¿Qué carajos es el Aceleracionismo?
Intentaré recopilar en una serie de ensayos una guía rápida para entender que es el aceleracionismo y por que deberiamos estar al tanto del mismo (spoiler alert: todos somos aceleracionistas). No se bien cuantos capitulos seran, tampoco se si en la coyuntura actual podré cumplir con mi palabra y llegar a terminar esta serie. Quien avisa no traiciona. Pero la idea es que pasemos aunque sea 15 minutos al mes de una lectura amena, entretenida y en el mejor de los casos traumática. Así que sin más preámbulos arrancamos.
Capítulo 1: Nick Land, la CCRU y falopa de la buena.
El aceleracionismo es una corriente de pensamiento filosófico-político y una propuesta política-social que busca variables al capitalismo clásico y la superación del actual capitalismo tardío hacia un postcapitalismo. Pero también son memes, shitposts y falopeadas del ciberespacio.
Se dice que la idea es acelerar el capitalismo hasta su cenit, hasta su ocaso, hasta el colapso. Llegado este punto, emergería un nuevo estadío del capitalismo o — como deseamos aquí— algo distinto al mismo que llevaría y posibilitará el siguiente nivel de la raza (post?)humana. De aquí se derivan muchas corrientes: aceleracionismo de izquierda, de derecha, reaccionario, efectivo, zero, cute y etc.
También hay muchos conceptos que emergen a partir de esta teoría, como posthumanismo, transhumanismo, antihumanismo, hiperstición, hauntología, bucles o loops de retroalimentación, máquinas deseantes, entre otros. Los retomaremos y describiremos más adelante o en otros capítulos.
En la recopilación de textos titulada Aceleracionismo: Estrategias para una transición hacia el postcapitalismo de Caja Negra, en la introducción planteada por los recopiladores Armen Avanessian y Mauro Reis inicia de la siguiente manera: “El aceleracionismo es una herejía política, la insistencia en que la única respuesta política radical al capitalismo no es protestar, agitar, criticar, ni tampoco esperar su colapso en manos de sus propias contradicciones, sino acelerar sus tendencias al desarraigo, alienantes, descodificantes, abstractivas”. La corriente aceleracionista surge a partir de impotencias políticas propias de la época, donde los excesos de la cultura capitalista o las manifestaciones de la contracultura se encarnaban en escritos y producciones artísticas que buscaban, más que nada, la inmanencia de los procesos de alienación.
Si decimos aceleracionismo es imposible no caer en el nombre del filósofo británico Nick Land, quien junto a la Unidad de Investigación de Cultura Cibernética (CCRU por sus siglas en inglés: Cybernetic Culture Research Unit ) dio comienzo y fundó lo que hoy se conoce como aceleracionismo. La CCRU se formó más o menos en 1995 en el Reino Unido, en un departamento de filosofía de la Universidad de Warwick. Sus principales exponentes son Nick Land, Sadie Plant y Mark Fisher. A partir de ahí empezó a desarrollarse, primero de forma subterránea y luego de forma más exponencial y viral, lo que se conoce como pensamiento aceleracionista.
El advenimiento de la internet y la cultura globalizada, el análisis de las nuevas tecnologías y los nuevos dispositivos del poder, hicieron que esta teoría tenga no solo notoriedad, también propuestas novedosas, ya que al principio era simplemente contenido y producción para foros, lu egreso pasó a ser la vanguardia contemporánea del pensamiento.
El aceleracionismo se convirtió, entonces, a partir más o menos de finales de los 90, en una forma de escribir y pensar tanto en términos filosóficos como políticos. El puntapié inicial de esta corriente se apoya teóricamente en una lectura minuciosa de Karl Marx y su Das Capital y de Deleuze y Guattari y su Anti-Edipus, mientras que la práctica es encarnada desde las formas de producción de la ya mencionada CCRU, pasando por foros de internet y suburbios de la subcultura cyberpunk, hasta los magnates tecnológicos de hoy en día como Peter Thiel, Elon Musk, Curtis Yarvin, entre otros.
Además podríamos decir que, el aceleracionismo, está inscripto en una tradición filosófica inmanente, donde entrarían, por ejemplo, pensadores como Spinoza, Nietzsche, Bergson, y más actuales como Bifo Berardi, Toni Negri, Nick Srnicek, Alex Williams y demás. Toda esa amalgama teórica es recopilada y redireccionada a las problemáticas actuales, conformando el canon que derivará en lo que ahora estamos tratando de detallar y describir.
Me parece fundamental mencionar una idea y una cita. La idea es de Marx y la cita es del Anti-edipo de Deleuze y Guattari. Ambas funcionaron como disparadores para que esta corriente lleve el nombre que lleva.
