Freud en “Duelo y Melancolía” buscaba una condición universal que pudiera subyacer detrás de las diferentes formas que presenta la depresión, Consideró que la depresión es la reacción a la pérdida de un objeto real o imaginario, sea éste la representación de una persona, o de uno mismo como self ideal, o de una abstracción que es adorada.
Componentes que pueden ser considerados como que caracterizan al estado depresivo son:
a) Fijación a cierto deseo que ocupa un lugar central en el mundo interno del sujeto y que es sentido como no realizable.
b) Una representación de sí mismo como impotente/indefenso para satisfacer ese deseo.
c) Los componentes afectivos y motivacionales que acompañan a las dos condiciones mencionadas.
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REFERENCIA:
Bleichmar, H. (2013). Algunos subtipos de depresión, sus interrelaciones y consecuencias para el tratamiento psicoanalítico. Revista Internacional de Psicoanálisis Aperturas. Núm 014.
Depresión:
La depresión también llamada depresión clínica o trastorno depresivo, es un trastorno del estado de ánimo que genera síntomas de tristeza persistentes que afectan al ser humano física y mentalmente y como coordina las actividades del diario vivir, como dormir, comer o trabajar.
La depresión puede provocar deseos por alejarse de familiares, amigos, trabajo y estudios, además puede causar ansiedad, pérdida del sueño, del apetito y falta de interés por las cosas del entorno. En su forma más grave, puede conducir al suicidio. Si es leve, se puede tratar sin necesidad de medicamentos, pero cuando tiene carácter moderado o grave se pueden necesitar medicamentos y psicoterapia profesional.
Puede afectar a cualquier persona, de cualquier nivel económico y en cualquier edad. ¡Las enfermedades mentales no discriminan! Afectan a ricos y pobres, blancos y negros, hispano/latinos y asiáticos, ancianos y niños. Se dice que para poder recibir un diagnóstico de depresión, los síntomas deben estar presentes la mayor parte del día, casi todos los días al menos durante dos semanas.
La depresión, tal como fue concebida por los psiquiatras, es lo que el psicoanálisis llama "los afectos que retoman de lo real" y se vuelven humor, tornándose lo que ocupa el primer plano de todas las representaciones del sujeto. La clínica psicoanalítica presenta una dificultad: la depresión no es necesariamente la razón por la que el paciente viene a la consulta. La depresión es algo que el analista debe entrever más allá de lo que le es dicho. (Leguil, 1996)
Por lo general, la depresión se presenta en la clínica como un estado y no necesariamente como una queja, un síntoma, una inhibición o una angustia. Es por esta circunstancia que la depresión desordena la clínica psicoanalítica, puesto que no se presenta como uno de los tres motivos de consulta descritos por Freud (1925), a saber, como una inhibición, un síntoma o bajo la forma de angustia.
El término "depresión" se refiere asimismo a esa mezcla hecha de tristeza intensa, de culpa invasora, de angustia mayor que la habitual y de riesgo de pasaje al acto suicida. Como padecimiento psíquico, la depresión apunta a un abandono del sujeto, de lo que antes lo sostenía en la vida en relación a lo que él acostumbraba hacer, ser o soportar frente a los otros. Desde el punto de vista de su origen, la depresión aparece cuando fracasa la estrategia del sujeto en relación al Otro. De aquí se desprende que podemos esperar una distinta manifestación de la depresión en diferentes sujetos.
Diagnóstico
El diagnóstico de los trastornos depresivos se basa en la identificación de los signos y síntomas para poder diferenciar los trastornos depresivos de los cambios de ánimo normales, debe existir angustia significativa o deterioro en el funcionamiento social, laboral o en otras áreas importantes. Existen diferentes razones para entrar en un estado depresivo clínico, como cuando pierde para siempre a un ser querido, pérdida del trabajo o cuando se termina una relación amorosa muy importante, entre otros factores.
Los Trastornos afectivos constituyen un grupo de enfermedades caracterizados por una sintomatología afectiva básica y común a todos ellos (tristeza, decaimiento, desilusión, incapacidad para el disfrute…), pero diferenciándose por la duración, gravedad y evolución. Comúnmente se habla de "Depresión" como término general para designar a cualquiera de estos trastornos pero desde un punto de vista psiquiátrico hay que matizar y diferenciar unos de otros. Así distinguimos los siguientes:
Episodio depresivo mayor/menor
Debemos pensar en él ante la aparición de síntomas como tristeza vital, pesimismo, ansiedad, irritabilidad, apatía, embotamiento afectivo, empeoramiento matutino, disminución marcada del interés y de la capacidad de disfrutar, sentimientos de inutilidad e ideación de culpa, baja autoestima, pensamientos recurrentes de muerte, pérdida de apetito, disminución de peso, alteraciones del sueño, etc. Ante esta situación es recomendable consultar con el médico de Atención Primaria.
