hecho como una insurrección”.
1788. PARES. AGI. Código de referencia ES.41091.AGI/24//QUITO,246,N.42.
Queja de D. José Rengifo. Carta nº 54 de Juan José Villalengua a D. Antonio Valdés y Bazán remitiendo una instancia y tres documentos de D. José Rengifo, teniente coronel de infantería del corregimiento de Chimbo, quejándose de la actuación de D. Anastasio Cejudo, inspector de las tropas del reino.
Contenido: Sumario iniciado por el coronel de milicias don José Vásquez Rengifo, administrador de tributos de Quito y sus cinco leguas, para castigar a un grupo de vecinos de Puembo que agredieron a los soldados y liberaron a Casimiro Mejía, quien había estado burlándose de los milicianos. La suspicacia de la autoridad le hizo ver el hecho como una insurrección.
Caja no. 225 Expediente: 20 Lugar: Tumbaco Fecha: 26 de septiembre de 1815 / No. de folios: 11
Y es que, efectivamente, José Rengifo debió mantener posiciones realistas oponiéndose tanto a independistas como a reformadores ilustrados. El ya citado profesor Freile, dice de él que era “el eje oculto de los enemigos de Eugenio Espejo” (opus cit. página 192), siendo este Francisco Javier Eugenio Santa Cruz y Espejo un célebre médico y pensador ilustrado, defensor de los indígenas, inspirador o “prócer de la independencia de Ecuador”.
En 1813, y al amparo de la Constitución de Cádiz de 1812, se celebraron en Ecuador unas elecciones municipales donde consta que José Renfigo salió elegido por Chimbacalle, hoy barrio de Quito. En la lista donde figura, se acompaña a estos elegidos con alguna información, generalmente su oficio, pero en muchos casos se añade una nota sobre su fidelidad a la corona. De esta manera, muchos de ellos son tildados de “insurgente”, pero en el caso de Rengifo, significativamente se añade “perseguido por los insurgentes”.
(Jaime E. Rodríguez Las primeras elecciones constitucionales en el Reino de Quito, 1809-1814 y 1821-1822, Procesos, Revista Ecuatoriana de Historia, No. 14, 1999. Corporación Editora Nacional).
Un último un dato apunta a que José Rengifo marchó finalmente a vivir a Cuenca ya que allí, en 1819, el gobernador Juan López-Tormaleo y Teijeiro lo nombró albacea de su testamento. Se añade que José era Administrador de Tributos de esa provincia.
1819. Cuenca en cinco días del mes de abril de mil ochocientos diecinueve años. Juan López Tormaleo, gobernador de Cuenca, nombra albacea en su testamento a José Vázquez Rengifo, administrador de Tributos de esa provincia.
Archivo Nacional de Historia de Cuenca. ANH/C, “Testamento de Juan López Tormaleo,” ANHC.
En lo que se refiere a su vida privada, hay que resaltar la disparatada boda que realizó José Rengifo, rapto incluido, del que sólo puedo escapar sin consecuencias por su amistad con las autoridades civiles que le apoyaban. Se relatan así los hechos: El provisor de Quito “había casado a José Rengifo, Contador de los Reales Tributos, con Doña Manuela Esparza, huérfana noble, a quien el obispo auxiliaba con 10 pesos mensuales de ayuda, sin la licencia real necesaria por ser el contrayente funcionario público. La novia vivía recogida en el Monasterio de Conceptas, Rengifo pidió al Obispo que le dispensara de las proclamas, lo cual no hizo por la mencionada falta de licencia. A la noche Rengifo sacó a Manuela del convento y el Provisor los casó sin cumplir los requisitos legales. Acerca del protagonista escribió el Obispo: El Don José Rengifo tiene muchos amigos y en esta ciudad son muy pocos y muy raros los amantes de la verdad y justicia” (Freile, opus cit. p. 120).
En el Archivo General de Indias se ha conservado la prolija documentación que se generó después para autorizar, a posteriori, la boda. En realidad, las bodas sin autorización real no eran excepcionales, pero si las circunstancias tan pintorescas de ésta.
