En el ámbito lingüístico, la morfología es la disciplina que se ocupa de estudiar la forma de las palabras. Las palabras no son entidades "a-morfas" (sin forma), sino que tienen una forma, una estructura, unos componentes. Por ello, en primer lugar, tenemos que tener clara dicha estructura y, en relación con ella, establecer, en segundo lugar, las clasificaciones y caracterizaciones correspondientes.
En nuestra lengua hay miles de palabras, unas 90 000, pero todas ellas se pueden agrupar en nueve clases de palabras o categorías gramaticales, que se organizan atendiendo a distintos criterios.
Un criterio consiste en agruparlas en función de su pertenencia a inventarios abiertos o inventarios cerrados, esto es, si pertenecen a grupos cuyos elementos son tantos que nadie (o casi nadie) puede conocerlos todos o si pertenecen a grupos cuyos elementos son pocos y, por tanto, son fáciles de conocer en su totalidad. P. ej., en nuestro idioma hay decenas de miles de sustantivos y es extremadamente difícil o improbable que alguien los conozca todos, por eso se dice que los sustantivos pertenecen a un inventario abierto; sin embargo, las preposiciones apenas son un par de docenas, y cualquier estudiante de 4.º de Primaria las debe conocer todas, de ahí que se diga que esta categoría gramatical pertenece a un inventario cerrado, pues su número es limitado.
Atendiendo a este criterio, se pueden organizar así las categorías gramaticales:
Inventarios abiertos: sustantivos, adjetivos, determinantes, pronombres, verbos.
Inventarios cerrados: adverbios, preposiciones, conjunciones, interjecciones.
Otro criterio tiene que ver con el significado que tienen las palabras: hay palabras que tienen un significado léxico, esto es, su significante evoca en nuestra mente un concepto que podemos representar como una entidad, un rasgo, una acción, etc.; p. ej., los sustantivos tienen significado léxico pues si digo "coche", en mi mente se representa la imagen de un objeto; si digo "comer", en mi mente se representa la imagen de una acción, luego los verbos también tienen significado léxico. Sin embargo hay palabras que no tienen este tipo de significado, sino un significado gramatical, esto es, establecen algún tipo de relación entre los elementos del enunciado; p. ej., la conjunción "porque" implica la existencia de una relación causal: lo que se introduce con ella es la causa de lo que se ha dicho antes (si digo llegué tarde porque me quedé durmiendo, quedarse durmiendo se presenta como la causa de llegar tarde. Se trata, pues, de la distinción entre palabras que tienen un significado léxico frente a palabras que tienen un significado gramatical.
Palabras léxicas: sustantivos, adjetivos, adverbios, verbos, interjecciones (y, según los casos, los pronombres).
Palabras funcionales: determinantes, preposiciones, conjunciones (y, según los casos, los pronombres).