Un día, el Señor se le apareció a Abraham en el encinar de Mambré. Abraham estaba sentado en la entrada de su tienda, a la hora del calor más fuerte. Levantando la vista, vio de pronto a tres hombres que estaban de pie ante él. Al verlos, se dirigió a ellos rápidamente desde la puerta de la tienda, y postrado en tierra, dijo: “Señor mío, si he hallado gracia a tus ojos, te ruego que no pases junto a mí sin detenerte. Haré que traigan un poco de agua para que se laven los pies y descansen a la sombra de estos árboles; traeré pan para que recobren las fuerzas y después continuarán su camino, pues sin duda para eso han pasado junto a su siervo”. Ellos le contestaron: “Está bien. Haz lo que dices”.
"El Dios de Abraham,
el Dios de Isaac,
el Dios de Jacob,
el Dios que unió a nuestros primeros padres en el paraíso
confirme este consentimiento mutuo
que ustedes han manifestado ante la Iglesia
y, en Cristo, les otorgue su bendición,
de manera que lo que Dios ha unido,
nunca lo separe el hombre."
Nuevo Ritual del Matrimonio (edición para México)
Así, la actitud divina hacia Israel se manifiesta también con rasgos maternales, que expresan su ternura y condescendencia (cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 239). Este amor, que Dios derrama con tanta abundancia sobre su pueblo, hace exultar al anciano Tobías y le impulsa a proclamar: «Confíenselo, hijos de Israel, ante todas las gentes, porque él nos dispersó entre ellas y aquí nos ha mostrado su grandeza. Exáltenlo ante todos los vivientes, porque Él es nuestro Dios y Señor, nuestro Padre por todos los siglos»
(Tb 13, 3-4).
La expresión (אבא ) aparece más de 250 veces, hasta el punto de que se identifica con la fórmula típica con que los cristianos se dirigen a Dios.
R. CARD. FISICHELLA
Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.»
(español)
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
(latín)
Pater noster, qui es in cælis:
sanctificétur nomen tuum;
advéniat regnum tuum;
fiat volúntas tua,
sicut in cælo, et in terra.
Panem nostrum cotidiánum da nobis hódie;
et dimítte nobis débita nostra,
sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris;
et ne nos indúcas in tentatiónem;
sed líbera nos a malo.
(nahualt-español)
otatzine ynilhuicac timoyetztica:
Padre nuestro que estás en el cielo,
macenquizca yecteneualo yn motocatzin.
santificado sea tu Nombre;
Maualauh in motlatocayotzin.
venga a nosotros tu Reino;
Machiualo in tlalticpac yn ticmonequiltia,
hágase tu voluntad
yniuh chiualo ynilhuicac.
en la tierra como en el cielo
Yntotlaxcal mumuztlae totechmonequi, ma axcan xitechmomaquili.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
Maxitechmopopolhuili yn totlatlacol,
yniuh tiquimpopolhuia intechtlatlacalhuia.
Macamo xitechmomacauili,
perdona nuestras ofensas;
ynic amo ypan tiuetzizque in teneyeyecoltiliztli.
no nos dejes caer en la tentación,
Maxitech momaquixtili, yniuic pa in amoqualli.
y líbranos del mal.
(tenek)
"PADRE NUESTRO en dialecto Tének"
Pulík Pailom / Táta
PADRE (Dios)/ padre (papá)
Kuajáth kal wawá
(QUE) ESTÁ CON NOSOTROS
tin pu´tat an kaí lal
(QUE) ESTÁ EN TODO EL UNIVERSO
tocat a bíj
TU NOMBRE ES SANTO (SAGRADO)
kit chich kal
wawá a tocat awuiltal
VENGA A NOSOTROS TU REINO
ka tajá haxí tatá a lé
HÁGASE LO QUE TÚ QUIERAS
(Tú Voluntad)
haxí ti kailal
jantiní ti stabal
ASÍ COMO EN EL CIELO
Y EN LA TIERRA
Tu kú pidha
wawá axí xó
DANOS A NOSOTROS
LO DE HOY
an kacpnel axí
junchichk a kichal
EL PAN DE CADA DÍA
tu pacluanchí
y hualab
PERDONA
NUESTRA OFENSA (pecado)
jayets´sé kíj
wawá y pacluánchal
in hualab
ASIMISMO COMO NOSOTROS PERDONAMOS
A LOS QUE NOS OFENDEN
yab tú jilá kuhijkan
tí bá´an walabtalab
NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN (pecado)
aní tú
thiscanchí
axí kídáb
LÍBRANOS DE TODO MAL
Anxhaná kí t´ajá.
