La Medicina Tradicional China contempla a la persona como un todo.
No separa cuerpo, mente, emociones y energía, sino que entiende que todo está conectado y se influye mutuamente.

Desde esta mirada, los síntomas no se observan de forma aislada, sino como señales de un desequilibrio más profundo en la circulación del Qi, la sangre, los líquidos, los órganos y los meridianos.

La Medicina Tradicional China busca recuperar la armonía interna, favorecer la autorregulación del organismo y acompañar al cuerpo para que vuelva a su eje natural.