Contrario a su nombre, este ejercicio es bastante sencillo, pues solo necesitas una silla, escalón o mueble resistente y de altura media para llevarlo a cabo. ¿Preparado?
En postura firme y erguida, apoya una de las piernas sobre la silla o escalón.
Date impulso como si fueses a comenzar a subir unas escaleras.
Mantén la pierna de apoyo flexionada, mientras la de impulso se conserva recta en el aire antes de que regrese al suelo.
Realiza varias repeticiones sin llegar a subirte por completo en la silla o al escalón.
Retoma la posición base, toma aire y cambia de pierna de apoyo.