1793. PARES. AGI. Código de referencia: ES.41091.AGI/22//ESTADO,57,N.3
Virrey Santa Fé recomendando a José Rengifo. Carta nº 244 del virrey de Santa Fé, José de Ezpeleta, al conde de Lerena, dirigiéndole una instancia de José Rengifo, contador general de tributos de Quito, e informándola favorablemente.- Acompaña:
Instancia citada de José de Rengifo, contador general del Ramo Real de Tributos de la provincia de Quito, solicitando el permiso de S.M. para contraer matrimonio con Manuela Esparza, acompañando documentos que justifican la legitimidad de ésta. (Quito, 3 febrero).- Anexos: Cuatro documentos numerados 1 a 4, que acreditan la legitimidad y nobleza de Manuela Esparza (Quito 30 enero).- Corren unidos: Nota de Secretaría remitiendo los documentos antecedentes (Santa Fé 19 marzo). Con resolución marginal y al pie. a) Minuta de oficio al virrey de Santa Fé, comunicándole ha concedido licencia S.M. a José Rengifo, para casarse con Manuela Esparza (Madrid 15 julio). b) Nota de Secretaría, continuación de la antecedente, en que expresa haberse recibido dos cartas, nºs. 273 y 274, del virrey, José de Ezpeleta, fechas 19 junio y 19 de septiembre de 1792, en las que acompaña documentos que acreditan haberse casado el contador general de Tributos de Quito, antes de haber recibido la real licencia para contraer matrimonio. Con informe marginal y resolución al pie (3 febrero 1793). c) Anexo: Minuta de oficio al marqués de Bajamar expresándole se le envían las dos cartas del virrey anteriormente citadas (Aranjuez 3 febrero 1793). d) Informe del Consejo de Indias, continuación de la nota de Secretaría antecedente, expresando sería propio de la benignidad del rey, dispensar al contador general de Tributos de Quito, José Rengifo, el defecto de haber verificado su matrimonio con Manuela Esparza antes de que se recibiese la real licencia que tenía pedida (s.l. 14 marzo 1793). Con resolución marginal. Corre unida: e) Minuta de oficio al virrey de Santa Fé comunicándole que S.M. ha dispensado a José Rengifo, el defecto en que ha incurrido al verificar su matrimonio antes de recibir la real licencia que tenía pedida (Aranjuez 16 abril 1793).
Por último, también en un archivo, pero en esta ocasión de Quito, se encuentra un documento con el título: “Expediente del teniente coronel José Vásquez Rengifo, Administrador de la Renta Única de Contribución de Quito, con la información de sus méritos y servicio para que se la haga conocer a Su Majestad”. Sin duda su lectura sería de gran interés para profundizar en el conocimiento de este singular personaje.
Contenido: Expediente del teniente coronel José Vásquez Rengifo, Administrador de la Renta Única de Contribución de Quito, con la información de sus méritos y servicio para que se la haga conocer a Su Majestad. Gobierno 1818-1819, Caja no. 75, Expediente: 25, Lugar: Quito, Fecha: 18 de mayo de 1819 / No. de folios: 36
El matrimonio de José Rengifo y Manuela Esparza tuvo al menos, dos hijas, Josefa y Nicolasa, que prosiguieron su vida en Ecuador.
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En 1765 Juan del Barrio y Valle inició en la Chancillería de Granada pleito para su reconocimiento como hijodalgo y su posterior traslado a la villa de Iznate donde residía. Juan había nacido en la ciudad de Málaga el 9/7/1720, siendo hijo de Francisco del Barrio Valle, natura de Valle de Mena, en Burgos, y de Salvador Cortés Ramírez. Esta familia se había trasladado a vivir a Málaga y después a Iznate por razones que no se conocen. Y habían adquirido allí un lagar donde Francisco falleció en 1753.
(Real Chancillería de Granada. Expediente 1765, ES.18087/2.C14838, C14838-010), ver un resumen en documentos.
