Décimo sexta Salida Senderista del Año 205
ASCENSION A LA PEÑA MONTAÑESA (2.291 m.)
Realizada el domingo 28 de Septiembre - 12 Km y 1.231 m de Desnivel de Dificultad Moderada
- Celebración del Equinoccio de Otoño -
Ha sido el segundo intento de efectuar la ascensión a esta emblemática cumbre pirenaica del Sobrarbe después de que fuera suspendida el domingo anterior día 21 de Septiembre a causa del mal tiempo. Un reducido grupo de cinco personas integrado por Diego como conductor, Mª Luz, Pilar R., Francisco Javier y Pascal, acudieron a la llamada montañera, a veces de difícil renunciación para algunos.
Salieron puntualmente a las 7:00 hacia la Autovía de Huesca y después de desviar hacia la Carretera de los Pirineos para llegar a Aínsa, desde donde tomando la N-260 a Campo y a la altura de Arro seguir la local a Los Molinos, Oncins y el Monasterio de San Vitorian donde muere la ruta asfaltada después de pasar por la recoleta ermita de la Virgen del Pilar. Estacionaron a las 9:45 en el inicio del sendero a la Peña Montañesa, después de rodar 190 Km.
Escasos minutos después acometen un sendero umbrío en que el boj, los quejigos las encinas y los enebros se adueñan del paisaje a 1.060 m de altitud. Por una zona de matorral bajo el camino de herradura irá ganando desnivel sobre la faja que se alza por encima de las ciclópeas paredes y plegamientos geológicos del frontal meridional de la base de la Peña. En Puyuelo Alto a 1.280 m se salva la Faja de los Plans dejando a un lado los precipicios que dan a Oncins.
A una hora de la salida con 1.730 m se bordea el escalón rocoso que habrá de superarse con una pequeña trepada para alzarse a fuente de los Plans que pasó desapercibida. Los esforzados montañeros siguen el sendero por una loma herbosa donde plantan cara los espinosos cojines de monja. Ya se han encaramado a 1.970 m y la nada inocente ladera de alfombrada vegetación no impide castigar la locomoción de los marchantes con un irregular enlosado de lapiaces.
Por pastizales subalpinos se acercan a una zona de retorcidos pinos negros dispersos por el paisaje. Las estribaciones rocosas se ahorman configurando la cabecera de la canal Mayor que atraviesan de lado a lado sin que ello impida tener que descender perdiendo una considerable cota. No por ello pierden el ánimo y el inevitable desnivel acumulado, común denominador de cualquier travesía alpina que se precie, no hace mella en el curtido semblante de los expedicionarios como tampoco les hace aminorar el ininterrumpido discurrir sin dejar de sortear obstáculos que los asaetean por doquier. Si ya han asumido la cota 2.000, apechugan con talante decidido sin vacilaciones pese a la sobredosis de esfuerzo que les va a exigir el cono final recubierto de una ingente pedrera deslizante. Ya atravesaron el collado de Peña Foratata a 140 m de la cumbre que alcanzan a las 13:30, después de tres horas y media de incesante lucha contra las flaquezas y el reloj.
El equipo acaba de coronar los 2.291 m de la Peña Montañesa con irrefrenable alborozo y festeja el equinoccio de otoño con una semana de retraso restaurando fuerzas con loas a unas vistas de escándalo que se pierden en los confines del Pirineo Axial y sus majestuosos Posets, Bachimala, Tres Sorores y La Munia, por no agotar la lista ni la paciencia del lector.
La fiesta, a la hora del descenso, no ha terminado, sino que se prolonga en demasía. Empezando por el tobogán de piedra suelta y corrediza del casquete superior, donde no primaba más ley que la de la inestable tabla de surfear, sobre un oleaje de fragmentos rocosos deslizantes siempre a punto de tsunami o avalancha. Desandar el complejo itinerario no es tarea baladí. Sin detenerse ni un minuto, constatan al entonar "misión cumplida", - de común acuerdo -, que les ha parecido interminable el regreso. Parecen haber llegado derrengados, uno con un tirón, otro con ampollas. Han sido, de 9:52 a 17:20, más de siete horas de pugnaz combate contra los imponderables, si bien la meteo se alió con la manada despejando nubes y alentando con su cálida luz otoñal la apuesta por un reto asumido con ilusión.
Como colofón optaron por honrar con su visita al patrón del vecino monasterio de San Beturián, de origen pastoril que supo ganarse la devoción de los lugareños haciendo votos por redimir las cosechas con las oportunas lluvias. Esta vez sus rogativas se decantaron por proteger a los iniciados, de precipitaciones inoportunas. Gracias San Victorián.
Embarcaron en el viaje al hogar, a donde llegarían pasadas las 21:00 encontrando una ciudad asolada por las lluvias torrenciales, que esta vez trocaron en su desatada descarga la montaña por el valle.
Los senderistas comentan:
Francisco Javier Sanz: "Pese a la mala previsión, el tiempo fue ideal para ascender por la ruta tradicional a la Peña Montañesa, y regresar sin contratiempos a casa. Otra jornada para recordar"
Diego: "Por fin, gracias a esta programación montañera, corono la mítica Peña Montañesa, ese baluarte pirenaico que todos queremos tener en nuestras vitrinas del recuerdo"