Data de publicació: Oct 24, 2013 4:54:50 PM
Article d'Esteve Giralt (La Vanguardia, 24/10/2013)
La tecnología cambia el aprendizaje de bebés y niños
Marçal, que no ha cumplido ni los 2 años, se sorprende al ver que el televisor del comedor no responde cuando acaricia una y otra vez la pantalla con su minúsculo dedo índice. Desmotivado, centra la atención en otra pantalla, la de la tableta que su madre ha dejado sobre el sofá, y empieza a moverse entre aplicaciones de forma intuitiva, jugando, hasta que encuentra fotos y vídeos domésticos. "Un niño no puede utilizar un ordenador porque su motricidad es reducida, pero la tableta es una herramienta muy natural; con ocho meses puede empezar a interactuar con estos dispositivos", sostiene Karen Márquez, cofundadora de Infantium, proyecto centrado en el desarrollo de las últimas tecnologías para personalizar el aprendizaje infantil.
Bautizados como los nativos digitales, las nuevas generaciones crecen y aprenden en contacto rutinario con los dispositivos móviles, de forma natural y desde edades cada vez más tempranas. "Se ha demostrado que aprenden de forma distinta que los inmigrantes digitales: procesan la información más deprisa, son niños multitarea, reaccionan más rápido a los estímulos y se adaptan mejor al cambio. No son iguales que los niños de hace diez años", destaca Mar Camacho, experta en mobile learning, profesora del departamento de Pedagogía de la facultad de Ciencias de la Educación de la Universitat Rovira i Virgili.
Sin prácticamente límite de edad, niños e incluso bebés están desarrollando sus primeras habilidades con los pies en el suelo pero los dedos y los ojos pegados a las pantallas de tabletas y móviles inteligentes; unos dispositivos que han pasado a formar parte de su cotidianidad. La forma de aprender en los primeros años de vida, advierten los expertos, ya no volverá a ser la misma. "La irrupción de la tecnología en el proceso del aprendizaje debería cambiar el rol del estudiante, pero tenemos las mismas aulas de hace 100 años y los profesores desgraciadamente muchas veces no están preparados", advierte Camacho, que ha participado en un proyecto impulsado por la Unesco en París para desarrollar el mobile learning.
"Los niños ya no aprenden a leer sólo con un libro, lo hacen con una tableta en sus manos", explica Jaume Xarrié, cofundador de Sanoen, empresa con sede en Barcelona que desarrolla contenidos digitales educativos para tabletas y e-books. "Nuestros lectores y fuente de inspiración son los nativos digitales, niños de 0 a 9 años", advierten.
Para quienes están trabajando en el desarrollo de las nuevas tecnologías pensando específicamente en este público, sea desde la comunidad científica, la educativa o las empresas, se abre un escenario cargado de potencialidades. A pesar de que cada vez existen más experiencias en el campo de la educación infantil, con experimentos sobre, por ejemplo, el uso de las tabletas, existen aún muy pocos estudios que hayan evaluado de forma científica su impacto en el aprendizaje.
Hay casi unanimidad entre los expertos tecnológicos de que la utilización de los dispositivos móviles desde cortas edades está cambiando ya los procesos cognitivos de los más pequeños y que eso deberían de tenerlo muy en cuenta los profesores y las instituciones educativas. La Escola Internacional del Camp (EIC), con un innovador proyecto educativo ligado a la aplicación de las nuevas tecnologías, es uno de los centros seleccionados por Apple para desarrollar e investigar el uso del Ipad en las aulas, a partir de P4. En esta escuela están convencidos de que lo antinatural en el aprendizaje de los más pequeños es que no estén presentes los dispositivos móviles. "Es anacrónico que no estén en las aulas; las nuevas tecnologías deben formar parte del día a día en la educación", dice Jaume Vilella, director general de la Fundació EIC.
La escuela ha diseñado incluso el espacio pensando ya en el uso de las nuevas tecnologías por parte de cada alumno en las aulas. El rol del profesor como único emisor de información y conocimiento cambia; los alumnos también pueden proyectar contenidos desde su Ipad hacia la pizarra electrónica. "Te permite enseñar y aprender de forma distinta, más y mejor, los alumnos son interlocutores. El maestro no es el transmisor único de información; él es el que le da sentido y despierta la curiosidad", dice Vilella.
Muchas familias dudan acerca de la edad recomendable para que los niños empiecen a usar las tabletas o las pantallas de los smartphones. Los especialistas en la materia aseguran que si se hace de forma totalmente tutelada no hay límite de edad. "A los 5 años ya está creada el 85% de la estructura cerebral", destaca Márquez. Las empresas tecnológicas están abriendo sus áreas de contenidos infantiles a partir de los 0 años.