Juan del Barrio casó con Teresa González Sáenz, con la que tuvo, al menos, 7 hijos. En 28.3.1778 Juan fue autorizado a partir para Guatemala para ocupar allí su puesto como Director General de la Renta del Tabaco. Viajó en compañía de dos de sus hijos José y Juan, además de dos criados, Antonio Ramírez y Manuel de Santamaría. Llegado a su destino, acudió a un escribano para dar poder a su mujer y a un hijo de nombre Francisco, presbítero, que habían quedado en Málaga, para que pudieran administrar sus bienes.
Poder. Juan del Barrio. Nueva Guatemala a 3/10/1778. Compareció Juan del Barrio, Director General de la Renta del Tabaco de este reino, y dijo que da poder a su mujer Doña Teresa González, vecina de la ciudad de Vélez Málaga, y en su falta a su hijo Francisco, presbítero domiciliado en aquel obispado, y en ausencia de ambos en D. José de Escalera, procurador de la ciudad de Vélez, para que administren los bienes que allí tiene.
PARES: ES.41091.AGI//CONTRATACION,5524,N.1,R.21
En 1789 Juan del Barrio otorgó su testamento indicando que había tenido varios hijos de los que aún vivían siete. Entre los varones ya no se citaba al sacerdote Francisco, que debió haber fallecido. Si se nombraba a José, abogado que vivía en Guatemala, sobre el que ahora se volverá, y para Juan, que había partido a Honduras, destinado con el rango de oficial al regimiento fijo de la ciudad de Comayagua. Sus hijas, Ana María, Doña Salvadora, Doña Antonia, Doña Josefa y Doña Gertrudis, residían en Málaga.
Nombraba como albaceas a su hijo José y a un sobrino de nombre Francisco Díaz.
En 1804, el hijo y albacea, José, otorgaba poder para que sus hermanas pudieran tomar posesión de los bienes que habían quedado en Iznate. Por su parte, el otro albacea, Francisco Díaz Pérez, había otorgado su propio testamento muy poco después del de su tío Juan del Barrio, indicando en él que era natural de Iznate, hijo de don Gregorio Díaz y doña Antonia Pérez, ambos también del propio lugar. Añadía que era factor de la Renta de Tabacos, Pólvora y Naipes, estando al día con las cuentas de su trabajo. Finalmente, dudaba poder hacer la tarea de albacea con arreglo a los deseos de su tío, ya que se encontraba enfermo.
Poder para testar de D. Juan del Barrio.
Digo yo Don Juan del Barrio, Director General de la Real Renta del Tabaco de este Reino, natural de la Ciudad de Málaga en los Reinos de España, hijo legítimo de Don Francisco del Barrio, y de Doña Salvadora Cortés Ramírez, ya difuntos.
Doy mi poder, cuanto por derecho es necesario, a mi hijo Don Joseph del Barrio, Abogado de esta Real Audiencia, para que dentro los cuatro meses prevenidos por derecho o fuera de ellos por prorrogarle yo, otorgue mi testamento y finales disposición con arreglo a los comunicados que le tengo hechos.
Dejo el lugar y disposición de mi entierro al arbitrio de mis Albaceas.
Fui casado según orden de la Iglesia con Doña Teresa González, de cuyo matrimonio tuvimos varios hijos de los que solo viven siete que son los siguientes: Doña Ana María, Doña Salvadora, Doña Antonia, Doña Josefa y Doña Gertrudis, residentes en Málaga. Don José en esta Ciudad, y D. Juan en la de Comayagua (Honduras), en el Regimiento de Infantería fijo de este Reino, en que es oficial. A todos los que instituyo como universales herederos, mejorando como mejoro en el tercio y quinto de todos mis bienes a las expresadas mis hijas mujeres.
Nombro en consorcio con mi sobrino Don Francisco Díaz a mi hijo José como albaceas.
Nueva Guatemala, a 6/5/1789. Testigos Blas Martínez Mancilla, Antonio Colmenares y Luis Martínez Trujillo.
