El texto se define como la unidad máxima de comunicación: nos comunicamos mediante textos, que pueden ser orales o escritos y más o menos extensos, pues un saludo (p. ej., decirle ¡Hola! a alguien que va por la acera de enfrente) y una novela (p. ej., el Quijote) son textos. Por tanto, la extensión del texto es variable, no se requiere una extensión mínima, lo cual determina que, en ocasiones, hay textos más breves que enunciados (recordemos que el enunciado se define como la unidad mínima de comunicación: frases y oraciones).
Otro rasgos del texto es la intencionalidad: cuando emitimos un texto, tenemos una intención, una finalidad. En este sentido, recordemos que hay una clasificación de los textos que los diferencia en función de la intención del emisor y que podemos recordar con la regla mnemotécnica DNADIE (descriptivos, narrativos, argumentativos, dialogados, instructivos, expositivos).
Los textos se caracterizan por poseer tres propiedades fundamentales: coherencia, cohesión y adecuación.
Un texto es coherente cuando cumple con los siguientes requisitos:
Tiene sentido, porque no hay contradicciones (principio de no contradicción) ni incongruencias, y porque respeta los principios de la lógica.
Trata un solo tema (esto se denomina unidad temática). Un texto debe tratar un único tema. No sería coherente un texto que trate sobre videojuegos y, en un momento determinado, comience a tratar cuestiones relativas a la célula. El tema textual se desarrolla mediante diversos aspectos o ideas principales, todas las cuales deben depender de ese tema; a su vez, cada idea principal se puede desarrollar mediante otras ideas secundarias, y así sucesivamente, según la extensión del texto.
Todos los enunciados tienen relación (principio de relación), es decir, sus significados tienen relaciones lógicas (de causa, de consecuencia, de implicación, de adición, de contraposición, de rectificación, etc.)
La información progresa (progresión temática tema-rema), esto es, el tema se desarrolla mediante ampliaciones significativas, de modo que, constantemente, se debe añadir información a lo dicho. No tendría sentido un texto que constantemente repita lo mismo. Vamos a comparar dos textos:
Texto 1
Los videojuegos me gustan mucho porque me divierto cuando juego. Cada vez que me pongo a jugar, me lo paso muy bien, porque me encanta jugar a los videojuegos, por eso siempre me divierto cuando estoy con la consola y solo quiero jugar a los videojuegos.
Texto 2
Los videojuegos me gustan porque me divierto mucho cuando tengo que superar las pruebas u obstáculos que hay en el camino del personaje. Cada vez que me pongo a jugar, me preparo para meterme en la piel del personaje, de forma que sufro un poco, pero también me lo paso genial compitiendo con otros jugadores.
Como vemos, en el texto 1 se repite constantemente la misma información: es un texto incoherente (la diversión, la diversión, la diversión, la diversión). Sin embargo, en el texto 2 sí que añade informaciones nuevas (diversión, superación de pruebas, el personaje, las emociones, la competición).
Podemos profundizar en esta propiedad que hemos enunciado de forma general y abordar las clases de coherencia. En este sentido, podemos diferenciar:
Coherencia global
Coherencia interna
Coherencia pragmática
No obstante, en algunos libros se habla de coherencia estructural y de coherencia local. Vamos a ver todas estas distinciones.
1.2.1. Un texto tiene coherencia global si trata un único tema y puede resumirse o esquematizarse. Esta es la prueba que nos permite determinar si un texto tiene o no coherencia global, pues ello implica que el texto tiene las ideas organizadas. Observa que el Texto 1 no puede resumirse; sin embargo, el Texto 2, sí.
1.2.2. Un texto tiene coherencia interna cuando se repiten significados que pertenecen a un mismo ámbito de significación. P. ej., si un texto trata sobre videojuegos, usará palabras cuyos significados pertenezcan a ese ámbito semántico (consola, jugador, pruebas, mandos, pantallas, puntos, etc.), y quizá use palabras que pertenezcan a otro ámbito pero que dependan del anterior (si se ocupa de videojuegos de fútbol, usará palabras como portero, delantero, balón, semifinales, etc.). Esa repetición de unidades de significado se denomina isotopía, y permite que haya líneas de lectura uniformes en el texto.
