La interjección es una clase de palabra invariable que constituye, por sí misma, un enunciado independiente y que sirve para expresar de manera espontánea e inmediata sentimientos, sensaciones, estados de ánimo, o para reproducir determinados sonidos, o bien para apelar al interlocutor con el fin de saludarlo, llamar su atención o incitarlo a la acción.
A diferencia de las demás clases de palabras, la interjección no desempeña una función sintáctica dentro de la oración, sino que constituye por sí sola un acto de habla completo, dotado de entonación exclamativa propia y, en la escritura, generalmente delimitado por signos de exclamación (o de interrogación, en algunos casos).
Las interjecciones sirven para:
Expresar de forma directa e inmediata emociones, sensaciones o estados anímicos del hablante (sorpresa, dolor, alegría, temor, rechazo, etc.).
Apelar al oyente: para saludarlo, despedirse, llamar su atención, ordenarle algo o solicitar una respuesta.
Reproducir onomatopéyicamente sonidos del entorno, de animales o de objetos.
Actuar como fórmulas de relación social fijadas por el uso (saludos, fórmulas de cortesía, juramentos).
En virtud de su valor comunicativo global, la interjección equivale, desde el punto de vista pragmático, a un enunciado completo, por lo que puede constituir por sí sola una oración exclamativa (denominada tradicionalmente "oración unimembre" o "frase interjectiva").
1. Según su origen
Propias: son formas que únicamente se emplean como interjecciones y que, en la mayoría de los casos, no proceden de otra clase de palabra. Ejemplos: ¡ah!, ¡eh!, ¡oh!, ¡ay!, ¡uy!, ¡bah!, ¡hola!, ¡ojalá!
Impropias: son palabras pertenecientes originariamente a otras categorías gramaticales (sustantivos, adjetivos, verbos, adverbios) que, por un proceso de lexicalización, han pasado a funcionar como interjecciones. Ejemplos: ¡vaya!, ¡anda!, ¡venga!, ¡cuidado!, ¡socorro!, ¡claro!, ¡bueno!, ¡fuera!, ¡arriba!
2. Según su significado o valor expresivo
Apelativas o directivas: se dirigen al interlocutor para llamar su atención, saludarlo o incitarlo a una acción. Ejemplos: ¡eh!, ¡hola!, ¡oye!, ¡venga!, ¡socorro!, ¡ojo!
Expresivas o emocionales: manifiestan sentimientos o estados de ánimo del hablante. Ejemplos: ¡ay! (dolor), ¡uf! (cansancio o alivio), ¡bah! (indiferencia o desdén), ¡oh! (admiración o sorpresa). Los tacos son interjecciones: ¡Joder!, ¡Mierda!, ¡Me cago en la *****!
Onomatopéyicas: imitan sonidos de la realidad (de animales, de objetos, de fenómenos naturales). Ejemplos: ¡guau!, ¡miau!, ¡pum!, ¡zas!, ¡tictac!, ¡cataplum!
3. Locuciones interjectivas
Son agrupaciones de dos o más palabras que, en conjunto, funcionan como una interjección. Ejemplos: ¡Dios mío!, ¡ay de mí!, ¡madre mía!, ¡por Dios!, ¡ni hablar!, ¡venga ya!, ¡qué va!