El testigo Luis Martínez Trujillo aparece como administrador del estanco de Pólvora y Naipes en el reino de Guatemala al menos entre 1802 a 1812. Por su parte, Antonio Colmenares aparece en 1777 como oficial tercero de la Contaduría Mayor de Guatemala. Recibe licencia para ir desde Cádiz a Honduras en compañía de su mujer Josefa Vela Carrasco y su hija de año y medio Francisca (PARES ES.41091.AGI//CONTRATACION,5523,N.2,R.14).
Poder. Nueva Guatemala a 3/8/1804, el Doctor Don José del Barrio, Abogado de esta Real Audiencia y Alcalde mayor del Partido de Chimaltenango en este reino, residente en esta y que doy fe conozco dijo: que por este Juzgado General de Ultramarinos se remataron los bienes muebles y raíces que quedaron por fallecimiento de su Padre Don Juan de Barrio, Director general que fue de la real renta del Tabaco, en el partido de Iznate, jurisdicción de la Ciudad de Vélez Málaga, y que habiéndose presentado sus hermanas consanguíneas Doña Antonia y Doña Gertrudis en solicitud de que se les diese posesión de dichos bienes, se decretó por el Juzgado de aquella ciudad que presentando poder suficiente para el caso, se providenciaría. Para ello otorga y confiere poder especial a las mismas Doña Antonia y Doña Gertrudis para tomar la indicada posesión de los bienes rematados, haciendo los requerimiento y todas las demás diligencias que se requiera como así mismo para compras, ventas, arrendamientos y otorgar cartas de pago.
Firma José del Barrio.
1789. Guatemala. Testamento de Francisco Díaz.
Yo Francisco Díaz natural de la villa de Iznate obispado de Málaga y residente en esta ciudad, hijo de don Gregorio Díaz, vecino que fue de dicha villa, ya difunto, y doña Antonia Pérez, del propio lugar, estando enfermo en cama de achaques que Dios Nuestro Señor ha sido servido enviarme, pero mi entero juicio memoria y entendimiento…
Es mi voluntad ser enterrado en la iglesia de San José en la parte y lugar que eligiesen mis albaceas… y que mi cuerpo sea amortajado con el hábito de San Francisco, por ser así mi voluntad.
Declaro por mis bienes todos los que concurrieren en una memoria que poseo donde manifestaré a sí mismo las deudas activas y pasivas.
Declaro ser factor de la renta de tabacos y administrador de la de pólvora y naipes y papel sellado en la provincia de San Salvador y tener rendidas las cuentas hasta fines de diciembre del año próximo pasado de 1788, para que conste.
Declaro ser albacea de don Juan del Barrio mi tío director general que fue del Real estanco de tabacos en cuyo cargo entré con beneficio de inventario. En el caso de que por mi enfermedad y muerte no pueda realizar dicha tarea la ejecutarán los demás nombrados albaceas.
Declaro no tener pendiente ninguna fianza, ni tener a mi cargo tutela ni depósito judicial ni extrajudicial por lo que pudieran tener mis bienes alguna responsabilidad.
Lo otorgó en la Nueva Guatemala a 29 de junio de 1789.
Testigos Domingo Landa, Juan Balcarer Natera.
José del Barrio González (1763, Vélez Málaga – 6/8/1824) estudió leyes en la Real y Pontificia universidad de San Carlos Borromeo de Guatemala, obteniendo su título en 1785. Ejerció como abogado y ocupó diversos cargos. En 1814 fue nombrado magistrado en la audiencia de Guatemala, puesto del que fue destituido a instancias del capitán general debido a sus íntimas conexiones con familias guatemaltecas, algunas de las cuales simpatizaban con la independencia.
José había casado con Mariana Gertrudis Larrazábal Arribillaga (3/2/1776, Guatemala – 7/12/1825, Guatemala), miembro de una importante familia local con raíces vasco navarras. Su cuñado Antonio, sacerdote, había sido diputado en las Cortes de Cádiz, mientras que otro de sus cuñados, José Ignacio, es citado como unos de los primeros firmantes en pro de la independencia.