Sí existen recomendaciones de uso; la Sociedad Americana de Pediatría recomienda que los niños de 2 a 5 años no estén más de dos horas al día frente a una pantalla. No todo son ventajas, especialmente si los más pequeños acceden a las nuevas tecnologías sin supervisión ni control y de forma inconsciente. "La tableta es sólo la herramienta, la clave está en los contenidos y la forma de utilizarlos", apostilla Camacho.
LAS APLICACIONES PARA NIÑOS SE MULTIPLICAN
La cantidad de oferta dificulta la selección
La gran cantidad de aplicaciones específicas para el público infantil pone a prueba la capacidad de padres, madres y profesores para ayudar a sus hijos o alumnos en el momento de seleccionar los contenidos idóneos. Algunas webs, como Eduapps.es o Bestkidsapps.com, se han especializado en asesorar a las familias y a los profesores en aplicaciones educativas en función de la edad del niño y de su objetivo pedagógico. Para esta primera etapa de formación la mayoría de aplicaciones educativas son de pago. Casi todas disponibles en varios idiomas.
Comunicación verbal. Aplicaciones que fomentan el aprendizaje de la lectura y el conocimiento del abecedario. Muchas de estas aplicaciones van dirigidas a niños de 3, 4 y 5 años. Algunas han tenido éxito mundial, como el juego de lectura First Word, ahora también en castellano. De forma divertida existen aplicaciones de vocabulario que estimulan el aprendizaje de la lengua propia y de los idiomas desde el primer año de vida (Sanoen.com).
Reconocer el cuerpo. Para ayudar a los más pequeños a descubrir su propio cuerpo, especialmente en los tres primeros años de su vida, multitud de aplicaciones enseñan a distinguir las distintas partes del organismo. El niño reconoce así su propia imagen.
Aprender buenos hábitos. Un grupo de aplicaciones ayudan a padres y madres en la difícil y ardua tarea de concienciar a los más pequeños de la importancia de realizar tareas rutinarias como lavarse los dientes, comer bien, bañarse, limpiarse las manos o peinarse.
Otras formas de comunicarse. La música y su lenguaje, con un enorme poder de atracción y estimulación, abre una amplia oferta de aplicaciones específicas. Existen contenidos dedicados también a otras formas de comunicación, como artes plásticas o expresión corporal.
Matemáticas. Aprender a contar hasta diez o a conocer los días de la semana. Las matemáticas, como el aprendizaje del lenguaje, se convierten también en un juego, con la interacción del niño y la estimulación a través de atractivos contenidos audiovisuales.
Habilidad. Para que el niño empiece a aprender a desarrollar sus habilidades motrices, algunas aplicaciones plantean retos a los pequeños para que controlen, por ejemplo con el movimiento de su dedo índice, las maniobras de un helicóptero o un coche en la pantalla.
Juegos. Sin ninguna duda la oferta más amplia se centra en aquello que hacen de forma intuitiva todos los niños cuando empiezan a manipular una tableta o un smartphone: jugar. Los expertos advierten que el juego, si supone únicamente una simple repetición, no aporta nada. Muchos desarrolladores de contenidos, no obstante, dan casi siempre un valor añadido al juego.
Para el profesor. Existe una amplia oferta de aplicaciones pensadas para que el profesor pueda utilizarlas en clase para mejorar, facilitar o hacer más atractivo el aprendizaje de sus alumnos. Algunas aplicaciones facilitan tareas más rutinarias, como pasar lista en clase.
Los niveles. Las aplicaciones educativas cubren ya todo el ciclo formativo, desde la educación infantil, la primaria y hasta el bachillerato.
Todos los dispositivos. La mayoría de aplicaciones educativas se desarrollan para tabletas (sistemas operativos IOS y Android) y también para teléfonos móviles. Precisamente lo que se conoce técnicamente como mobile learning incluye todas las formas de aprendizaje disponibles en dispositivos que puedan caber en una mano.
Jugando se aprende mejor
Uno de los recursos con más éxito en el desarrollo de nuevos contenidos infantiles para tabletas y dispositivos móviles es el de aplicar técnicas de los videojuegos en las aplicaciones educativas. Es lo que se conoce como ludificación. El niño aprende a base de estímulos y retos, como si estuviese superando pantallas en un videojuego.
LOS CONTENIDOS Y EL USO DE LAS TABLETAS
El 43% de los menores de 12 años utiliza su tableta para ver películas, programas y series de televisión a la carta.