La idea o propuesta de Marx es para luchar contra el capital y sería la siguiente, procedo a hipersimplificar: Marx cree en un desarrollo dialéctico de la historia, pero, a diferencia de Hegel, no cree que la resolución de contradicciones vaya solita hacia un camino de progreso de la humanidad. Él quiere la emancipación del ser humano e intenta proponer vías para lograrla. Observa que el capitalismo es una contradicción andante. Predice que los ciclos capitalistas dejados a su ser producirán crisis más y más profundas, con cada vez mayor número de personas en peores condiciones (cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia). Bien, ¿qué hacer ante esta situación? El terror de los libertarios dice qué hay que intentar ahorrarte ese sufrimiento despertando la conciencia de clase del proletariado para adelantar la revolución lo más posible. Pero, si no podes — y a claras aguas no se pudo— , lo que sí podes, dice Marx, es utilizar el capitalismo como un arma contra sí misma, acelerando el proceso lo más posible. “Que viva el libre mercado si es lo único que tengo para que el capitalismo produzca contradicciones que sean inasumibles por el propio sistema”. Esta tesis es a la que se recurre desde el Aceleracionismo como punto de partida.
Por otro lado, la cita del Anti Edipo que es citada y recitada innumerables veces en el ámbito aceleracionista es la siguiente:
“Pero, ¿cuál es la vía revolucionaria? ¿Existe? ¿Retirarse del mercado mundial como aconseja Samir Amin a los países del tercer mundo, en una curiosa renovación de la solución económica fascista? ¿O podría ser ir en la dirección contraria,? ¿ir todavía más lejos, es decir, en el movimiento del mercado de descodificación y desterritorialización? Pues quizás los flujos no están todavía suficientemente desterritorializados ni descodificados desde el punto de vista de una teoría práctica de carácter altamente esquizofrénico. No retirarse del proceso, sino ir más lejos. Acelerar el proceso, como dijo Nietzsche: En este asunto, la verdad es que todavía no hemos visto nada.”
Si Marx da toda una estructura para poder pensar, conceptualizar y entender lo que es el sistema capitalista a través del análisis del capital, el mejor análisis del capitalismo como sistema y su funcionamiento lo han hecho Deleuze y Guattari con sus dos tomos de “Capitalismo y esquizofrenia”, El antiedipo y mil mesetas. Intentar resumir las ideas de estas obras magnas en un párrafo es una falta de respeto. Y si algo buscaban estos autores es que les faltemos el respeto. Así que ahí vamos.
Deleuze y Guattari entienden — criticando al psicoanálisis— al deseo no como falta, sino como el flujo inmanente de toda la realidad. Entre el sol y una planta hay deseo. Entre quien me lee desde su pantalla y la retina de sus ojos hay deseo. Entre las olas y el viento hay deseo. Todo lo pensante y sensible es producido por el deseo. El deseo como motor de las máquinas deseante (todo ente). Spinozianamente podrianos decir que el deseo es la sustancia. Las máquinas deseantes son binarias, están conectadas por flujos de deseos que derivan en producciones. Aquí no falta nada. Y toda máquina funciona estropeándose. Toda máquina está inscrita en el cuerpo sin órganos, superficie que permite las conexiones (pensemos en el éter o la nada donde se inscriben los seres) las cuales están sujetas a un continuo movimiento que va de la territorialización a la desterritorialización para luego reterritorializar. La realidad es un continuo de este movimiento constante. ¿No se entiende un carajo? Bienvenidos al esquizoanálisis.
A partir de la lectura de estas obras, tanto de la de Marx como de las de Deleuze y Guattari y todo el bagaje teórico adicional que encubren a estos autores, es que aparece el ya mencionado y enigmático Nick Land.
El genio mas hijo de puta
Hecha una pequeña resumida e hipersintetisada introducción al aceleracionismo, metámonos de lleno en el punto central de este capítulo: el hijo de puta de Nick Land.
¿Cuál es la particularidad de Nick Land y qué lo hace tan atractivo? Bueno, primero que nada, yo diría que es esa aura de misterio, enigma y psicodelia que envuelve a este personaje que apenas dio notas pero que se relaciona con y es la máxima influencia de los tecno magnates que nos gobiernan hoy en día.
Además de tener una capacidad de inventar neologismos con una actualización increíble y de sintetizar ideas muy complejas en apenas unos párrafos, Nick Land supo articular teorías muy abarcativas con la subcultura de su época y con el presente/futuro más cercano. Para ello se vale de la ficción como modo de creación y constitutiva de la realidad efectiva.
