El psicoanálisis no es un manual de soluciones ni una teoría que explique cómo deberíamos ser. Parte de una experiencia muy concreta: escuchar a alguien hablar de lo que le pasa, incluso cuando eso que dice no termina de cerrar, se repite o duele.
Desde Freud en adelante, el psicoanálisis se ocupa de esos puntos donde el sentido falla: deseos que no se entienden del todo, síntomas que insisten, decisiones que se toman sin saber bien por qué. En lugar de borrar esas preguntas, las toma en serio.
Los textos de esta sección se escriben desde esa posición. No buscan dar respuestas definitivas, sino abrir lecturas, proponer preguntas y pensar qué lugar tienen el lenguaje, el cuerpo y el malestar en la vida cotidiana.
Y por qué no, criticar al psicoanalisis.