ASÍ SEA
(arameo)
Avún devishmáia
Padre Nuestro que estás en el cielo
Nitqadesh shmáj
Santificado sea tu Nombre
Tité malkutáj
Venga a nosotros tu reino
Nehué tsevionáj
Hágase tu voluntad
Aiqána devishmáia afbara
Así en la tierra, como en el cielo
Hav lan lájma desunqana niaomana
Danos hoy nuestro pan de cada día
Vashvúq lan haováin
Perdona nuestras ofensas
Aiqána daf jenán shevaqnán lejá iováin
Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden
Úla talán lenesiuna
No nos dejes caer en la tentación
Ela patsán men bisha
Y líbranos del mal
Traducción fonética del Padre Nuestro en arameo
“Awoun douèshméïa,
Nèth (q)radash(e) shmarh
Tété merkouzarh
Névé sévianarh
Eikén en douèshméya abb’hara
Haoul’ann lar’man-sourane èn’yomana
Ouérsh’ourl’ann houbènn ou arbarènn
Eikén ann-ap nann shouaria faïawénn
Oulla tal’ann in tçiona
Ella-pass’ ann èn bicha
Motorrl-dilar’y merkouzarh
Ourhail’o tèchporta all’almine
(Lc 15,1-3. 11-32)
Se le acercaban todos los publicanos y pecadores para oírle. Pero los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
—Éste recibe a los pecadores y come con ellos.
Entonces les propuso esta parábola:
—Un hombre tenía dos hijos. El más joven de ellos le dijo a su padre: «Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde». Y les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo más joven lo recogió todo, se fue a un país lejano y malgastó allí su fortuna viviendo lujuriosamente. Después de gastar todo, hubo una gran hambre en aquella región y él empezó a pasar necesidad. Fue y se puso a servir a un hombre de aquella región, el cual lo mandó a sus tierras a guardar cerdos; le entraban ganas de saciarse con las algarrobas que comían los cerdos; y nadie se las daba. Recapacitando, se dijo: «¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan abundante mientras yo aquí me muero de hambre! Me levantaré e iré a mi padre y le diré: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; trátame como a uno de tus jornaleros”». Y levantándose se puso en camino hacia la casa de su padre.
Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre y se compadeció; y corriendo a su encuentro, se le echó al cuello y lo cubrió de besos. Comenzó a decirle el hijo: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo». Pero el padre les dijo a sus siervos: «Pronto, sacad el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo, y vamos a celebrarlo con un banquete; porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado». Y se pusieron a celebrarlo.
El hijo mayor estaba en el campo; al volver y acercarse a casa oyó la música y los cantos y, llamando a uno de los siervos, le preguntó qué pasaba. Éste le dijo: «Ha llegado tu hermano, y tu padre ha matado el ternero cebado por haberle recobrado sano». Se indignó y no quería entrar, pero su padre salió a convencerlo. Él replicó a su padre: «Mira cuántos años hace que te sirvo sin desobedecer ninguna orden tuya, y nunca me has dado ni un cabrito para divertirme con mis amigos. Pero en cuanto ha venido ese hijo tuyo que devoró tu fortuna con meretrices, has hecho matar para él el ternero cebado». Pero él respondió: «Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero había que celebrarlo y alegrarse, porque ese hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado».
canto vocacional basado en la parabola del hijo pródigo
Meditación y Pater noster cantado por el papa Juan Pablo II
Padre Nuestro cantado en arameo
«Dice Sión: "
el Señor me ha abandonado,
el Señor se ha olvidado de mí".
¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho,
sin compadecerse del hijo de sus entrañas?
Pues, aunque una de ellas llegara a olvidarse,
YO NO TE OLVIDO»
(Is 49, 14-15).
CREO EN DIOS, PADRE TODOPODEROSO