Tiras una hormiga desde un décimo piso, cae 30 metros, llega al suelo, se levanta y se va andando. Y no es una hormiga con suerte, le pasa a cualquiera desde cualquier altura. La explicación de siempre es que pesa muy poco, pero pesar poco no salva a nadie. Quítale el aire y suéltalas a la vez la hormiga y tú, llegáis abajo igual de rápido a 87 kilómetros por hora las dos. El peso ni aparece en esa cuenta, con aire no. Con aire, la hormiga aterriza a 6 kilómetros y medio por hora y ese número no sube por mucho que subas el piso, andando deprisa vas más rápido que eso. O sea que, la velocidad a la que caes no la pone la altura, la pone tu tamaño. Y cuánto exactamente, mientras algo cae hay dos fuerzas peleando, el peso tira hacia abajo siempre igual, el aire empuja hacia arriba y empuja más, cuanto más deprisa vas. Cuando las dos se igualan, dejas de acelerar. Así que hazte el doble de largo,, el doble de ancho y el doble de alto, el peso va con el volumen por 2 por 2 y otra vez por 2. Por 8, el tamaño elevado al cubo, pero el aire no toca el volumen, el aire solo toca la sombra que le haces de frente. Y una sombra es una superficie 2 por 2. Por 4, el tamaño elevado al cuadrado, por eso crecer sale caro. Cada vez que doblas el tamaño, el peso se multiplica por 8 y la ayuda del aire solo por 4. El peso se adelanta y se adelanta más cada vez. Entonces, la velocidad a la que se empatan sale de dividir las dos cosas, peso partido por sombra, el cubo entre el cuadrado 3 - 2 queda 1 queda el tamaño pelado, pero eso es la velocidad al cuadrado porque el aire frena con el cuadrado de la velocidad. Así que a la velocidad le toca la mitad de ese uno. La raiz cuadrada del tamaño 1/2 y un medio es un exponente lentísimo, coge esa hormiga y hazla 1000 veces más grande sin tocarle la forma, 4 metros, 2 toneladas, 1000 veces más grande y solo 31 veces más rápida al caer, 210 por hora lo que cae un paracaidista, pero ir despacio por sí solo no salva a nadie. Lo que te rompe no es la altura de la que sales, es la velocidad a la que llegas. La altura solo cuenta mientras sigas acelerando y una hormiga deja de acelerar enseguida, a los 30 centimetros ya va al 90% de su tope y a los 70 va al 99 desde ahí caer 30 metros más no le añade nada. Tú tardas medio kilómetro en llegar a tu tope. Así que caiga desde donde caiga la hormiga llega al suelo como si se hubiera dejado caer desde 17 centímetros, tú llegas como desde 140 metros, 800 veces más golpe y el material que lo aguanta es el mismo.
Esa comparación ya estaba hecha hace 100 años y con animales de verdad, un biologo la escribió en 1926, en una frase que no ha mejorado nadie. Tira un ratón por un pozo de mina de casi un kilómetro, llega abajo, se lleva un susto y se marcha andando, una rata muere, un hombre se rompe, un caballo salpica. El mismo pozo, el mismo suelo, lo único que cambia es el tamaño del que cae, y la cuenta que puso debajo es esta misma, divide un animal por 10 de largo, de ancho y de alto. Su peso baja 1000 veces, su superficie baja sólo 100, le queda 10 veces más aire por cada gramo. Un caballo no es un ratón agrandado tiene los huesos mucho más gruesos y los tiene por esto. Vuelve, la hormiga del décimo piso, sale de la ventana parada, en 30 centímetros ya va a 6 y medio y así se pasa los 30 metros que le quedan. Porque el golpe de una caída no lo pone la altura lo pone el tamaño del que cae con exponente 1 la mitad de grande es la mitad de golpe. La hormiga no sobrevive a la caída, es que para ella no ha habido caída.