1.2.3. Un texto tiene coherencia pragmática si cumple una serie de condiciones que tienen que ver con la puesta en marcha del proceso comunicativo: se puede adscribir a un determinado género (género literario, medios de comunicación: de opinión o de información, etc.) y tiene indicadores que permiten establecer, en la comunicación entre interlocutores, cómo ha de interpretarse el mensaje: si es serio, si es broma, si es irónico...
1.2.4. Un texto tiene coherencia estructural si está correctamente organizado, para lo cual debe haber un adecuado desarrollo temático y una ordenación lógica de los aspectos que conforman el tema. Esto permite dividir el texto en partes (p. ej., introducción, desarrollo, cierre).
1.2.5. Un texto tiene coherencia local si responde a los principios fundamentales de la lógica y si lo que dice se corresponde con las leyes que rigen nuestro mundo (o de un mundo posible, en caso de ser literario).
Todo texto, para ser coherente, debe tratar un único tema, y usamos este término en el sentido de asunto: un texto se ocupa de desarrollar un asunto. Para ello, el texto comienza de una información conocida para el interlocutor: esta información compartida se denomina TEMA, frente a la información nueva que aporta el emisor y que desconocía el receptor, que se denomina REMA.
Esta progresión, esto es, este avance informativo del texto, es condición indispensable para la coherencia, y puede responder a diferentes esquemas de organización:
1.3.1. Progresión de tema constante o único: El texto parte de un tema (una información conocida) y añade remas (informaciones nuevas). Por ejemplo, imaginemos que vamos a hablar de un embalse que hay cerca de nuestras casas:
El embalse ha sufrido variaciones de volumen, con cambios importantes de profundidad en las últimas décadas. Presenta cambios bastante extremos en la calidad del agua así como en fauna y flora que lo habita.
En este breve texto, el tema es el embalse, y a ese tema se le añaden diversos remas: (1) sus variaciones de volumen, (2) sus cambios de profundidad, (3) sus cambios de calidad de agua, (4) sus variaciones de fauna y flora.
Este tipo de progresión se podría esquematizar así: Tema > Rema 1, Rema 2, Rema 3, Rema 4...
1.3.2. Progresión de tema lineal o evolutivo. En este caso, se parte de un tema (información conocida) y se añade un rema (información nueva). Una vez que se ha presentado este rema, esa información que era nueva ya se convierte en conocida, y se puede utilizar para, a partir de ella, añadir nueva información, esto es, el rema se tematiza, se convierte en tema, y a este nuevo tema se le añade un rema, una nueva información. Veamos el ejemplo del embalse con este tipo de progresión:
El embalse ha sufrido variaciones de volumen, unas variaciones que han determinado una fluctuación en sus componentes orgánicos. Tales fluctuaciones han ocasionado un cambio extremo en la calidad del agua, y dicho cambio ha provocado alteraciones en la flora.
Vemos ahora que se parte del tema "el embalse" y a este se añade el rema "variaciones de volumen"; este rema se tematiza y a este tema "variaciones de volumen" se le añade el rema "fluctuación de componentes orgánicos"; a su vez, esta información nueva se convierte en tema, y a este tema de "fluctuación..." se añade el rema "cambio en la calidad del agua", que, a su vez, se tematiza y se le añade el rema "alteraciones en la flora".
Este tipo de progresión se podría esquematizar así: Tema 1 > Rema 1 > Tema 2 > Rema 2 > Tema 3 > Rema 3 > Tema 4 > Rema 4...
