Este escrito parte de una incomodidad sostenida. La verdad es que me gusta leer, investigo y leo bastante, los mundos donde me voy moviendo tratan, en mayor medida, acerca de Psicología y Filosofía, con “tintes” relacionados a la Política y la Sociología.
Me estuvo pasando lo siguiente, una horrible sensación, terminar un libro y sentir que su aporte fue mínimo, y peor, que lo que dijo, ya lo había absorbido de alguna otra parte.
Pensaba en Gilles Deleuze y su idea de que hacer filosofía es crear conceptos y mi imposibilidad o deficiencia para encontrarlos. Así mismo, creí que era algo que estaba haciendo: llevar todo a mi registro o modo de codificar. Entonces tenía sentido, todo lo veo de manera espiralada si utilizo lentes espiralados. Sin embargo, escuchando a Alejandro Dolina, él menciona que ya no se hace filosofía, que actualmente se hace historia de la filosofía, se habla de aquellos/as que alguna vez escribieron algo hace un tiempo, quizás se hace un pequeño agregado y punto. Coincidí al oírlo.
Me pregunto: ¿Se están escribiendo cosas nuevas o solamente se escribe lo mismo que otros/as escribieron pero con otras palabras?
Volví a Deleuze, a Spinoza, a Nietzsche, a Freud, a Guattari, a Marx, a Foucault, a Derrida, a Simondon, y retome la idea de la creación de los conceptos: Conatus, Voluntad de poder, Inconsciente, Deconstrucción, Máquina de Guerra, etc. La verdad es que me parece que no hay que estar de acuerdo con estos conceptos o ideas, lo que sí se sabe es que te obligan a pensar. Más que dar respuestas, abren problemas.
Armo otra pregunta: ¿Por qué en la actualidad no hay este tipo de conceptos? (o quizás, insisto, no los encuentro) ¿Y si mi error está en buscar conceptos? Bueno busquemos quienes me/nos hagan pensar.
Y se me vinieron nombres como: Dolina, Dario Sztajnszrajber , Duffourmantelle, Despret, Pizarnik, Rolnik, Bifo Berardi, y demás. No importa tanto los nombres, sino que haya quienes. Quienes además de servirse de otros, ubiquen su propia mirada de las cosas, personas con su propia voz, con su singularidad, que haya algo más que la repetición de algo con palabras actuales y embellecidas.
También está el registro acerca de la dificultad de poder determinar los problemas de la época, como esa idea atribuida a Hegel, que el pensamiento llega tarde, para poder hablar de lo que pasa, hay que estar adentro.¿Se está adentro o se está afuera viendo cómo la cosa cambia sin parar?
El problema es que no encuentro a quienes estén haciendo el trabajo de escuchar la época mientras transcurre. No porque la comprendan completamente, creo que nadie puede comprenderla completamente. Pero sí es necesaria como una mezcla entre la sensibilidad para saber que sucede en la época y al mismo tiempo la capacidad de poder contarlo, no se bien como es, tampoco hay un manual. Esto es como un diagnóstico, pero no cierra, sino que abre aún más.
De la pregunta inicial, ubico una sospecha más, tal vez todo esto se genera porque hay una gran producción intelectual organizada, ya se sabe qué temas interesan, ya se sabe a quien hay que citar, que posición tomar ante ciertos temas. No por censura, sino por la recompensa que se obtiene.
Es verdad que los temas son los mismos de siempre: la vida, la muerte, el amor, etc. Pero mira que la época te da un montón de materia prima para pensar, pasan un montón de cosas, transformaciones tecnológicas, cambios culturales, nuevas formas de control, de subjetividad, de vínculos. No hay excusas para no escribir o pensar lo que pasa, lo que está pasando, tampoco la mirada apocalíptica que en algunos años nos quedaremos sin… o escasea tal elemento… no hay mucho pensamiento en la mirada pronosticadora o en las obviedades. Si tengo 2 manzanas y me como una por día, seguramente si no hago nada más que comer, me quede sin manzanas.
Entonces retrocedo: ¿Se escribe para pensar o se escribe para tener reconocimiento? Veo muchos “Byung Chul Hanes” o muchos “Baumans” que describen muy hermosamente fenómenos, pero nada más, solo descripción. Además, escribir aquello que ya se sabe, que interesa, me parece más gestión del conocimiento que pensar. Pensar implica riesgo, jugársela, apostar, un acto sin garantías, algo que en la actualidad no estaría de moda.
Hablando de la época, quizás la misma sea el problema y una de sus características sea la absorción de las diferencias. Surge una idea a partir de una pregunta, se la discute, se convierte en contenido, empieza a circular y desaparece. La pregunta se responde y se avanza a la siguiente, no se deja madurar ni la pregunta ni la respuesta provisoria. Tal vez un mal de época sea necesitar respuestas de carácter urgente y finalizar la pregunta, quienes piensan, brindan una respuesta momentánea, que responda y aun así vuelven a esa pregunta, la sostienen en el tiempo.
A pesar de que las condiciones no colaboren para sostener preguntas, quizás lo que sea interesante sea demorarlo, entorpecerlo, frenarlo al tiempo, para que su avance no nos lleve como un tren con su propio destino, la búsqueda sea más de hacerlo frenar en estaciones, creando espacios donde la pregunta siga trabajando, sin defender una respuesta única.
¿Estaremos siendo menos inteligentes o mucha IA haciendo el trabajo de pensamiento por nosotros, mientras le delegamos nuestra potencia?
Juan Ignacio Garcia