Gertrudis y sus hermanos fueron hijos de Simón Larrazábal Gálvez, regidor del ayuntamiento de Guatemala y administrador de la Renta de Correos (hijo a su vez de Francisca de Gálvez del Corral, que fue hija de Bartolomé de Gálvez del Corral). Su apellido materno Gálvez provenía de Bartolomé de Gálvez del Corral, nacido en Málaga en 1659 y que había partido para Guatemala en 1667. Ejerció allí diferentes cargos militares y civiles hasta su fallecimiento ocurrido en 1715. Su padre, García Gálvez Carmona fue natural de Cártama, en la provincia de Málaga, pero descendía de una familia Gálvez originaria de Santaella en la provincia de Córdoba, al igual que ocurría con los Gálvez de Macharaviaya. Ambas familias Gálvez estarían emparentadas al descender ambas de Antón Gálvez, séptimo abuelo tanto para los Gálvez Gallardo de Macharaviaya como para su contemporáneo Simón Larrazábal Gálvez.
José del Barrio no sólo fue el albacea de su padre, sino que también aparece en el mismo cometido en el testamento de Bernardo Madrid Ortiz (ver la genealogía de los Madrid Ortiz), del que parece tener toda su confianza de acuerdo a lo que se lee en el mismo:
1791, reinado de Carlos IV, testamento de Bernardo Madrid Ortiz. Guatemala.
En el nombre de Dios Nuestro Señor Amén sépase que yo don D. Bernardo Madrid, natural de la villa de Macharaviaya, en los reinos de España, y administrador general de la Real renta de alcabalas de este reino, estando en cama gravemente enfermo de accidentes que Dios Nuestro Señor ha sido servido enviarme pero mi entero juicio memoria y entendimiento…
Otorgo que hago y ordeno mi testamento y última voluntad en la forma siguiente:
Primeramente encomiendo mi alma Dios Nuestro Señor que la crió y redimió con el infinito precio de la preciosísima sangre de Cristo y cuando su divina majestad fuese servido y llevarme de esta presente vida es mi voluntad sea sepultado en el Sagrario de esta santa Iglesia metropolitana que es mi parroquia en la forma en que lo dispusiera mi albacea, reservándolo a su dirección.
Declaro ser hijo de don José de Madrid y doña Manuela Ortiz, ya difuntos, residentes que fueron en dicha mi patria y que fui casado y velado según nuestra Santa Madre Iglesia con Doña Ana Cabrera, con la que tuve varios hijos que fallecieron, y sólo vive doña María Mercedes Madrid, mujer legítima que es de don Esteban en Melgar, que hoy residen en la provincia de Oaxaca en el reino de México. Declárola por tal mi hija legítima y de la referida mi difunta consorte para que conste.
Declaro que a don José del Barrio, abogado de esta Real Audiencia y vecino de esta ciudad, tengo comunicadas todas mis cosas, bienes, derechos y acciones y demás activos, a cuya manifestación que haga se estará como si yo lo hubiera expresado en este mi testamento, para cuya constancia lo manifiesto.
Y pagado que sea lo que debo, instituyo por mi única y universal heredera del remanente libre de mis bienes a la nominada mi hija María Mercedes para que lo goce con la bendición de Dios y la mía.
Para el cumplimiento de mi testamento digo y nombro por mi albacea y contador de bienes a don José del Barrio, con facultad de sustituirlo en persona a su satisfacción, y con celebración de inventarios y el poder necesario que use de este cargo todo el tiempo y necesiten aunque se haya pasado el año fatal que el derecho previene, que prorrogo.
Revoco y anulo otros testamentos y codicilos anteriores a éste.
Testigos José Ignacio Larrazábal, D. Tomás Moneda y D. Antonio ¿? de Toledo, de esta vecindad.
Nueva Guatemala de la Asunción (ciudad de Guatemala) a trece de Enero de 1796.
Nota: el testigo José Ignacio Larrazábal, debe ser José Ignacio Larrazábal Arribillaga, hermano de Gertrudis, mujer del albacea, José del Valle Barrio González.