1.3.3. Progresión por temas derivados. En este caso, a partir de un rema, este se convierte en un "hipertema" que se desarrolla con nuevos temas y remas. Por ejemplo, siguiendo con el embalse:
En el embalse se diferencian tres clases de organismos: microorganismos, productores primarios y diversos animales. En el ámbito de los microorganismos, se pueden diferenciar dos clases: el fitoplancton, formado por algas microscópicas, y el zooplankton, formado por pequeños animales filtradores como la Bosmina longirostris. [...]. En el ámbito de los productores primarios, se pueden diferenciar varias clases de flora: por un lado, la ribereña, con carrizos, juncos y eneas; por otro lado, la acuática, con algas, lirios de agua y loto. [...]. En cuanto a los animales, hay una diversidad de fauna ribereña: por una parte, los reptiles, como las culebras de agua o el galápago leproso; por otro, los anfibios, como las ranas y los renacuajos; por otro, las aves, como la cigüeñuela, el chorlitejo chico, el pato colorado,el avión zapador, el abejaruco y los mosquiteros.
Como se ve, el rema "clases de organismos" se ha convertido en un hipertema que se ha desarrollado mediante temas (tema 1: microorganismos; tema 2, productores primarios; tema 3: diversos animales), y cada uno de esos temas ha tenido su desarrollo con nuevos remas que, en su caso, se pueden tematizar y generar nuevos remas.
Este tipo de progresión se podría esquematizar así: Hipertema > Tema 1 > Rema 1...; Tema 2 > Rema 2...; Tema 3 > Rema 3...
La cohesión es una propiedad por la cual las palabras, los enunciados y las partes del texto están relacionados. Esta relación se produce mediante una serie de mecanismos de cohesión, elementos lingüísticos que posibilitan esta vinculación. Como siempre digo, si los conozco, los reconozco, de modo que vamos a verlos.
2.2.1. Repetición léxica total
Repetir una palabra es un mecanismo de cohesión. Piensa que, p. ej., en ese texto sobre videojuegos, se repetirán palabras como consola, videojuego - videojuegos, jugador - jugadores. No obstante, no se debe abusar de la repetición, pues hay otros mecanismos que generan cohesión. Este repetición léxica total se produce cuando se repite la misma palabra; por tanto, se admiten las variaciones de morfemas flexivos: si aparecen los términos juegas, jugabas y jugarías, se repite la misma palabra (el verbo jugar); si aparecen los vocablos jugador, jugadora y jugadores, se repite la misma palabra (el sustantivo jugador).
2.2.2. Repetición léxica parcial
También se repiten lexemas con distintos morfemas derivativos, p. ej., jugar, juego, jugador. Esto implica la repetición no solo del lexema, sino del significado que le corresponde.
2.2.3. Repetición léxica sinonímica
Se repiten significados mediante la utilización de palabras con significados semejantes.
2.2.4. Hiperonimia-hiponimia
Esta relación semántica de inclusión implica que, igualmente, se repiten significados, pero los significados de unas palabras (hipónimos) están incluidos en el significado de otra palabra (hiperónimo).
2.2.5. Otras relaciones semánticas, como la antonimia, que opera por oposición de significados, o los campos semánticos o los campos léxico-asociativos, también constituyen mecanismos de repetición semántica.
En la antonimia se utilizan términos contrarios, ya admitan gradación (helado - frío - templado - caliente - ardiente) o no la admitan (vivo - muerto), o ya expresen un tipo de relación complementaria en la que un término solo tiene sentido en relación con otro, al que exige (alumno - profesor; padre - hijo).
2.2.6. La deixis
Otro mecanismo de cohesión es la deixis. Esta palabra que te puede resultar extraña simplemente significa señalar, apuntar o hacer referencia. Este "señalamiento" consiste en que unas palabras o expresiones hacen referencia bien a otras palabras anteriores (anáfora) o posteriores (catáfora) en el texto (y esta es una deixis intratextual, endofórica), bien a elementos de la comunicación que se encuentran en el contexto: emisor, receptor, circunstancias espaciales y temporales (y esta es una deixis ostensiva o exofórica, extratextual). En el siguiente vídeo te lo explico con más detenimiento: