Vigésimo segunda Salida Senderista del Año 2025
DE ZARAGOZA AL PUENTE DE ALFOCEA
Realizada el domingo, 14 de Diciembre - 12 Km de Escasa Dificultad
Llegada la hora de partir, 7:00, sólo cuatro personas, Son Shen, Isidoro, Javier y Pascal hicieron acto de presencia en la puerta de la Estación de Autobuses fieles a la convocatoria para la travesía prevista de Alacón a Oliete por el Parque Cultural del Río Martín.
Sin embargo, no pudo efectuarse por falta de transporte, razón por la cual a instancias del guía, se propuso como alternativa el itinerario de la etapa que va desde la ciudad hasta el Puente de Alfocea por el Camino Natural del Ebro, 12 Km. No fue aceptada por dos de los concurrentes, alegando ser ya conocida desde que se anduvo en la época de la pandemia.
Así las cosas, quedaban solo dos, Son Shen y Pascal, que sin mayor dilación partieron a las 7:20 hacia el Parque Sindical, y el puente del IV Cinturón por debajo del cual pasaron para enlazar con la mota del Ebro a la altura del poblado de Doña Sancha, es decir, margen derecha, frente a Juslibol. Por lo tanto, no se movieron por el Camino de Monzalbarba propiamente dicho, aunque al llegar a la acequia de la Comunidad de Regantes, tuvieron que hollarlo a lo largo de un Km y medio. Desviaron después por un camino que se internaba de nuevo en la vegetación.
El tramo precedente - mota del Ebro - ofrecía una estampa inusual y colorista a juego o si se quiere, en contraste, con la niebla de altura que reinaba en esa atmósfera gris y plomiza. Esto es, un escenario apto para ser reproducido por los mejores pinceles impresionistas. Por ilustrar el potencial cuadro, suelo alfombrado de ocres hojas de envés plateado al igual que las cortezas de los álamos (Populus alba nivea) de gigantescas proporciones. Estos árboles caducifolios, torcidos unos, tumbados otros, erectos la mayoría, presidían majestuosos un soto que bordea a todo lo largo de la orilla los límites de las aguas del río, semidesnudos, desfoliados y con parte aún de la vestimenta foliar cuya gama cromática iba del amarillo, hasta el rojo cobrizo pasando por el anaranjado.
Todos los sentidos se sumaban a la fiesta equinoccial. No sólo las pupilas de nuestros ojos filtraran una luz tamizada en clave otoñal sólo; no, el olfato se embriagaba igualmente por la mezcla de aromas provenientes de la acidez reinante en el denso aire que en contacto con los elementos diversos - hojarasca, plantas, materia orgánica, detritus vegetales, curso fluvial - que emanaban descomposición y fermentación debidas a la humedad; el oído amortiguado por la quietud concitada por la paralizante niebla, estimulado por los gorjeos de los prenavideños petirrojos, por los graznidos cuervos volando bajo, el aleteo de las blancas garzas boyeras y el decidido vuelo del saetero cormorán surcando el cielo, sentíase acariciado tanto más cuanto contribuían estos protagonistas dela Naturaleza a solemnizar el momento; faltaba para el gusto, probar el sabor de los bayas de los escaramujos, y para el tacto, desenguantar las manos para que las yemas de los dedos, pudieran con los ojos cerrados, sensibilizar la fría pero tersa y blanquecina corteza de los chopos, y por qué no asaltar a los corpulentos álamos con un abrazo de solidaridad medioambiental.
Dicho esto, el fiel acompañante del extremo oriente, necesitado de guía verbal, iba traduciendo de su internauta móvil, los comentarios del cicerone. A saber, la categoría selectiva del circuito propuesto: los vecinos de la urbe ribereña, en calidad de senderistas, ciclistas de todo terreno, corredores de fondo y naturalistas tienen a bien disfrutar de tantos ingredientes ecologistas cercanos a la ciudad. La riqueza natural proporcionada por los sotos o bosques de ribera, verdaderos oasis de biodiversidad, las mejanas o islas fluviales de aluvión, el agua y su abundancia, salvo cuando por exceso inunda los cultivos, la riqueza hortícola y los cultivos extensivos, - alfalfa, maíz transgénico, brócolis, guisantes y habas -. Por redundar en ese "feed back" interactivo que supone afirmar que el río de los íberos es a la huerta zaragozana "un don del Ebro", lo que, salvando las distancias, en África, Egipto es un don del Nilo, ambos por su aporte de limos fertilizantes en las crecidas que hacen a la tierra arcillosa, fértil y frondosa, productiva en grado superlativo.
Siguieron ambos, río arriba, salvando obstáculos naturales, embarrados rastrojos de maíz, un altillo-mirador para otear un soto selvatizado poblado de tamarices, una barrera de canalización, cañaverales de primera magnitud. "Perimetraron" parte del cercado de Pontoneros, donde una multitud se aglutinaba preparando la marcha-manifestación a Utebo con la Benemérita, con motivo del Aniversario del atentado de Eta contra la Guardia Civil de Casetas. Estaban en el acceso al Puente de Alfocea desde donde por la carretera se dirigieron a Monzalbarba las 11:00 para tomar el bus de 11:15 a Zaragoza, dando así por terminada la última actividad senderista del año con Andalanda.