Depresión subclínica
Es aquella depresión que puede pasar prácticamente inadvertida porque no se detecta la presencia de ánimo deprimido, ni la incapacidad para disfrutar de las cosas, y sí otros síntomas de los descritos (pesimismo, ansiedad, irritabilidad, apatía, embotamiento afectivo pérdida de apetito, disminución de peso, alteraciones del sueño, etc.
Depresión enmascarada o "somatizada"
Los síntomas afectivos o emocionales no se expresan espontáneamente, incluso al preguntar por ellos pueden ser negados. En este caso predominan los síntomas somáticos o corporales: dolores inespecíficos, alteraciones gastrointestinales (sequedad de boca, estreñimiento-diarrea, úlcera gástrica etc.), respiratorias (sensación de ahogo, dificultad respiratoria…), neurológicas y sensoriales (mareo, cefalea, vértigo, temblores), genitourinarios (molestias al orinar, ausencia de la menstruación, impotencia, etc.).
Depresión con síntomas psicóticos
Junto a los síntomas del episodio depresivo están presentes ideas delirantes o alucinaciones. Las ideas delirantes están en consonancia con el estado de ánimo, e incluyen temas de pecado, culpa, ruina o catástrofes inminentes. Esta forma de depresión es especialmente complicada por el contenido de las ideas delirantes. Ante su sospecha debe consultar con un médico de forma inmediata.
Trastorno bipolar
Los Trastornos Bipolares son un grupo de trastornos afectivos caracterizados por la presencia de episodios reiterados en los que se alterna el ánimo deprimido con episodios de exaltación (euforia, hiperactividad, etc.).
Trastorno distímico
El Trastorno Distímico o Distimia es un tipo de depresión crónica, en la que los síntomas se manifiestan de forma permanente durante un periodo de tiempo prolongado. A veces puede llegar a sentirse bien durante días, incluso semanas, pero enseguida vuelven a reaparecer los síntomas, estando la mayor parte del tiempo cansado y deprimido. Suele iniciarse en la edad adulta.
Trastorno adaptativo con estado de ánimo depresivo
Es un trastorno bastante frecuente, se caracteriza por la aparición de síntomas emocionales, ánimo depresivo, tristeza, llanto, desesperanza, en respuesta a un acontecimiento estresante ocurrido en los tres meses anteriores al inicio de la clínica.
Ante la aparición de síntomas sugerentes de un trastorno afectivo, como los mencionados, que exceden por su intensidad o duración a las oscilaciones normales del ánimo, en las que la tristeza se encuentra incluida, es recomendable consultar con su médico de Atención Primaria para descartar la presencia o no de un trastorno depresivo y en su caso iniciar el tratamiento oportuno.
Si bien la depresión puede producirse solamente una vez en la vida; por lo general, las personas tienen varios episodios de depresión. Durante estos episodios, los síntomas se producen durante gran parte del día, casi todos los días y pueden consistir en:
Sentimientos de tristeza, ganas de llorar, vacío o desesperanza.
Arrebatos de enojo, irritabilidad o frustración, incluso por asuntos de poca importancia.
Pérdida de interés o placer por la mayoría de las actividades habituales o todas, como las relaciones sexuales, los pasatiempos o los deportes.
Alteraciones del sueño, como insomnio o dormir demasiado.
Cansancio y falta de energía, por lo que incluso las tareas pequeñas requieren un esfuerzo mayor.
Falta de apetito y adelgazamiento, o más antojos de comida y aumento de peso
Ansiedad, agitación o inquietud.
Lentitud para razonar, hablar y hacer movimientos corporales.
Sentimientos de inutilidad o culpa, fijación en fracasos del pasado o autorreproches.
Dificultad para pensar, concentrarse, tomar decisiones y recordar cosas.
Pensamientos frecuentes o recurrentes sobre la muerte, pensamientos suicidas, intentos suicidas o suicidio.
Problemas físicos inexplicables, como dolor de espalda o de cabeza.
Referencias
National Institute of Mental Health . (2021). Recuperado 11 de marzo de 2021, de https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/depresion-sp/index.shtml
Trastornos depresivos. (2021). Recuperado 11 de marzo de 2021, de Manual MSD versión para profesionales website: https://www.msdmanuals.com/es-co/professional/trastornos-psiqui%C3%A1tricos/trastornos-del-estado-de-%C3%A1nimo/trastornos-depresivos
Salud castilla y león . (2021). Recuperado 11 de marzo de 2021, de Tipos de depresión website: https://www.saludcastillayleon.es/AulaPacientes/es/guia-depresion/tipos-depresion
Echeverría Fernández, Coralia. (2004). Melancolía: un obstáculo al deseo. Metaphora, (3), 39-54. Recuperado el 13 de abril de 2021, de http://pepsic.bvsalud.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2072-06962004000100006&lng=pt&tlng=es.