Apoyándose en Lovecraft y el terror cósmico, o en el mismísimo Borges, con su texto de ficciones “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” o filmografías apocalípticas como Terminator empieza a postular que la ficción sirve para minar los futuros posibles y desde allí intervenir la realidad social y política de las comunidades. Es por ello que se gano el titulo de ser uno de los mayores exponentes de la cultura cibernética y del cyberpunk de la actualidad, ya que propone conceptos totalmente novedosos, además de hacer lecturas innovadoras y controversiales con las que seguramente estemos en desacuerdo, como pueden ser lecturas por derecha de Marx y propuestas totalmente antipueblo.
Podríamos ubicar en Nick Land dos etapas, una en la que era crítico del capitalismo y otra en la que es totalmente pro-capital, que no quiere decir que sea pro-capitalista (aunque se acerca mucho) pero, lo que hace, es conceptualizar de un modo novedoso y diferente la noción de capital.
Otra vez, es desde la conceptualización que hace Marx de el capital y la posterior propuesta de Deleuze y Guattari, Land entiende al Capital como una entidad en sí misma que opera como productora de la realidad, incluso como un sujeto hipotético que se produce a sí mismo bajo la forma de una Inteligencia Artificial. Es decir que el capital es un ente que existe por sí mismo y que nos usa a nosotros como medio, no nosotros a él. Invierte toda lógica. El capital como LA sustancia.
Entonces, lo que tenemos de este personaje es que siempre quiso ser un provocador, un subversivo, cuya finalidad era opacar a la izquierda académica, al marxismo de salón de pequeños burgueses, que era abundante dentro de las universidades, y para ello se valió de un método particular de creación de una serie de escritos, mezcla de género gótico, horror, ciencia ficción, cyberpunk, acompañado y ayudado por el consumo de drogas también.
A ver… Literalmente el tipo concibe la realidad como si fuera una versión de Terminator o un texto de Lovecraft, está totalmente convencido de que Cthulu existe y viene por nosotros, pero lo peor es que además de convencerte, con sus análisis y propuestas políticas está mucho más acertado que todo el espectro político nacional e internacional y ni que hablar de los análisis de politólogos de salón.
Entonces, a resumidas cuentas, tenemos que Land plantea que el capitalismo es una inteligencia venida del futuro. Es un cuerpo sin órganos, algo incansable, sin límites y sin compasión. Pero lo particular de este autor es que no busca contenerlo, al revés. La emancipación es la de los medios de producción y el resultado, una singularidad tecnológica que abriría un nuevo campo de inteligencia. Lo que está entorpeciendo este proceso es lo que hay que eliminar, y eso es la regulación, sea estatal, sea institucional, sea económica, sea cual sea, incluso la humanidad; de lo que se trata es de liberar aquello que bloquea la liberación, en este caso, del capital.
“La revolución maquínica debe, por tanto, ir en la dirección opuesta a la regulación socialista, avanzando hacia una mercantilización más desinhibida de los procesos que están derribando el campo social. Todavía más lejos, con el movimiento del mercado, de descodificación y desterritorialización. Y uno no puede ir nunca lo suficientemente lejos en la dirección de la desterritorialización, todavía no has visto nada.” (“La Revolución maquínica” Land).
No solo es provocador. El tipo predijo montones de cosas que ya se han cumplido o que van camino a eso. Por ejemplo, las IA y su influencia en la actualidad, los bitcoins, la caída de los estados nación y sus instituciones o incluso que nada de lo humano sobrevivirá en el futuro más lejano o más inmediato, y todo parecería darle la razón en esto último. Dentro de esas predicciones está también la estrepitosa caída de las izquierdas, y el ascenso de las derechas reaccionarias o neofascistas; cito textual:
“La izquierda se hunde en un conservadurismo nacionalista, asfixiando su capacidad vestigial para la mutación especulativa caliente en un cenagal de depresiva y fría cultura de la culpa [...] El neoconservadurismo desecha el paleorrevolucionarismo porque sabe que el capital postmoderno o ultracínico está saturado de crítica y que simplemente registra el antagonismo teórico como redundancia inconsecuente. La iconografía comunista se ha convertido en materia prima para la industria publicitaria y las incriminaciones al espectáculo venden multimedia interactivos. La izquierda degenera en colaboración securocráctica con las unidades pseudoorgánicas del yo, la familia, la comunidad, la nación, con sus estrategias defensivas de represión, proyección, negación, censura, exclusión y restricción. El verdadero peligro viene de otra parte.(“Colapso” Land, 1994)
Además de justificar lo que mencionamos en el párrafo de arriba, la cita también permite ver el estilo de escritura de este autor. Un marcado y singular estilo, con una estética particular y modismos, neologismos y conceptualizaciones propias. Toda esta serie de combinaciones han influenciado e inspirado a pensadores, críticos, artistas, políticos, empresarios y personalidades de todo ámbito pensable. Sean a su favor o en su contra, es inobjetable la influencia que ha causado este autor en los últimos años. Pero más notorio, es que sigue teniendo una influencia directa en los mencionados tecno magnates o tecno oligarcas contemporáneos.
Sea como sea, Nick Land, siempre ha influenciado pero desde las sombras, tras bambalinas, tejiendo, creando, “infectando” — para usar su jerga. Sus textos son complejos y requieren lecturas previas para comprender sus conceptualizaciones como “revolución maquínica” o “ilustración oscura”. Para cerrar este capítulo vamos a desarrollar brevemente este último concepto mencionado, para tener una idea y panorama general de lo que es la influencia y el pensamiento de Nick Land y el aceleracionismo en la actualidad.
La Ilustración Oscura
¿Y ahora que carajos es la ilustración oscura? La filosofía de la ilustración oscura significa una inversión radical de los valores de la Ilustración clásica del siglo XVIII planteada principalmente por Kant. En lo que hace al Aceleracionismo se suele hablar o caer mucho en los efectos de la Ilustración. Mientras que la conceptualización de Land, a diferencia de la clásica Ilustración, se caracteriza por el abandono de los ideales o imperativos categóricos morales de igualdad y democracia, considerados como errores o como enfermedades de la modernidad, proponiendo a cambio un orden autoritario basado en la tecnología y el mercado, buscando acelerar el desarrollo del capitalismo hasta su disolución y reemplazo por una forma de neofeudalismo corporativo.
¿Por qué es tan importante conocer este pensamiento? Podemos ver a la ilustración oscura como un creciente movimiento neo reaccionario que aboga por una autocracia tecnológica y que se vincula con gran parte de los megamillonarios tecnócratas digitales y a través de ellos con los políticos de la extrema derecha global. Además , es manantial de una retórica, de un vocabulario muy muy marcado en estos entornos. El llamarlo movimiento neo reaccionario no surge de un sesgo o etiqueta peyorativa, sino de la explícita calificación mediante la que se describen a sí mismos.
Esta corriente de pensamiento se adapta a nuestros modelos comunicacionales actuales, conformando una “nebulosa intelectual”, como la llama el joven politólogo francés Arnaud Miranda. Un conjunto de expresiones, que como ya mencionamos, aparecen en libros, redes, blogs, posteos, videos, conferencias y entrevistas con un componente tecno futurista y transhumanista, empapado de referencias a la cultura pop y especialmente a la ciencia ficción y el cyberpunk, y como dijimos anteriormente, es de donde surgen muchas de sus propuestas. Todo ello distingue a la ilustración oscura de la derecha clásica. Esta nueva derecha radicalizada no está formada por una escuela de grandes pensadores institucionales, sino más bien por activistas, filósofos, tecnólogos, blogueros o simples memeros de la internet y las redes sociales (sobre todo y fundamentalmente twitter).
Pueden ser Intelectuales de culto con millones de seguidores cuyos nombres son reconocidos o desconocidos, pueden ser simplemente trolls, no importa. Ya que para el gran público simplemente son cuentas falopas que infectan y viralizan la red con shitpost de este tipo de ideología, pero que tienen un efecto inmediato y masivo.
El nombre de Ilustración Oscura fue acuñado por Nick Land, que publicó por entregas en internet a partir de 2012 una serie de escritos numerados que finalmente darían forma a un libro, precisamente titulado La Ilustración Oscura. Escrito en el tono propio que ya describimos y ejemplificamos, con sarcasmo e ironía y sin dejar de lado cierta jerga de nicho, no exenta de una narrativa discontinua y en muchos pasajes críptica y hermética. La Ilustración Oscura desarrolla una furiosa crítica a la democracia liberal, defiende un neocapitalismo sin condicionamientos externos al mercado, valora positivamente a la eugenesia y describe un proyecto de monarquía tecnocrática autoritaria de carácter privado, a la medida de los megamillonarios tecnológicos contemporáneos.
Gran parte de este libro recoge las ideas manifestadas por el intelectual Curtis Yarvin, podemos destacar especialmente la de crear un sistema de gobierno al que llama neocameralismo, que evoca a la gestión de las corporaciones, mediante la presencia de un CEO o político gerente, encargado de gestionar el futuro de todo un país. Seamos sinceros… ya está pasando hace rato.
Bien, creo que con esto estamos suficientemente papoteados de aceleracionismo por el día de hoy. Y arrancamos con la ricarda, con la derechoza, con el aceleracionismo reaccionario de derecha.
Para la próxima entrega (quizá sea en dos partes) nos adentraremos en la réplica de este tipo de aceleracionismo a través de Mark Fisher, su hiperstición y hauntología, a quien podríamos presentar como el exponente del aceleracionismo de izquierda.
Nos oimos en el próximo susurro…..
Lucas Couceiro